Son el futuro y tenemos que cuidarlos
Una marea de apoyo inundó este domingo el Náutico y el Muro de San Lorenzo. La Marcha Solidaria de la Cruz Roja de Gijón, en su tercera edición, volvió a demostrar que, cuando se le necesita, la ciudadanía responde. El objetivo, recaudar fondos en favor de la infancia y la adolescencia vulnerable. Con más de 1.000 inscritos y más de 4.000 euros conseguidos, la meta se alcanzó con creces. «Estamos encantados», señaló Christian Rodil, coordinador de la Asamblea Local de Cruz Roja, minutos antes del inicio de un recorrido que ofrecía dos alternativas. Había uno más largo, de 4,5 km, y otro más corto, de 1,2. Fuese cual fuese, todos los participantes tenían claro que el único propósito era ayudar.
[–>[–>[–>Familias y amigos, ataviados con sus camisetas rojas, aguardaban en el Náutico al comienzo de la caminata. Pese a la amenaza de lluvia, lució un sol radiante. En la zona también se desplegaron distintas actividades y talleres y el artista Fran Juesas puso el broche musical al concluir la marcha. Laura Mancebo no se quiso perder la cita. Su hija Sara, que ni llega a los dos años, tampoco. Iba de «mochila» de su mamá. La solidaridad, como quien dice, no entiende de edades. «Los niños son el futuro de nuestra sociedad y tenemos que cuidarlos», aseguró Laura Mancebo.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>El lema de la iniciativa rezaba que «jugar es un derecho». Indicó Christian Rodil que los niños «necesitan espacio para aprender y crecer y para tener un desarrollo infantil y adolescente adecuado». Lo recaudado servirá para financiar el proyecto «Juguete educativo», con la idea de que unas 500 familias de la ciudad se beneficien. Cruz Roja quiere llenar las casas de juguetes que huyan de lo sexista y lo bélico. Las hermanas Ana María y Dana Nicoleta Nicolaiciu —rumanas y residentes en Gijón— decidieron realizar el trayecto corriendo. Además de ayudar, pues hicieron deporte. «Ya participamos en la carrera de Galbán y queremos colaborar cada vez más con estas causas», afirmó Ana María Nicolaiciu. «Los niños necesitan más apoyo», agregó su marido, Daniel Suárez.
[–>[–>[–>
Como recalcó Christian Rodil, esta marcha suponía «el colofón» a la intensa semana de actividades impulsada por la Cruz Roja de Gijón. Rodil agradeció la respuesta colectiva. «Nos ayuda a visibilizar ese trabajo más ‘invisible’; hay muchos hogares que sin Cruz Roja no tendrían acceso a pagar la luz, los suministros o el alquiler en un momento dado», sostuvo el coordinador. En familia se animaron a participar César Collar, Isabel Garea y sus hijos Rodrigo y Alejo. «Queremos aportar nuestro pequeño granito de arena a una labor tan importante», proclamó César Collar, que resaltó que «no podemos permitirnos que la infancia lo pase mal».
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El ambiente combinó lo solidario con lo festivo y la música sonaba a todo volumen en los minutos previos al arranque de la marcha. Las hermanas Sandra María y Patricia Ayala por un lado, y Layla Soraya y Mayerli Escobar por el otro, esperaban expectantes. «Cruz Roja tiene muy bonitas campañas», declaró Layla Soraya Escobar, que incidió en la relevancia de que la recaudación económica vaya a parar a la infancia y adolescencia en situación de vulnerabilidad. «Si tienes una infancia bonita y de calidad, hay más posibilidades de tener un mejor futuro», ahondó la colombiana.
[–>[–>[–>
Como de costumbre, al encuentro acudió una nutrida representación política, en este caso encabezada por la Alcaldesa, Carmen Moriyón. También estuvo Monchu González, presidente de Cruz Roja en Gijón, además de integrantes de varias entidades sociales, deportivas o empresariales. Todos juntos formaron la ya clásica marea roja, que desplegó su poder altruista para apoyar a los niños que más lo necesitan.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí