‘TAXI DRIVER’ | «Are you talkin’ to me?» El complejo legado de ‘Taxi Driver’, 50 años después
Un hombre irreparablemente dañado mira al espejo y escupe una pregunta simple y amenazante: “Are you talkin’ to me?”. ¿Me estás hablando a mí? Azotado por el insomnio, el tipo pasa las noches al volante de su taxi, anhelando que una lluvia de verdad limpie “toda esa basura de las calles” cubiertas de niebla, mugre y hedor, alimentando la rabia y el corrosivo desprecio que, llegado el momento, lo empujarán a provocar un horrible baño de sangre. ‘Taxi Driver’ cumple 50 años, y todo este tiempo después la espiral destructiva de su protagonista, Travis Bickle, aún logra hacer que nos suden las manos y el pulso se nos acelere, no tanto por su ferocidad como porque al contemplarla, en el fondo, una parte de nosotros empatiza con ella.
[–>[–>[–>Es lógico que, en el momento de ver la luz, la película indignara a tanta gente. A su paso por el festival de Cannes, cuatro meses después de su estreno en Estados Unidos, fue recibida mayoritariamente entre abucheos y aplausos por su exceso de violencia y por la presencia en su reparto de Jodie Foster, por entonces apenas una niña de 13 años, en la piel de una prostituta.
[–> [–>[–>La película ‘Taxi Driver’, que cumple 50 años, escandalizó por su violencia y la actuación de Jodie Foster, aunque su protagonista, Travis Bickle, se convirtió en un icono del pop. / EPC
[–>[–>[–>
“Las películas no deberían deleitarse voluptuosamente en derramar sangre ni recrearse en crueldades terribles como si fueran un circo romano”, dijo de ella el célebre dramaturgo Tennessee Williams poco después de que el jurado del certamen francés, que él mismo presidía, acabara concediéndole la Palma de Oro; es posible que, pese a sus evidentes reservas, el propio Williams no pudiera resistirse al macabro carisma generado por su antihéroe titular.
[–>[–>[–>
Meses más tarde, el Oscar a la Mejor Película de 1976 acabó siéndole arrebatado por ‘Rocky’, por motivos obvios: para la Academia de Hollywood, premiar la reivindicación inequívoca del Sueño Americano representada por Rocky Balboa resultaba mucho más cómodo que celebrar la versión de Estados Unidos encarnada por Bickle, un país podrido a causa del Watergate, el legado de la guerra de Vietnam y la ruina económica.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Aunque Martin Scorsese ya se había dado a conocer en todo el mundo con su segundo largometraje, ‘Malas Calles’ (1973), es gracias a ‘Taxi Driver’ que se confirmó como uno de los grandes autores del cine estadounidense. En cualquier caso, y aunque es evidente su parentesco con otros monstruos magnéticos a los que el director ha dado vida -Rupert Pupkin en ‘El rey de la comedia’ (1982), Henry Hill en ‘Uno de los nuestros’ (1990), Jordan Belfort en ‘El lobo de Wall Street’ (2013)-, Bickle es ante todo vástago del guionista de la película, Paul Schrader, que volcó mucho de sí mismo en la creación del justiciero. Como él mismo ha reconocido, escribió ‘Taxi Driver’ después de pasar un tiempo durmiendo en su coche y sobreviviendo a base de comida basura, litros de alcohol y grandes cantidades de pornografía, y de que sus hábitos le provocaran una úlcera.
[–>[–>[–>
Tardó menos de dos semanas en escribir la película, convirtiendo sus demonios personales en materia prima de una fantasía perturbada de venganza.
[–>[–>
[–>
Cybill Shepherd en la película. / EPC
[–>[–>[–>
Considerando que otra de sus fuentes de inspiración fue el intento de asesinato sufrido en 1972 por el entonces gobernador de Alabama, George Wallace, no sorprende que a su vez ‘Taxi Driver’ fuera el motivo por el que Ronald Reagan sufrió un atentado en 1981. El atacante, John Hinckley Jr., llegó a obsesionarse tanto con Jodie Foster tras ver la película que planeó el asesinato del presidente estadounidense con el fin de impresionar a la actriz.
[–>[–>[–>
Al parecer, Scorsese quedó tan afectado al enterarse de la conexión que llegó a plantearse la posibilidad de dejar el cine. Por supuesto, en general los artistas no deberían ser responsabilizados por las malinterpretaciones que los locos y los insensatos puedan hacer de su obra. Aunque Bickle se convence a sí mismo de ser tan puro y noble como un samurái, es evidente que ‘Taxi Driver’ lo ve como una representación perturbadora del machismo, el racismo y la misoginia, y un cuestionamiento del mito del ‘cowboy’ solitario que rescata a la sociedad y la regenera a través de la violencia. Y eso no impidió su conversión en icono pop, ni la despistada admiración que el personaje siempre ha despertado entre quienes entienden su nihilismo como un elogio de la mentalidad justiciera, y no como una condena de la misma.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
En 2026, el legado de ‘Taxi Driver’ es mucho más complejo y problemático que la larga lista de obras posteriores a las que ha influenciado, algunas de ellas tan relevantes como ‘American Psycho’, ‘El club de la lucha’ y ‘Joker’. Resulta casi inevitable vincular la película al movimiento “incel”, integrado por jóvenes que culpan a las mujeres de su aislamiento social y su falta de perspectivas románticas y que, a diferencia de su admirado taxista, no vomitan su bilis en un diario personal sino en foros de internet.
[–>[–>[–>
Asimismo, en muchos aspectos Bickle encarna la psique colectiva del electorado trumpista, compuesta de victimismo simplista, xenofobia rampante, afición a las armas de fuego e impulsos autodestructivos. Y, de hecho, podría decirse que nuestro presente es una materialización del epílogo de ‘Taxi Driver’, según el que un sociópata armado puede ser entronizado a la categoría de héroe. Sí, es una película magistral, pero quizá Tennessee Williams no estaba tan equivocado acerca de ella.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí