SERVICIOS UNIVERSITARIOS | La residencia universitaria del campus de Mieres se llena de alumnos tras una década casi vacía: «Es muy cómodo vivir aquí» el despegue de la residencia universitaria
Durante años fue uno de los grandes proyectos llamados a reforzar el papel universitario de Mieres, pero sin alcanzar nunca las expectativas iniciales. La residencia universitaria del campus mierense, inaugurada en 2012 frente a la estación de autobuses, vivió durante una década una etapa marcada por la baja ocupación y por una demanda prácticamente testimonial. Hoy, el complejo empieza a mostrar los ansiados síntomas de consolidación y crecimiento, con cifras que reflejan un cambio de tendencia significativo.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>En el presente curso académico, la residencia cuenta con 42 alumnos de estancia permanente y ha llegado a registrar picos de más de 60 usuarios, sumando estancias temporales y pasos temporales de alumnos. Un dato que contrasta de forma muy notable con los años anteriores, en los que el número de residentes apenas superaba, en la mayoría de los casos, la decena. Para un edificio con más de un centenar de plazas, aquel escenario suponía una imagen de infrautilización que cuestionaba la viabilidad social y económica de una inversión que en su día se presentó como estratégica para el futuro del campus.
[–> [–>[–>Estudiantes de residencia, en el comedor. / David Montañés
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Desde la Universidad de Oviedo y, en particular, desde la Escuela Politécnica de Mieres, se observa con satisfacción este tardío renacer de la residencia. “Se trata de un espacio moderno, cómodo, muy competitivo desde el punto de vista económico y además muy bien situado dentro de la ciudad”, destacan los responsables del complejo. La ubicación, justo frente a la estación de autobuses y a escasos minutos a pie del centro urbano, es uno de los factores que más valoran los usuarios, junto con la cercanía a las instalaciones docentes y deportivas del campus.
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Oferta de servicios
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Otro de los elementos clave en el repunte de la demanda es la oferta de servicios asociada al edificio. La amplia cafetería-restaurante situada en la planta baja se ha convertido en un importante atractivo tanto para los residentes como para la ciudadanía en general. “Aquí pueden comer menús de buena calidad y a precios bastante económicos”, subrayan desde la dirección. De hecho, el restaurante no solo presta servicio a los estudiantes alojados, sino que también es frecuentado por vecinos de la zona sur del casco urbano, lo que ha contribuido a integrar la residencia en la vida cotidiana del barrio.
[–>[–>[–>El perfil del alumnado alojado refleja también una mayor diversidad. Aproximadamente una quinta parte de los residentes proceden de fuera de Asturias. La mayoría cursan estudios en el campus mierenses, pero también hay estudiantes que asisten a clases en Oviedo y, sobre todo, en Gijón, que han optado por instalarse en Barredo por razones de precio, tranquilidad y calidad de vida. La buena conexión en transporte público y el menor coste del alojamiento frente a otras ciudades universitarias de la región han sido factores decisivos para muchos de ellos.
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Los propios estudiantes coinciden en valorar muy positivamente la experiencia. “Es muy cómodo vivir aquí. Puedes comer y te cambian las sábanas. Además, la ubicación es perfecta y todo lo tienes muy a mano”, explican varios alumnos de primero y segundo curso. Para muchos, la residencia ha sido también una alternativa real frente al mercado del alquiler. “En su momento valoramos acceder a una vivienda, pero los precios eran algo altos y era muy difícil encontrar un piso cerca del campus. La mayoría de las opciones más asequibles estaban en los pueblos de alrededor”, relatan.
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[–>Más allá del factor económico, la tranquilidad y el ambiente de convivencia son otros de los aspectos mejor valorados. “El ambiente es muy bueno y es raro que haya problemas de ruido o de convivencia. Se puede decir que la vida aquí es bastante tranquila”, señalan. Un aspecto especialmente apreciado en un entorno universitario donde el equilibrio entre estudio y vida social resulta clave.
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La residencia no solo da servicio a estudiantes. Gracias a convenios con el Ayuntamiento de Mieres, el complejo también acoge a peregrinos del Camino de Santiago, lo que añade un uso complementario al edificio. De momento, este incremento de usuarios no interfiere con la estancia estudiantil, ya que la mayor presencia de romeros se concentra en los meses de verano, coincidiendo con el periodo de vacaciones académicas. A ello se suma otro acuerdo que permite alojar a equipos deportivos que se desplazan a Mieres para competir los fines de semana en distintas disciplinas.
[–>[–>[–>Este modelo de uso mixto ha contribuido a dinamizar la instalación y a mejorar su grado de aprovechamiento, sin alterar el núcleo principal de residentes permanentes, que ronda las 40 personas, con picos superiores a 60 estudiantes en determinados momentos del curso.
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El crecimiento de la residencia se interpreta también como un reflejo del progresivo afianzamiento del campus de Mieres dentro de la oferta universitaria asturiana. Tras años de incertidumbre y ajustes, el complejo universitario parece haber encontrado una mayor estabilidad, lo que se traduce en una demanda creciente de servicios asociados como el alojamiento.
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La residencia del campus de Mieres. / LNE
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La oferta
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La residencia universitaria dispone de 112 plazas, repartidas en 102 habitaciones individuales con baño completo, dos habitaciones adaptadas para personas con discapacidad y ocho apartamentos totalmente equipados. El complejo cuenta con biblioteca, salas de estudio, salas de informática, salones de uso común, restaurante autoservicio y cafetería.
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Todas las habitaciones y zonas comunes disponen de conexión wifi, y el edificio ofrece también servicios como lavandería, máquinas de vending, zonas ajardinadas, terrazas, ascensores, consejería y aparcamiento propio. A ello se suman las instalaciones deportivas anexas pertenecientes a la Universidad de Oviedo, «que completan una oferta pensada para cubrir tanto las necesidades académicas como las de ocio y vida diaria del alumnado».
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Otro de los factores que explica el repunte de la demanda es la política de precios, considerada competitiva en comparación con otras ciudades universitarias asturianas y con el propio mercado del alquiler. Las tarifas parten de en torno a los 330-350 euros mensuales en las modalidades más básicas, que incluyen alojamiento y servicios esenciales.
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En función del tipo de habitación y del régimen elegido, los precios pueden incrementarse. Las habitaciones individuales con servicios adicionales, así como las modalidades que incluyen manutención (media pensión o pensión completa), alcanzan importes más elevados, que pueden situarse en una horquilla aproximada de entre 500 y 900 euros mensuales, dependiendo del tipo de estancia, la duración del contrato y los servicios incluidos.
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Todo incluido
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Desde la dirección del complejo destacan que, además del alojamiento, las tarifas incluyen servicios como limpieza periódica, cambio de ropa de cama, conexión a internet y acceso a zonas comunes, «lo que permite a muchos estudiantes evitar gastos adicionales habituales en el alquiler de pisos, como suministros, mobiliario o mantenimiento». Este “todo incluido” es uno de los aspectos más valorados por los residentes, especialmente por quienes llegan de fuera de Asturias y buscan una solución inmediata y sin complicaciones.
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Además, la Universidad de Oviedo mantiene convocatorias de ayudas económicas para estudiantes alojados en la residencia de Mieres, «con el objetivo de facilitar el acceso a este tipo de alojamiento a alumnado con menos recursos».
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