Suiza rechaza limitar la inmigración masiva
Los suizos rechazaron este domingo en referéndum una iniciativa para limitar la inmigración con el título «No a una Suiza de 10 millones» que había sido presentada por el partido de extrema derecha Unión Democrática de Centro (SVP). El 51,4% de los ciudadanos con derecho a voto, unos 5,6 millones, votaron en contra de la propuesta, aunque doce de los 26 cantones o regiones administrativas votaron a favor, especialmente las regiones orientales cercanas a Austria, Alemania e Italia. Aunque la propuesta no ha recibido el apoyo necesario de mayoría cualificada, demuestra que buena parte del electorado de otros partidos más moderados ve positiva una medida que reduciría la presión migratoria sobre las infraestructuras y servicios del país. También lo han presentado como una iniciativa por el medio ambiente, por el desarrollo sostenible. El 45,2% votó a favor, por lo que la elección se considera una llamada de atención a otros partidos.
La extremista UDC obtuvo en las últimas elecciones de 2023 menos del 28% de los votos, una cifra más o menos estable desde hace dos décadas, aunque en las próximas elecciones de 2027 los sondeos le dan un aumento de hasta el 30%. El partido es la formación más votada, pero el sistema suizo prevé un gobierno conjunto de los cuatro principales partidos, lo que le impide implementar sus propuestas, por lo que lo han vuelto a intentar en las urnas.
El aumento de la criminalidad, la disolución de la identidad nacional y la disminución de la calidad de vida llevan cada vez a más personas en Suiza a culpar a los inmigrantes y querer reducir su llegada. Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población y la falta de mano de obra en sectores como el de los cuidados empujan en la dirección opuesta. Hasta ahora, los ciudadanos de la Unión Europea pueden desplazarse y trasladarse a Suiza para trabajar o residir en base a un acuerdo de libre circulación que incluye las condiciones para los permisos de residencia y en función de la situación laboral. Ésa es una de las razones en contra del referéndum. Desde principios de siglo, la población ha aumentado en más de dos millones en un país que actualmente tiene poco más de nueve millones.
El jefe de la UDC, Marcel Dettling, quemó simbólicamente el pasado verano los papeles del acuerdo con la Unión Europea en un vídeo que publicó en sus redes sociales, en el que encendía una hoguera con miles de hojas y preparaba una salchicha montada sobre una alabarda, un arma medieval de metal que es símbolo tradicional de la guardia suiza. Dettling se refuerza en sus ideas pese a haber perdido el referéndum y el domingo anunció que su partido seguirá ejerciendo presión para que cambie la política migratoria.
El resto de partidos, así como la patronal y los sindicatos, respiraron aliviados, sobre todo porque un voto positivo habría supuesto un proceso de cambio radical con consecuencias difíciles de calcular. Sin embargo, reconocen que deben llevar a cabo medidas para paliar la situación general. Los sindicatos han propuesto que se apliquen medidas en el ámbito de los niveles salariales y la protección contra el despido para que la inmigración no se traduzca en una mayor precariedad. La copresidenta del Partido Socialdemócrata de Suiza, Mattea Meyer, aseguró el domingo en una ronda televisiva que la población suiza respeta los derechos humanos y quiere mantener buenas relaciones con los países vecinos. Corina Gredig, diputada del Partido Liberal Verde, también reconoció que «la población espera soluciones a los desafíos reales de nuestro país» en referencia a la inmigración.
El jefe del Departamento Federal de Justicia y Policía, así como miembro del Consejo Federal (el Gobierno), Beat Jans, también del SP, es considerado Ministro de Asilo. El domingo ofreció una rueda de prensa en la que, a diferencia de sus otros compañeros de gobierno, mostró un tono preocupado y aseguró que «hay que tomar en serio las voces a favor del sí» y que hay que resolver las discusiones sobre la situación de la economía, afectada por los precios de la energía y los aranceles impuestos por Estados Unidos, así como por la presión ejercida por la inmigración.
No es la primera vez que Suiza vota a favor de limitar la inmigración. De hecho, en 2014 se votó una propuesta denominada “Contra la inmigración masiva”, que fue impulsada por los conservadores de la UDC y que obtuvo un apoyo mayoritario, con el 50,3% de los votos. La propuesta incluía un principio de preferencia nacional por el cual las empresas debían emplear a suizos antes que a personas de otras nacionalidades y preveía cuotas fijas de inmigración.
Sin embargo, lo votado no se aplicó como se propuso originalmente, ya que su aplicación representaba un conflicto de intereses con los acuerdos firmados con la Unión Europea sobre libre circulación de trabajadores, que fue al fin y al cabo el tema que se votó en el referéndum, ya que los conservadores argumentaron que el país había perdido el control sobre las personas que emigraban debido a dichos acuerdos con la UE.
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