Territorio de Dinamarca | ¿Qué pasará con la OTAN si Trump se intenta quedar con Groenlandia?
Donald Trump quiere Groenlandia. Es casi una obsesión desde su primer mandato. Considera que esa gran isla helada entre el Atlántico Norte y el Ártico es clave para su estrategia de dominar el hemisferio occidental, para obtener recusos y para que su país confronte a China o Rusia.
[–>[–>[–>Ahora, tras el asalto y detención de Nicolás Maduro en Venezuela, ha puesto el punto de mira en Groenlandia. Estados Unidos la debe incorporar sí o sí, clama el presidente de Estados Unidos. No descarta usar la fuerza, pero tampoco comprar este enorme territorio autogobernado, que pertenece a Dinamarca, habitado por unas 56.000 personas y con riquezas minerales y petróleo en el subsuelo.
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La Casa Blanca dijo el martes que el presidente Donald Trump está discutiendo opciones para adquirir Groenlandia, incluido un posible uso del ejército estadounidense. Washington habla en un comunicado enviado a los medios de comunicación de que baraja “una variedad de opciones”, entre las que está «la militar».
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¿Es una bravuconada retórica más? ¿Es, como ha dicho Trump a un grupo de congresistas republicanos, una forma de presionar a Dinamarca para que finalmente se la venda?
[–>[–>[–>El Gobierno de Copenhague recuerda a Washington que son aliados dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). De hecho, Dinamarca fue país fundador de la OTAN.
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Ahora, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha lanzado una advertencia directa sobre el impacto que tendría una agresión dentro de la Alianza. «Si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN, todo se acabará, incluida nuestra OTAN», ha clamado Frederiksen. Más duro ha sido el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen: «Ya basta. No más fantasías sobre la anexión», dijo este pasado 4 de enero.
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[–>Credibilidad del Artículo 5
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La tensión por Groenlandia es un test existencial de la credibilidad del Artículo 5, por el que los países aliados se comprometen a protegerse unos a otros ante ataques armados de terceros. Ni siquiera se contempla un ataque así dentro de la alianza. Si esa línea se cruza, la OTAN deja de ser un pacto de defensa colectiva para convertirse en una estructura vacía de sentido.
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«Si hay una agresión militar y se consuma una anexión, entonces es el fin de la organización. No tendría ningún sentido el Artículo 5 porque, ¿contra quién lo invocas en esa situación?», explica en conversación con EL PERIÓDICO Héctor Sánchez Margalef, investigador principal de Cidob. En ese caso, lo natural es que se cierren las bases europeas de Estados Unidos en territorio europeo, pilar de la Alianza en el Viejo Continente.
[–>[–>[–>Estados Unidos ya tiene amplio acceso militar a Groenlandia, como aliado de Dinamarca, lo que reduce el “beneficio marginal” de una anexión frente a su coste político. Por ello, algunos miembros del partido republicano están expresando dudas sobre los beneficios que podría obtener el país de un pulso de ese calibre con los aliados.
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El vicepresidente JD Vance y la segunda dama Usha Vance visitan la base espacial Pituffik del ejército estadounidense en Groenlandia. / Jim Watson / AP
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Estados Unidos opera una base en Groenlandia, la Pituffik Space Base. Es la base estadounidense más septentrional, y reúne en torno a unas 600 personas, de las cuales 150 son militares estadounidenses.
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Realizan funciones de alerta temprana y defensa antimisiles con un radar de gran alcance (Upgraded Early Warning Radar) operado por el 12 Escuadrón de Alerta Espacial. Realizan también seguimiento y control de satélites, con soldados del 23 Escuadrón de Operaciones del Espacio.
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Trump nunca quiso a la OTAN
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El problema, apunta Sánchez Margalef, es que Trump nunca ha apreciado realmente a la OTAN. La considera un grupo de países «gorrones» y ha llegado a advertir de que la aplicación del Artículo 5 puede estar sujeta a lo que pague cada país. Así que, según el experto, esto le sirve para alejarse cada vez más de la organización: si ataca Groenlandia, porque la OTAN muere; y, si no, porque los rifirrafes entre aliados ya han mermado su capacidad de disuasión ante las posibles amenazas, especialmente Rusia.
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Francia está trabajando con sus socios en un plan sobre cómo responder si Estados Unidos lleva a la práctica su amenaza de hacerse con Groenlandia, según ha dicho este miércoles el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot. Compartirá el plan con los ministros de Exteriores de Alemania y Polonia.
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Europa podría decidir, como con los aranceles, optar por una política de «apaciguamiento». Se trataría, entre otras cosas, de negociar con Estados Unidos y tratar de abordar las preocupaciones expresadas por Trump sobre el presunto descuido de la seguridad en la isla frente a China y Rusia. Trump ha llegado a mofarse diciendo que Dinamarca ha incluido el envío de más trineos y perros como refuerzo en la vigilancia.
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«La vía del apaciguamiento podría incluir la revisión conjunta de la estrategia de seguridad de la OTAN, para que se haga mención especial a Groenlandia y al Ártico; que los daneses refuercen la presencia militar en Groenlandia para disuadir potenciales terceros enemigos; y también reforzar la Estrategia Europea para el Ártico«, apunta Sánchez Margalef.
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Salvar la OTAN en el pulso por Groenlandia
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«Es necesaria una respuesta coordinada de Groenlandia, Dinamarca y sus aliados nórdicos y del Ártico y el Báltico, así como de los socios de la UE y de la OTAN», escribe la analista Iben Tybjaerg en el centro de pensamiento EUROPA. La autora indica varios pasos que se pueden dar para evitar el choque.
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Una mujer camina cerca de una iglesia en Nuuk, Groenlandia. / Associated Press/LaPresse / LAP
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El primero es negociar un acuerdo de “recursos por seguridad” entre Estados Unidos y Dinamarca: tierras raras financiadas por capital danés y europeo a cambio de más presencia militar estadounidense. El segundo consiste en vetar a empresas rusas y chinas en Groenlandia. El tercero es poner a Groenlandia en el centro de la agenda OTAN y de la estrategia europea. Esta debe actualizarse cuanto antes para que la UE eleve su ambición en el Ártico con inversión sostenible local, materias primas críticas para defensa y refuerzo de infraestructura satelital terrestre.
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Y, si todo sale mal, hay que prepararse para el peor escenario. Dinamarca ya considera a EE UU un posible riesgo de seguridad. Aunque una acción militar es improbable, la coerción puede ser no militar: aranceles, restricciones de armas, bloqueo de inteligencia… Todo esto llevaría a una parálisis interna de facto de la OTAN. Y todo sería aprovechado en el otro flanco, el este, por una Rusia con ansias imperiales que espera pacientemente la división de los europeos y la OTAN para avanzar en Ucrania.
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