«Stranger Things» en el geriátrico
Seis meses después del final de Stranger Things, la factoría de sus creadores sigue funcionando a plena máquina. Los hermanos Duffer han pasado a formar parte del grupo de showrunners de cabecera de Netflix. Aunque las nuevas series producidas por ellos han tratado de marcar distancias con el título que los encumbró al éxito, mantienen esos guiños y homenajes a los grandes del género fantástico. Stranger Things se despidió alejando a sus protagonistas del instituto y enfrentándolos a la vida adulta. Por eso, puede que nos resulte muy radical ver el salto de escenario al pasar de las aulas al geriátrico en la nueva serie, en la que hacen labores de producción. «The Boroughs, una jubilación rebelde» ha sido el inesperado éxito de la plataforma en este prólogo del verano, aunque era previsible que lo hiciera puesto que tenía muchos de los elementos que encandilaron a los amantes de la anterior serie.
[–>[–>[–>Si uno de los grandes referentes de Stranger Things en el momento de su estreno fueron Los Goonies y otros títulos de la factoría de Spielberg, en «The Boroughs» hay otra gran película de aquellos años que le podría servir de inspiración: «Cocoon«. Un filme de Ron Howard, en el que un grupo de ancianos en un geriátrico entraba en contacto con seres extraterrestres, que tenían más en común con las criaturas de «Encuentros en la tercera fase» que con esos alienígenas que vienen a conquistar el planeta. En «The Boroughs» los ancianos de una idílica residencia para la tercera edad entran en contacto también con extrañas criaturas, pero estas de tiernas no tienen nada. Hay una sensación de que están acabando con ellos y cualquier intento con denunciar la amenaza puede ser interpretado como el inicio de problemas de demencia. La moraleja es que los adultos nunca escuchan ni a sus niños, ni a sus mayores.
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Puede que a los nostálgicos del cine de los noventa les resulte todo un choque ver a actores de la talla de Bill Pullman, Geena Davis o Alfred Molina como residentes en un geriátrico. Y es que los años no pasan en balde. Lo bueno es que la serie mantiene ese sentido de la maravilla de las películas que estaban de moda en su época. Hasta la banda sonora tiene muchos homenajes nada disimulados de las partituras de John Williams. El propio maestro del terror Stephen King, que es muy aficionado a comentar en redes sus estrenos favoritos, se ha rendido ante las bondades del nuevo título de factoría Duffer. Una serie que, por cierto arranca muy bien, pero que se va deshinchando a medida que va desenredando sus misterios.
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El éxito de» The Boroughs» llega semanas después de otro estreno de la productora de los Duffer también en Netflix, aunque de resultado y pretensiones totalmente diferentes a esta. «Algo terrible está a punto de suceder» es la otra serie nacida de su factoría, que parte de la propuesta de que esa cosa tan horrorosa que va a suceder a su protagonista es que va a casarse. El viaje para ir a conocer a la familia del novio se convierte en una excursión al mal rollo, donde la sensación es que nada bueno puede salir de ese enlace, por mucho que la pareja de novios se empeñe en creer en las medias naranjas y los finales felices.
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La serie está plagada de homenajes a títulos para amantes del terror, más cercanos a directores con la personalidad de David Lynch que al buen rollo spielbergiano. Nos faltan habitaciones llenas de cortinas rojas con enanos hablando al revés, pero sí que tenemos cabañas de madera en medio de nevados bosques, donde vive gente con muchos secretos. Ni sacado de Twin Peaks. La aproximación de la novia a su nueva familia parece inspirada en La semilla del diablo, de Roman Polanski. Incluso tenemos cintas de vídeo grabadas en viejas cámaras domésticas, que nos hacen recordar a El proyecto de la bruja de Blair.
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La serie que esconde una rara moraleja para este tipo de producciones: elige bien a la persona con la que te vas a casar. Como recordando aquellos días en los que uno se embarcaba en matrimonios abocados a la infelicidad solo porque era lo que marcaban los roles sociales y había que pasar pòr el altar antes de llegar a determinadas edades.
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[–>La maquinaria Duffer no ha parado estos meses, ya que también hemos tenido el primer spin off derivado de la serie que les encumbró a la fama. Puede que «Stranger Things. Relatos del 85» no esté a la altura de la serie original, pero sirve para ir calmando el mono a todos los que echen de menos este universo. Se trata de una serie de animación, que ha tardado mucho menos en ver la luz que lo que los fans han tenido que esperar entre temporada y temporada para volver a Hawkins. La serie transcurre entre la segunda y la tercera temporada, para contarnos historias inéditas de aquellos años de sus protagonistas. Al ser de animación, eso de que sus actores hayan crecido y no den el pego como estudiantes de instituto queda resuelto. Los Duffer se han aliado con el estudio de animación Flyng Bark Productions, que para Marvel sacó adelante esas historias alternativas del multiverso recogidas en What If.
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Al final, ya sea dibujando el pasado en Hawkins, sufriendo en cabañas lynchianas o combatiendo monstruos desde la tercera edad, la factoría de los Duffer ha demostrado que sabe cómo sobrevivir a su propio gran éxito. No necesitan bicicletas ni institutos para seguir atrapándonos frente a la pantalla; les basta con seguir jugando con nuestros peores miedos y nuestras mejores nostalgias.
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