Sobre responsabilidades y culpas
Desde pequeños buscamos culpables de lo que nos pasa. Si un juguete se rompe, acudimos a nuestros hermanos. Si no nos gusta la comida, cuestionamos las habilidades culinarias de mamá. Si nos suspenden, el profesor tiene algo con nosotros. Si no nos eligen para el papel protagonista es porque el director tiene enganchado a alguien más. Si subimos de peso es por nuestro metabolismo lento (que podría serlo, pero no siempre es así). Si no hacemos deporte es porque el gimnasio está lejos de nosotros. Si la calle está sucia es porque el servicio de limpieza es inepto. No me promocionan porque no me valoran. No ganamos partidos de fútbol porque los árbitros sean comprados. Así podríamos continuar hasta el infinito y más allá. La realidad es que quien se queja no mejora la situación porque son los demás los que llevan la sartén por el mango. El mundo está en mi contra y no hago nada para hacerlo más bonito, más amable.
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