Somos una zona con mucho potencial y en constante crecimiento
Noelia Castaño (Oviedo, 1983) es la alcaldesa del barrio ovetense de Prado de la Vega, una de las zonas de expansión más recientes de la ciudad. Vinculada desde siempre al movimiento vecinal, defiende un modelo de barrio joven, en crecimiento y con una fuerte implicación de sus residentes.
[–>[–>[–>-¿Por qué decidió convertirse en alcaldesa de barrio?
[–> [–>[–>-Accedí al cargo durante el mandato de Alfredo Cantelli. Desde pequeña he estado muy vinculada al movimiento vecinal, ya que mi madre siempre participó activamente en las asociaciones del barrio. Esa implicación la llevo muy dentro. Con el tiempo, y tras colaborar en distintas iniciativas, me propusieron asumir la responsabilidad. Siempre he tenido claro que, en la medida de lo posible, quería ayudar a mejorar el barrio y apoyar a sus vecinos.
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-Cuando llegó a la presidencia, ¿qué situación tenía el barrio en cuanto a población y desarrollo?
[–>[–>[–>-Prado de la Vega es un barrio muy reciente, por lo que no ha experimentado grandes cambios desde mi llegada. Está formado principalmente por gente joven y muchas familias con niños. Sí se han producido avances importantes, como la construcción del instituto o la residencia, que han supuesto una mejora notable en los servicios de la zona.
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-¿Se sigue incorporando población al barrio o se ha frenado el crecimiento?
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[–>-En este momento, el crecimiento está algo más contenido. Las viviendas disponibles están prácticamente ocupadas y la situación del alquiler, que es complicada en toda España, también influye. Aunque hay nuevas construcciones en marcha, actualmente la población se mantiene bastante estable.
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-¿Cuáles son las principales demandas de los vecinos?
[–>[–>[–>-Las necesidades más habituales giran en torno al comercio, especialmente de alimentación, ya que solo hay un supermercado; el aparcamiento, que es un problema recurrente; y el transporte público. De todas ellas, el aparcamiento es, sin duda, una de las preocupaciones más constantes.
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-¿Qué soluciones se plantean para mejorar el problema del aparcamiento?
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-Se han estudiado varias propuestas junto al Ayuntamiento. Una de ellas consiste en reorganizar algunas calles, reduciendo carriles para habilitar zonas de estacionamiento en línea, como ya se ha hecho en otros puntos. En determinadas vías podría ser viable, aunque en otras, como las que conectan con la autopista o tienen mayor tráfico, resulta más complicado.
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-Se trata de un barrio con mucha población joven. ¿Cómo influye eso en la participación vecinal?
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-Se nota que cada vez más vecinos se implican. Es cierto que al principio podía haber algo más de desconocimiento, pero ahora la participación está creciendo. La gente colabora en actividades, como las celebraciones de Halloween para los niños, y también se involucra en iniciativas comunitarias dentro de los propios edificios.
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-En materia de seguridad, ¿qué situación presenta el barrio?
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-La situación es tranquila. Hay presencia policial y no se perciben problemas graves. Puede haber situaciones puntuales, como en cualquier zona, pero no son alarmantes. Además, al no existir prácticamente comercio, tampoco se registran incidencias destacables relacionadas con robos.
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-¿Cómo es la relación con el Ayuntamiento?
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-La comunicación es fluida y eficaz. Habitualmente contactamos directamente con el concejal correspondiente y las respuestas suelen ser rápidas. En algunos casos, incluso se desplazan técnicos para estudiar sobre el terreno las propuestas o necesidades planteadas, como ocurrió con el tema del aparcamiento o la instalación de marquesinas en paradas de autobús.
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-¿Existe rivalidad con La Corredoria?
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-Más que rivalidad, diría que es una cuestión de percepción. Mucha gente no tiene claro dónde empieza y termina cada zona, y en la práctica todo forma parte de La Corredoria a nivel administrativo. La diferencia responde más al nombre o a la evolución urbana que a una separación real.
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-Al tratarse de un barrio en crecimiento, ¿vive el cargo con ilusión o con responsabilidad?
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-Con ambas cosas. Por un lado, es ilusionante poder contribuir a mejorar el entorno y ayudar a los vecinos. Pero también implica responsabilidad, porque no todo depende de uno mismo y existen procesos administrativos que pueden ralentizar las soluciones. Hay que saber gestionar esas expectativas.
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-Con tantos niños en el barrio, ¿faltan equipamientos o actividades para ellos?
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-El parque actual se ha quedado pequeño para la cantidad de niños que hay. Además, muchas actividades se concentran en La Corredoria, lo que obliga a desplazarse. En el futuro, la creación de nuevos equipamientos, como el centro social previsto, podría ayudar a cubrir esa carencia.
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-¿Qué futuro le ve a Prado de la Vega?
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-Tiene un gran potencial. Aún quedan muchas viviendas por construir, lo que atraerá a más población. Es probable que llegue a consolidarse como un barrio con entidad propia, caracterizado por su población joven y su desarrollo moderno. Será una zona en constante crecimiento y evolución dentro de Oviedo.
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