Tenía hábitos muy malos para ser futbolista. Eres joven y te crees que puedes con todo
nicolás williamsA pesar de sus problemas físicos, alcanzó la Mundo convertirse en uno de los símbolos de este Españapero también como protagonista de una historia muy personal sobre la fragilidad del joven futbolista y la necesidad de madurar a base de golpes.
El fin de Atlético aterriza en la fecha de Estados Unido, México Y Canadá tras un viaje marcado por las lesiones, con una carga particular de pubalgia que le irritó y le obligó a detenerse más de lo que le hubiera gustado.
Su impacto con España fue evidente cuando su físico le acompañó, pero el propio jugador admite que este Mundial llega después de un «año loco» en el que tuvo que revisar sus prioridades dentro y fuera del terreno de juego.
En el documental “Denominación de Origen”, producido por RTVE Y centrado en el lado más humano de la nueva generación de la selección, Nico abre una ventana a este proceso de cambio.
Ante la imagen pública del extremo eléctrico, sonriente y desenfadado, aparece un futbolista que lloró, que sufrió y que decidió pedir ayuda y cuidar su físico como nunca antes.
El propio jugador admite que el origen de muchos de sus problemas estaba en su vida diaria. «Tenía unos hábitos muy malos para un futbolista, tanto en la alimentación como en la hora de dormir… Pasaba mucho tiempo jugando al Play».
En el documental explica que iba a entrenar a Lezama, terminaba la sesión y luego desaparecía en tardes eternas con amigos o su pareja, sin prestar atención a la recuperación, el descanso o el trabajo invisible que sustenta una carrera de élite.
Lamine Yamal, sobre la expedición de la selección española al Mundial.
La lesión constituye un punto de inflexión. «Quienes me conocen saben que siempre salgo adelante con una sonrisa y que en esos meses estuve más tranquila que de costumbre. Lloré, sufrí mucho pero ahora encuentro mi esencia. Me di cuenta de que no tiene nada de malo pedir ayuda y, sobre todo, cuidar el físico», admite.
Este cambio de perspectiva le lleva a valorar mucho más los entrenamientos post-entrenamiento, la rutina específica y la seriedad con la que ahora afronta cada día, consciente de que el talento no basta si el cuerpo no responde.
El peso del entorno inmediato también aparece en su relato. «Eres joven y crees que puedes con cualquier cosa. No es fácil, este año ha sido difícil. Mi novia me ayudó mucho. Mi madre, mi padre. Y mi hermano. Mis dos o tres amigos. Entonces te das cuenta de quién tiene problemas y quién simplemente se va a Ibiza», resume.
El mensaje forma parte de la trayectoria de los Williams, una familia que llegó a España después de un viaje muy difícil y que construyó dos carreras profesionales en la élite del fútbol europeo desde abajo.
Nico insiste en que la mudanza llegó en el momento perfecto para aprender, antes de que su carrera se consolidara definitivamente entre los grandes del continente.
A sus 23 años, el lateral llega al Mundial con la velocidad y el regate de siempre, pero también con el convencimiento de que el verdadero salto pasa por algo tan pequeño como comer mejor, dormir más temprano y entender que, tengas la edad que tengas, no puedes con todo si no te cuidas.
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