suplanta a un youtuber y se lleva 50.000 dólares en bicis eléctricas
El mundo del ciclismo de montaña está en crisis a causa de una estafa digna de una auténtica serie de detectives. Un estafador logró hacerse pasar por popular el YouTuber Seth, creador del canal Los consejos ciclistas de Sethpara convencer a decenas de marcas para que le envíen bicicletas eléctricas de alta gama a cambio de supuestas reseñas. El botín, según estimaciones, supera los 50.000 dólares.
El propio Seth descubrió la historia en un vídeo publicado esta semana. Describe cómo el impostor utilizó correos electrónicos falsos, números virtuales y análisis manipulados para dar peso a su engaño. Lo más inquietante: imita a la perfección su tono, su estilo e incluso sus intereses, como si fuera un fan avezado empeñado en convertirse en su doble digital.
Si bien la industria del ciclismo no es ajena a las imitaciones, destaca por su sofisticación y escala. Dan SappColaborador de Seth y pieza clave en la investigación, explicó que el estafador contactó entre 20 y 25 marcas, aunque se sospecha que intentó con más de un centenar. «Teniendo en cuenta el número de bicicletas recuperadas y las empresas implicadas, es evidente que se trataba de un plan muy ambicioso», explicó.
El engaño empezó a desvelarse cuando algunas empresas detectaron inconsistencias y contactaron directamente con el entorno del youtuber. A partir de ahí se tiró del hilo: se encontraron direcciones, se recogieron pruebas y se notificó a las autoridades. La policía intervino en Carolina del Norte, donde descubrió un auténtico almacén de bicicletas eléctricas, muchas de las cuales aún no están abiertas, como si en este garaje se escondiera un pequeño distribuidor clandestino.
El asunto acabó en manos de FBI, quienes colaboraron en la identificación del sospechoso y la recuperación del material. Para retirar todas las bicicletas tuvimos que alquilar un camión de carga.
El proceso judicial sigue abierto y se espera el veredicto en las próximas semanas. Más allá del golpe económico, el asunto ha hecho sonar las alarmas en el sector: la inteligencia artificial y los datos falsos abren la puerta a fraudes cada vez más creíbles. Las marcas y los creadores ahora tendrán que pedalear con más cuidado.
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