Suecia y Alemania, frente al desafío de los clanes criminales que reclutan a menores como sicarios y activan el voto ultra
¿Qué ha llevado a Suecia, paradigma de acogida de inmigración hasta hace una década, a convertirse en el tercer país de Europa con más muertes por armas de fuego por 100.000 habitantes? ¿Por qué se ha disparado la delincuencia juvenil y por qué son cada vez son cada más jóvenes los ‘killers’ reclutados por las bandas del crimen organizado? Las respuestas van de la desigualdad y marginalidad social en un país identificable como próspero a las barreras a la integración laboral que se impusieron a quienes llegaron al país no desde la crisis migratoria de 2015, sino varias décadas antes. Surgieron así los llamados «clanes árabes», o mafias del narcotráfico, que hoy tienen sus bastiones en ciudades como Malmö, Göteborg o Estocolmo, en Suecia, así como en Berlín o los grandes nucleos urbanos de la cuenca del Ruhr, en Alemania.
[–>[–>[–>Asomarse a la prensa sensacionalista sueca, como el diario Aftonbladet, o la alemana, encabezada por Bild, es leer casi a diario noticias de tiroteos y muertes en Malmö o el barrio berlinés de Neukölln. La fotografía o perfil del atacante suele ser un joven de raíces extranjeras. La ultraderecha no deja pasar ocasión de sacarles rendimiento político. Y de la derecha dicha moderada surgen propuestas como, en el caso sueco, la rebaja de la edad penal a 13 años. Son proyectos que, como ha ocurrido en Suecia, han tenido hasta ahora una vida fugaz por falta de respaldo parlamentario. Pero que sacuden la precampaña para las elecciones generales que se celebrarán en Suecia el próximo 13 de septiembre. Una semana después tienen lugar los comicios regionales de la ciudad-estado y capital alemana, Berlín.
[–> [–>[–>A sus respectivas ultraderechas se les auguran éxitos electorales. En Suecia, porque su primer ministro, el conservador Ulf Kristersson, ha incluido de antemano a la ultraderechistas Demócratas de Suecia (SD), ahora aliado externo de su coalición, en una eventual alianza entre todas las derechas tras esos comicios. En Berlín, porque a la radicalizada Alternativa para Alemania (AfD), sobre la que sí pesa el cordón sanitario, la colocan los sondeos casi igualada a los conservadores del alcalde Kai Wegner.
[–>[–>[–>
Reclutamiento de adolescentes y cárceles ‘de alquiler’
[–>[–>[–>
Suecia, con unos 10 millones de habitantes, tiene unos 17.000 individuos identificados como miembros activos de bandas o clanes criminales, según cifras oficiales de 2025. Hay unas 40 ‘familias’ dedicadas al crimen organizado. Los dos clanes más activos con lo de Ali Khan y el llamado clan Fakhro, que desde 2006 sacuden con sus ajustes de cuentas a tiros en Malmö.
[–>[–>[–>Las cifras de asesinatos cometidos por menores de entre 15 a 16 años o más jóvenes son crecientes. Se estima que en Suecia un 20% de la población entre esas edades está en riesgo de pobreza o exclusión social; y un 45% de los delitos graves atribuidos a bandas criminales los cometen menores de edad. Supuestamente, se les recluta por cantidades que alcanzan los 20.000 euros para encargos que incluyen asesinato.
[–>[–>[–>
En 2025, se registraron en el país nórdico 52 asesinatos o intentos de asesinato con implicación de jóvenes de menos de 15 años, de acuerdo a la estadística oficial. La alarma social ante esta situación actuó de plataforma para la propuesta del Gobierno de Kristersson de bajar la edad penal a los 13 años. Actualmente, los menores de 15 años que cometen delitos graves quedan bajo custodia de los servicios sociales, familias de acogida o centros tutelados. El plan del primer ministro era que ingresaran en la cárcel, aunque con penas menos duras que las aplicables a adultos. Kristersson retiró su proyecto por los disensos de sus socios liberales. Si la ultraderecha entra en el gobierno, la iniciativa puede reactivarse con modificaciones.
[–>[–>
[–>Suecia está además inmersa en la búsqueda de soluciones a su creciente población carcelaria, incluido el alquiler de celdas a países como Estonia. Sus gobiernos respectivos han firmado un acuerdo bilateral según el cual Estocolmo arrendará hasta 600 plazas en una cárcel estonia. Es una medida que ha desatado protestas tanto entre las familias de los presos, porque en la práctica impide las visitas, como en la población estonia, que teme que esos presos se queden en el país. Estocolmo garantiza que se trata de adultos con delitos graves, sin permisos de salida y que, tras cumplir la pena, volverán a Suecia.
[–>[–>[–>
Los clanes berlineses
[–>[–>[–>
A Suecia se la cita a menudo como exponente de ineficiencia en la lucha contra estos clanes. Otros países nórdicos, como Dinamarca, Noruega y Finlandia, empiezan a sufrir un efecto contagio. En Berlín, como en otras partes de Alemania, la proliferación de los llamados «clanes árabes», como los de los hermanos Remmo o Abou-Chak, siguen patrones parecidos.
[–>[–>[–>La Policía Federal de lo Criminal (BKA) sitúa sus orígenes en la década de los 80. Llegaron al país huyendo de la guerra civil en el Líbano, quedaron marginados del mercado laboral porque las leyes de entonces no les permitían trabajar y, además, sus hijos estaban también exentos de la escolarización obligatoria. El tráfico de drogas, la prostitución, los robos o los atracos se convirtieron en su modo de vida.
[–>[–>[–>
El porcentaje de población en situación de pobreza o riesgo de exclusión social se sitúa en Alemania, según cifras de la Oficina Federal de Estadística, en un 21,6%, es decir, un nivel comparable al de Suecia. Según el BKA, hay en todo el país unos 200.000 miembros activos de estas bandas o clanes. También en Alemania se observa el reclutamiento de miembros cada vez más jóvenes.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí