Tiempo de quinielas
Uno de los entretenimientos de café entre políticos y adyacentes siempre ha sido el de hacer quinielas. No sobre los resultados futbolísticos, sino sobre lo que ocurrirá mañana o pasado, y en especial sobre quién ocupará tal o cual puesto, quién tiene mejores opciones y quién, incluso, se postula en los cuchicheos de pasillo. El Gobierno asturiano aún no ha decidido si acabará señalando responsabilidades políticas por la gestión del Servicio de Minas y las circunstancias que rodearon al trágico accidente de Cerredo, pero ya se están disputando antes incluso de que se vacíen.
[–>[–>[–>Interior. sobremesa. Tres o cuatro en tertulia tranquila:
[–> [–>[–>-¿Y entonces, a quién veis para otear los barcos?
[–>[–>[–>
-Sin duda, el hoy consejero sería la mejor ocpción.
[–>[–>[–>-¿Cuál de ellos? Porque hay otro que también se ve con opciones, o eso ha dicho a los suyos.
[–>[–>[–>
-¡Ah, vaya! Se resolverían dos problemas de un plumazo. ¡Habrá que cambiar el gobierno, dos consejerías al menos.
[–>[–>
[–>-O tres, o cuatro, ya puestos. ¡Pardiez!
[–>[–>[–>
-¿Pero, qué dirán en Madrid?
[–>[–>[–>-Que digan misa, tendrá que ser lo que aquí se diga.
[–>[–>[–>
-¿Tú crees? ¿Y para lo otro?
[–>[–>[–>
-Está el inicialmente previsto, aquél que ya estuvo en Madrid, pero también hay más nombres, como ese otro que estuvo en Madrid, o este otro en quien nadie pensaría, pero que capacidad de gestión no le falta…
[–>[–>[–>
-¿Pero tú crees que dimitirá alguien?
[–>[–>[–>
-¿Dimitir? ¿En este país?
[–>[–>[–>
-¿Y en México…? n
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí