Setenta y tres profesionales atenderán en el Credine a pacientes de ictus, tumores cerebrales o traumatismos craneoencefálicos
El Centro de Referencia Estatal para Personas con Discapacidades Neurológicas (Credine) de Barrios, en Langreo, estará a pleno rendimiento en abril del año que viene. Habrán pasado más de 20 años y de 16 millones de euros de inversión desde que la Junta General del Principado aprobase por unanimidad poner en marcha el proyecto.
[–>[–>[–>El gran impulso al Credine para que esté operativo lo dará la consejería de Salud del Principado, en el marco de un convenio con el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, la consejería de Bienestar y el Ayuntamiento de Langreo. La intención, según eplicaron fuentes del departamento de Salud del Principado a LA NUEVA ESPAÑA, es convertir el de Barros en “un centro de referencia europeo en innovación y gestión pública de la discapacidad neurológica, lo que posicionará a Asturias como comunidad pionera en el abordaje integral del daño cerebral adquirido, desde la fase aguda hasta la reinserción social”. El objetivo es tratar a personas con un daño cerebral adquirido, principalmente ictus. Por un lado, se atenderá a pacientes que necesitan rehabilitación pero que pueden hacerla de manera ambulatoria y por otro, a personas en las que el daño de la lesión es mayor y tras recibir el alta hospitalaria no son autónomas, con lo que necesitan hacer esa rehabilitación pero estando ingresados en el centro.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>12,4 millones de euros de la consejería de Salud
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El convenio, que se debe rubricar en lo que queda de mes, según anunció en Barros el ministro de Derechos Sociales Pablo Bustinduy, contempla la inversión en los próximos 4 años de 22.181.960 euros. Más de la mitad de ese dinero procederá del presupuesto de la consejería de Salud, que ya tiene preparado un gastro plurianual de 12,4 millones de euros. Esa inversión se activará en cuanto se firme el convenio. El Ministerio, que mantiene la propiedad del Credine a través del Imserso, se encargará del mantenimiento, con un coste de 2,5 millones al año, un total de 10 millones de euros en cuatro años.
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Según la previsión de la consejería, para la próxima primavera se habrán incorporado a las instalaciones de Barros 73 nuevos profesionales sanitarios y se habrán abierto dos de las tres unidades residenciales, con un total de 40 camas, además de una unidad de rehabilitación ambulatoria. La puesta en marcha de los nuevos servicios de hará de forma paulatina.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Barros, Langreo. La ministra de Derechos Sociales firma una declaración institucional sobre Credine en la sede del centro, junto a los consejeros de Derechos Sociales y Sanidad y el alcalde de Langreo / Fernando Rodríguez / LNE
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El convenio que se ratificará este mes permite a la consejería de Salud poner en marcha nuevos servicios de rehabilitación y atención neuropsicológica y una unidad de convalecencia.
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Cronograma
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Además del dinero y la previsión de personal, Salud ya ha diseñado un cronograma para que el Credine funcione como un centro de referencia para personas con lesiones neurológicas. En una primera fase, a finales de este año, pondrá en marcha el servicio de rehabilitación ambulatoria, en la que se prevé un equipo mínimo compuesto por un auxiliar administrativo, cuatro fisioterapeutas, cuatro terapeutas ocupacionales, tres logopedas y un celador. Entre diciembre de este año y enero de 2027 se prevé activar la unidad de convalecencia con 20 camas, y entre marzo y abril se abrirá un segundo módulo, alcanzando un total de 40 camas a disposición de los pacientes. En esa unidad de convalecencia, la previsión es contar con 24 profesionales de enfermería, 24 técnicos en cuidados auxiliares de enfermería y 12 celadores.
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[–>El proyecto, según fuentes de la consejería de Salud, incluye como primer paso la creación de esa unidad de neurorrehabilitación ambulatoria, para para pacientes que requieren rehabilitación y fisioterapia tras la fase aguda de un daño cerebral adquirido (fundamentalmente ictus), replicando el modelo que está ya en funcionamiento en los hospitales de Arriondas, Cangas del Narcea y Jarrio.
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Una de las habitaciones de la zona residencial de Credine, por ahora sin plazos para empezar. | Irma Collin / Miguel Á. Gutiérrez
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Unidad de convalecencia
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A finales de año entrará en funcionamiento la unidad de convalecencia. Ese espacio tendrá camas hospitalarias, destinadas a pacientes con daño cerebral adquirido que necesitan ingreso en fase subaguda, con rehabilitación neurológica específica e intensiva, cubriendo el eslabón entre el alta hospitalaria y la recuperación de la autonomía personal.
[–>[–>[–>La Consejería que dirige Concepción Saavedra ya tiene claro el perfil de los pecientes. El tratamiento ambulatorio será para personas que hayan sufrido un daño cerebral y que tras el alta hospitalaria mantienen posibilidades de mejora total y parcial, pero para ello requieren un tratamiento rehabilitador continuado.
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Habrá otro tipo de pacientes que quedarán ingresados en el Credine, en esas 40 camas. Esa unidad de convalecencia está destinada a personas con daño cerebral adquirido (principalmente ictus isquémico o hemorrágico, pero también con traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales, hemorragias subaracnoideas, intracerebrales o subdurales y lesiones cerebrales anóxicas), y otras discapacidades neurológicas que presentan déficits neurológicos con potencial de mejoría, pero que requieren rehabilitación intensiva con soporte de ingreso hospitalario.
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Para el desarrollo de esta actividad, la consejería de Salud dispondrá de dos de los tres módulos residenciales situados en la planta baja del inmueble, con capacidad para 20 personas cada uno, además de una zona multiusos contigua y varios despachos y salas en la segunda planta, en una superficie aproximada de 4.060 metros cuadrados. Salud ya tiene acordado con Trasinsisa, la empresa de ambulancias, el traslado y movimientos de estos pacientes del Credine.
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Impacto en las Cuencas
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En la consejería de Salud destacan que la puesta en marcha de estos servicios en Barros supondrán la “mejora de la atención de proximidad y el acceso a rehabilitación integral en las Cuencas, evitando desplazamientos”. Además “contribuirá a reactivar el tejido sanitario y social, con la creación de empleo cualificado”. Se trata de ampliar la apuesta de la Consejería y el Servicio de Salud del Principado de Asturias (SEPA) “por consolidar una red eficaz de atención a personas con discapacidades neurológicas”. Así, el Credine se sumará a iniciativas como el Código ictus, el protocolo de emergencias para garantizar una atención rápida y eficaz ante un ictus y a las unidades de neurorrehabilitación que se pusieron en marcha en los últimos años en Arriondas, Cangas del Narcea y Jarrio.
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Desde Salud explican que el ictus constituye la principal causa de mortalidad y el primer motivo de discapacidad a largo plazo en personas adultas en Asturias. Afecta a unas 3.000 personas cada año en el Principado. “Esta realidad epidemiológica exige una respuesta asistencial que no se limite a la fase aguda —ya cubierta de forma eficaz por el Código Ictus— sino que garantice la continuidad de cuidados durante las fases subaguda y de rehabilitación ambulatoria”.
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En cuanto el ministerio de Derechos Sociales ponga fecha para la firma del convenio y Pablo Bustinduy estampe su rúbrica se activará todo para poner fin a dos décadas de espera.
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Credine Barros Langreo Centro Estatal de Referencia para Personas con Discapacidad Neurológica / A. Velasco / LNE
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Dos décadas de espera
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La historia del Credine es larga. Desde que los grupos políticos del parlamento asturiano dieron el visto bueno al proyecto aún tuvieron que pasar tres años, manifestaciones y movilizaciones incluidas, para que en 2009 comenzasen las obras en Barros. Ahí comenzó otro calvario. Los trabajos, según el proyecto de obra, tenían que estar acabados en 2012 pero la empresa constructora quebró y hubo numerosos retrasos. Cinco años más de espera hasta que se acabó la obra. Era 2017 y parecía que sí, pero no. A finales de ese año el Gobierno central confirmó que el complejo se integraría en la red pública de centros de referencia estatal del Imserso. Retrasos en la compra del mobiliario y en la adjudicación del equipamiento dejaron el Credine en un limbo, en estado de latencia. Finalmente abrió sus puertas en marzo de 2020 tras 15,9 millones de euros de inversión pero no precisamente para lo que había sido creado, sino para atender pacientes con covid. Era la época dura de la pandemia. El centro hizo su servicio pero en junio de 2021 volvió a echar el cierre.
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La apertura definitiva llegó el 22 de mayo de 2022, pero no fue lo que se esperaba, y las instalaciones pasaron a ser poco más que un centro de día con un par de decenas de pacientes, cuando tiene capacidad para 90 personas. La unidad residencial nunca abrió y los proyecto s de investigación nunca llegaron. Ahora falta que se cumpla lo acordado en esa declaración de intenciones del 27 de mayo en la que se anunció que el convenio se firmará en junio. Entonces sí, entonces el Credine empezará a funcionar de verdad.
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