SISMOLOGÍA/Un terremoto de magnitud 9.0 desplaza toda una isla desde el centro de la Tierra
Durante mucho tiempo se pensó que los terremotos solo desataban su poder destructivo de forma directa y unidireccional. Sin embargo, un nuevo hallazgo geofísico ha revelado que la energía generada en la superficie puede viajar hasta las profundidades del planeta, rebotar en el núcleo y regresar con fuerza suficiente para alterar la corteza terrestre. Este fenómeno, una especie de «eco sísmico«, se ha documentado por primera vez gracias al análisis de los datos posteriores al terremoto de magnitud 9.0 que asoló Japón en marzo de 2011.
[–>[–>[–>El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Chicago y publicado en la revista Science, documenta que las potentes ondas generadas por la fricción de las placas tectónicas viajaron más de 5.800 kilómetros hacia el interior de la Tierra. Una vez allí, chocaron con el núcleo externo, compuesto de metal líquido, y rebotaron en un viaje de regreso a la superficie. Todo este proceso duró apenas 15 minutos.
[–> [–>[–>La energía que retornó fue equivalente a la de un terremoto independiente de magnitud 7.5, lo suficiente como para mover a Japón seis milímetros hacia el este de forma permanente. Según explican los autores, este es el primer evento documentado en el que el eco de un terremoto logra desplazar placas tectónicas enteras.
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Referencia
ScS-triggered slip on megathrust interfaces after the 2011 MW 9.0 Tohoku-Oki earthquake. Sunyoung Park et al. Science, 18 Jun 2026; Vol 392, Issue 6804, pp. 1297-1301. DOI:10.1126/science.aec4190
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Japón está situado en la intersección de cuatro placas tectónicas diferentes. / K. Cantner/American Geosciences Institute.
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El despertar de las fallas dormidas
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Hasta ahora, los sismólogos asumían que un terremoto principal agotaba la mayor parte de su energía en los primeros compases del sismo, dejando tras de sí solo réplicas de menor intensidad causadas por los reajustes locales de la corteza. Lo que los científicos han descubierto con este evento altera esa percepción: la energía rebotada fue capaz de reactivar los límites de las fallas que estaban aparentemente en reposo tras el impacto inicial.
[–>[–>[–>De hecho, este fenómeno sísmico rebotado afectó a un área enorme de aproximadamente 3.000 kilómetros e involucró el movimiento de cuatro grandes placas tectónicas: la del Pacífico, la de Ojotsk, la del Mar de Filipinas y la Euroasiática. Es, con diferencia, el evento de esta naturaleza más amplio jamás registrado.
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Ruido sísmico
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El motivo por el cual este acontecimiento había pasado inadvertido durante más de una década reside en la abrumadora cantidad de «ruido» sísmico que siguió al terremoto de Japón, con miles de réplicas que enmascaraban cualquier otra señal subyacente. Sin embargo, al estudiar anomalías en los registros de la densa red de estaciones de GPS repartidas por todo el territorio nipón, los investigadores identificaron un patrón de movimiento continuo que no encajaba con el de las réplicas comunes, lo que destapó la verdadera historia.
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[–>Este hallazgo subraya que las grandes fallas pueden permanecer desestabilizadas y moverse horas o días después de que la sacudida principal haya terminado. Eso significa que los expertos deberán incorporar estos potentes «ecos sísmicos» en sus modelos de riesgo, abriendo una nueva ventana de estudio sobre cómo la energía generada en la superficie de la Tierra interactúa con el corazón líquido de nuestro planeta.
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