Telefónica vende a un empresario murciano su emblemático edificio de Gran Vía
El emblemático edificio de Telefónica, Gran Vía 28, tiene nuevo dueño. Tomás OlivaEl empresario murciano que se encuentra entre los hombres más ricos de España, ha conseguido hacerse con el edificio que durante décadas fue el corazón de Telefónica en Madrid, en una operación valorada en unos 200 millones de euros. Sin embargo, la empresa que preside José María Álvarez-Pallete no quiso confirmar ni desmentir la transacción.
Lo sorprendente no es sólo la cantidad, sino el resultado mismo. Olivo no estuvo entre los candidatos que abrieron el proceso, coordinado por Rothschild. La primera fase reunió a un grupo heterogéneo de pretendientes: Drago Capital, asociada a Bain Capital, la aseguradora italiana Generali, el financiero Rafael Serrano a través de Prime Investors Capital, los hermanos Ardid -bisnietos de Francisco Franco- y la gestora Terralpa, conocida por operar con capital mexicano.
Según las diversas informaciones publicadas al respecto, también hubo un empresario peruano que se jubiló anticipadamente. Serrano, Terralpa y los Ardids pasaron a la siguiente ronda, pero los tres condicionaron sus ofertas a un cambio de uso del inmueble que el Ayuntamiento de Madrid no estaba dispuesto a facilitar. Fue entonces cuando apareció Olivo con una propuesta en efectivo, sin tantas condiciones, y se quedó con el activo.
La cifra acordada Está por debajo de lo que Telefónica esperaba ganar -estimó incluso hasta 300 millones--en torno a los 10.000 euros el metro cuadrado- y refleja una rebaja motivada por las trabas urbanísticas y los elevados costes de restauración que recaerán sobre el comprador. La oferta de Serrano roza los 210 millonesaunque también fue objeto de negociaciones con el ayuntamiento de Madrid.
El quid del problema es la calificación urbanística del edificio. Gran Vía 28 cuenta con el mayor nivel de protección patrimonial de Madrid –Grado Singular– y su documento urbanístico no contempla usos residenciales ni hoteleros. La situación tiene raíces antiguas: en 2003, un acuerdo entre Telefónica y el entonces alcalde Álvarez del Manzano dejó expresamente este inmueble fuera de las reclasificaciones masivas de la época, conservando su carácter de sistema local con usos infraestructurales y culturales.
Seis años después, un Plan Especial permitió a la Fundación Telefónica ocupar hasta la mitad de los 32.000 metros cuadrados distribuidos en trece plantas. Hoy alberga el espacio expositivo de la fundación y la tienda insignia del operador.. Su última función corporativa se remonta a septiembre de 2025, cuando el directorio celebró allí una reunión institucional antes de trasladar definitivamente sus actividades.
Desde un punto de vista jurídico, revertir ese uso cultural o de donación a algo más lucrativo: un hotel de lujo, casas de primera calidad o el comercio a gran escala: es complicado. Fuentes del sector inmobiliario advierten de que un Plan Especial no es suficiente; Sería necesaria una modificación del Plan General de Ordenación Urbana o de la legislación autonómica, un camino largo y sin garantías. El portavoz socialista en el área de Urbanismo del Ayuntamiento, Antonio Giraldo, ha sido explícito al respecto: la normativa prohíbe reducir los sistemas locales sin una compensación equivalente. Un precedente relevante fue el de 2003, cuando la propia Telefónica pagó 53 millones al Ayuntamiento como compensación por las reclasificaciones de aquel momento.
Para Olivo, la operación responde a la lógica de alguien acostumbrado a gestionar activos complejos con paciencia. Con un patrimonio estimado en torno a los 4.600 o 5.000 millones de euros según las distintas ediciones del ranking Forbes -donde escala posiciones año tras año- el empresario fuenteálamo controla General de Galerías Comerciales, una SOCIMI que cotiza en BME Growth desde 2017 y que aglutina más de una decena de centros comerciales en Andalucía, Murcia, Cataluña, Canarias y Valencia.
En su cartera ya aparece un precedente directo: en 2018 adquirió la sede de Telefónica en Granada. Su proyecto más ambicioso en marcha es Valdebebas Shopping, un macrocentro comercial en Madrid que superará los 124.000 metros cuadrados. Además de sus activos inmobiliarios, mantiene posiciones financieras en Banco Sabadell y es el segundo accionista de Unicaja Banco.
Para Telefónica, la operación supone un paso más en su política de reducción de activos. Ahora comienza la negociación más delicada para Olivo: sentarse con los técnicos del Ayuntamiento de Madrid para definir qué se puede -y qué no- hacer con uno de los rascacielos más singulares del país.
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