‘Sorprende que después de dos meses siendo obligatoria la baliza V16 no haya visto ni un aviso de emergencia en los paneles luminosos’
Durante décadas, la seguridad vial en España ha avanzado gracias a pequeñas y silenciosas revoluciones. Algunos han sido bien recibidos; otros, discutidos; Pero Casi todo el mundo tiene un objetivo común: reducir los riesgos cuando algo sale mal en la carretera.. Hacer obligatorio el faro V16 es una de esas medidas pensadas para cambiar hábitos muy arraigados, como bajar del coche para posicionar los triángulos.
Sin embargo, una vez superada la fase de adaptación, comienzan a surgir dudas sobre su implementación efectiva. Llama la atención la ausencia de señales visibles que confirmen el funcionamiento del sistema de quienes saben cómo se gestiona el tráfico. Para algunos profesionales del sector, esta falta de evidencia práctica contrasta con las expectativas generadas por una medida que aspiraba a suponer un antes y un después en seguridad vial.
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La promesa del faro V16
Fuente propia
Cuando la Dirección General de Tráfico (DGT) anunció el fin de los triángulos y la llegada del faro V16 conectado, El mensaje era claro: menos accidentes, más visibilidad y mejor gestión del tráfico. La idea era sencilla. En caso de avería o accidente, el conductor activa la baliza sin abandonar el vehículo y su posición se envía automáticamente a la plataforma de Tráfico.
Para Antonio el concepto es «técnicamente brillante». Pero también advierte de que una tecnología sólo funciona si se utiliza y si el sistema que la recibe está preparado: «El faro debería dar como resultado advertencias inmediatas en los paneles de luces, alertando a otros conductores. «Esto es lo que proporciona verdadera seguridad y esto es lo que aún no vemos».
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