Si me hubiera quedado en casa, habría ganado más dinero que trabajando en el Benfica
José Mourinho llega al final de su primera temporada en el Benfica a punto de regresar a Real Madrid con un mensaje muy claro sobre el dinero y tus prioridades profesionales.
El técnico portugués insinuó públicamente hace unos meses una idea que ahora cobra un nuevo significado: «Si me hubiera quedado en casa, habría ganado más dinero que trabajando en el Benfica».
Esta frase no nació en medio de una tormenta sobre su futuro, sino al inicio de su estancia en Lisboa. A finales de septiembre, cuando la temporada acababa de comenzar y el ruido en torno a su contrato crecía, Mourinho apareció antes de un partido de liga contra el Rio Ave y decidió cortar de raíz las especulaciones.
Cuando se le preguntó sobre su salario, respondió tajantemente y alzó la voz para enfatizar su posición. «Si me quedara en casa hasta junio, ganaría más que trabajando en el Benfica (…). Ni siquiera se puede decir que estoy aquí gratis, estoy aquí de forma negativa», afirmó el técnico.
En aquella época el contexto era muy diferente al actual. Mourinho acababa de ocupar el banquillo del club que le abrió las puertas como entrenador profesional, tras una ruidosa salida del Fenerbahçe y con una indemnización pendiente que seguiría cobrando si se tomaba un año sabático.
Por eso insistió en que su decisión de decir sí al Benfica significaba una pérdida económica directa y que su elección se debía más a la necesidad de volver a competir al más alto nivel que al tamaño del contrato.
La rueda de prensa, destinada a hablar de fútbol, se convirtió en una especie de manifiesto personal. Mourinho explicó que aceptó reducir sus ingresos para recuperar sensaciones, volver a sentir la presión de los títulos y volver a un ambiente que conoce desde sus inicios.
José Mourinho, durante el partido contra Estoril.
Reuters
La frase «ser negativo» funcionó como una respuesta irónica a las filtraciones que denunciaban salarios exorbitantes y, al mismo tiempo, como una forma de alinearse con la multitud: se presentó como alguien dispuesto a perder dinero a cambio del desafío.
Meses después, cuando la temporada ya ha terminado y el nombre de Mourinho está en el centro de la tabla europea, estas palabras se leen de otra manera.
El técnico que luego afirmó que habría ganado más «quedándose en casa» está a un paso de fichar a uno de los banquillos más codiciados del mundo.
Pero la historia que él mismo construyó a su llegada al Benfica sigue siendo la misma: la decisión de volver a la élite no fue una cuestión de ceros, sino de ambición competitiva y de orgullo profesional.
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