TERREMOTO EN VENEZUELA | Damelys y Adriana, en el epicentro de la tragedia en Venezuela: «Mis perros lo notaron antes que yo pero no podíamos salir del edificio»
Venezuela vive una de las mayores tragedias naturales de su historia tras los dos terremotos registrados este miércoles, de magnitudes 7,2 y 7,5 y separados por apenas 39 segundos. El desastre, según los últimos balances, habría dejado, al menos 164 muertos y 1.000 heridos. Sin embargo, las autoridades señalan que la cifra podría aumentar conforme avanzan las labores de rescate, especialmente en el estado de La Guaira, declarado zona de desastre. Miles de personas han pasado la noche en las calles por temor a las réplicas, mientras numerosos edificios, infraestructuras y servicios básicos han resultado gravemente dañados en Caracas y otras regiones del país. Equipos de emergencia nacionales e internacionales trabajan para localizar a los desaparecidos y restablecer el suministro de agua, electricidad y comunicaciones.
[–>[–>[–>Damelys, despierta de madrugada, levanta el teléfono mientras su padre duerme al lado. Vive en el último piso de un edificio de 11 plantas en Caracas y señala a El Periódico de España que acaba de experimentar su mayor miedo. «Hoy me tocó afrontarlo, mantener una fría calma cuando el corazón muere de susto. El 24 de junio es un día feriado nacional por la Batalla de Carbono y las celebraciones de San Juan. Estaba siendo un día normal, hasta que alrededor de las 18:00 horas todo se puso extraño. Sentada en el sofá, me empecé a marear y noté a mis perros sumamente alterados. Me di cuenta de lo que ocurría y tomé en brazos al más pequeño. De repente, en un momento todo se llenó de cristales«, relata.
[–> [–>[–>Las calles, el refugio de miles de caraqueños tras los terremotos que sacudieron Venezuela / AGENCIAS
[–>[–>[–>
Tratando de buscar a su otra mascota, empezó a recorrer el apartamento cuando la televisión y dos jarrones chocaron contra el suelo «de forma abrupta». «Ahí pensé que estaba en peligro y caminé a la entrada del piso para esperar bajo el marco de la puerta. Pensé ‘que Dios elija mi destino’. No bastando la magnitud de esos movimientos, que me hicieron pensar en lo efímera que es la vida, inmediatamente llega otro terremoto, más violento y con más ímpetu que el anterior. Aún sin poder evacuar la vivienda», dice. Una vez terminó este segundo seísmo, Damelys se vistió y bajó con los dos perros a la calle, dándose cuenta de que había ocurrido un milagro.
[–>[–>[–>
«Un caos total»
[–>[–>[–>
«Había incomunicación, fallos en el sistema eléctrico y una anarquía total en la zona. Caminando, lo primero que observé fueron los daños en edificios y casas cercanas, así como la desesperación de algunos vecinos, corriendo en la calle y tratando de saber noticias acerca de sus familiares. Los Palos Grandes, urbanización muy próxima a la mía, vivió un caos total, con más de cinco edificios derrumbados por completo. Una cantidad de heridos y fallecidos que, por ahora, aún se desconoce«, añade. La joven relata que el centro y el oeste de la ciudad quedaron gravemente afectados, colapsando hospitales incluso. Además, los pueblos aledaños a la capital, como Guatire o La Guaira, se han llevado la peor parte: «Zonas completas desaparecidas, como el edificio donde teníamos un apartamento vacacional. Ha sido destruído en cuestión de segundos por la fuerza de la naturaleza».
[–>[–>[–>No es la única que no puede dormir. Adriana, vecina del centro de Caracas, tampoco consigue conciliar el sueño. «Son las 3:46 de la madrugada. Estoy en Baruta, más resguardados que en la zona norte de Caracas. Ha sido estruendoso, espantoso, terrible. Los edificios se movían, los árboles también. Tuvimos que resguardarnos bajo las puertas. Espejos, marcos, jarrones, quedaron rotos. El primero se sintió bastante fuerte, pero el segundo arrancó de una manera mucho más drástica. Estábamos mareados. Vivo en una sexta planta y la fuerza del golpe nos atrapó de una manera impresionante. Tuve que ayudar a algunos vecinos mayores, que gritaban aterrorizados. Fue dantesco«, cuenta.
[–>[–>[–>

El terremoto en Venezuela, en imágenes. / Ronald Peña R / EFE
[–>[–>[–>
Municipios como San Bernardino, Valencia o Alicante han quedado destrozados. «El temblor era horizontal. Inmediatamente grité y sentí como las ventanas se movían«, añade, apenada por su país. «Los últimos 27 años han sido un calvario político. Tengo referencia de dos personas que estaban en La Guaira, en el edificio Aguja Azul, de siete pisos. Estaban trabajando cuando el edificio se desplomó. Quedaron heridos, pero pudieron salir con vida. Algunos amigos de mis hijos iban en coche y quedaron atrapados en el túnel de la autopista«, lamenta. Adriana vaticina «más de 30.000 fallecidos». «Ascenderá, es una cifra preliminar».
[–>[–>
[–>Adriana cree que son los venezolanos quienes tendrán que salir adelante «y rescatar el país de la ruina». «Sé de amigos y familiares que viven en Los Palos Grandes, donde las paredes de los edificios se han desplomados y los vecinos comparten todos una misma planta, se están comunicando unos con otros porque no hay paredes. Baños, cocinas y salones han quedado al descubierto. No hay capacidad humana de atender a tantos heridos. Estamos esperando ayuda internacional y, probablemente, la cifra oficial de fallecidos no llegará hasta dentro de unos días«, relata.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí