«Tiempo de silencio» y su estribillo
Juan José Jambrina es psiquiatra
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La novela «Tiempo de silencio» que el psiquiatra y escritor Luis Martín-Santos (1928-1964) publicó en 1962 está considerada como una de las obras que transformó el panorama narrativo español de aquellos años donde las cosas hacían poco ruido. «Tiempo de Silencio» tuvo una segunda edición póstuma en 1965. Pero es en 1980 cuando se publica la edición de Seix Barral que los herederos han dado como canónica hasta la fecha.
[–>[–>[–>La vida y la obra de Luis Martín-Santos han dado mucho que hablar y algo menos que escribir. Su libro más famoso, que pasó a ser el principal reflejo del «joyceanismo» en España, tuvo una rápida y amplia difusión. Luis Martín-Santos, era un destacado militante antifranquista y sufrió cuatro detenciones que le supusieron, en total, entre seis o siete meses de prisión. Curiosamente, aquel mundo cultural del duro franquismo estaba tan controlado por sectores «progresistas» o «de izquierdas» en la clandestinidad como por las instituciones culturales vigentes que trabajaban desde la censura y el control de la libertad de expresión. Una de las principales aportaciones de Rafael Sánchez Ferlosio a la posteridad es su relato sobre el flaco favor que le hicieron los premios oficiales recibidos por “El Jarama” al dejarle fuera de los ambientes literarios a los que quería pertenecer. Ferlosio se arrepintió hondamente de haber escrito «El Jarama». Para lo que nos interesa, y ante ese estado de las cosas, no es de extrañar el gran apoyo de crítica y público que recibió «Tiempo de Silencio» tras su publicación.
[–> [–>[–>La temprana muerte de Luis Martín-Santos, en accidente de tráfico en1964, trastocó una carrera literaria y psiquiátrica que se prometía brillante. Pero lo peor, como en su día me explicó Manuel Alcántara, fue que transformó a Martín-Santos en un «malogrado, una figura ante la que siempre debemos desconfiar al hablar de ella».
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Se ha escrito mucho sobre la obra de Martín- Santos. Su vida ha tenido menos publicaciones porque los hijos han expresado su deseo de conservar el recuerdo de su padre a salvo de investigaciones. La vida de Luis Martín- Santos tenía una relevancia social importante y alternaba tramos de felicidad con sucesos insoportables salvo desde el silencio y la distancia. Pero resulta que la vida y la obra en un escritor van de la mano. Y para un apasionado lector de «Tiempo de Silencio» poder desvelar episodios clave en la vida de su autor parece imperativo y categórico.
[–>[–>[–>José Lázaro, médico y profesor de Humanidades Médicas en la UAM, es uno de los escritores heridos por el rayo que supuso la lectura de «Tiempo de Silencio». Hace años que Lázaro publicó una deliciosa actualización de la obra psiquiátrica de Martín-Santos en «El análisis existencial» (Triacastela, 2004). Posteriormente, se dedicó a construir la biografía que faltaba sobre un autor tan brillante. Y en el año 2009, publicó su trabajo como «Vidas y muertes de Luis Martín-Santos» con el que ganó el prestigioso Premio Comillas de Biografía. No hay ningún estudio posterior que supere a este texto como referencia para quien quiera saber, asumiendo zonas de sombra, como era Luis Martín-Santos en su vida cotidiana, en sus relaciones sociales, afectivas, familiares, etcétera. La publicación de la biografía de Lázaro no estuvo exenta de tiras y aflojas con los hijos. Pero se llegó a un consenso y el libro se presentó en Madrid con el apoyo de los hijos mayores de Martín-Santos.
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En el año 2024, la familia Martín-Santos encarga la edición de las obras completas de su padre a un especialista y a una editorial concreta. Se han publicado ya cuatro tomos y está por aparecer un quinto volumen, con toda la poesía inédita. También ese mismo año, la Biblioteca Nacional le dedica a Luis Martín-Santos una exposición donde la biografía de José Lázaro brilló por su ausencia, en un gesto poco edificante.
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[–>Estamos en el año 2026. José Lázaro ha publicado la segunda edición de su «Vidas y muertes de LMS», ahora en Triacastela. En ella reestructura algunos capítulos, añade algún fragmento eliminado en la primera edición pero no aporta material inédito. En un curioso prólogo titulado «La hija de la amante del amigo de Kafka» explica la complicada relación con los herederos, los derechos de autor sobre las obras literarias, etcétera. Y lo hace apoyándose en la publicación, también en 2026, de una nueva edición de «Tiempo de Silencio» a cargo del filólogo Alfonso Rey, que ya había publicado en 2001 una edición crítica no autorizada pero altamente valorada por el entorno.
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Alfonso Rey, catedrático jubilado en la Universidad de Santiago de Compostela, busca ofrecer un texto «fiel a la voluntad del autor». Porque la edición definitiva de 1980 (Seix Barral) contiene numerosas erratas, omisiones y frases mal interpretadas, según Rey. En el año 2014, el profesor italiano Andrea Bresadola encontró en el expediente de censura el mecanografiado original de Martín-Santos, con sus tachaduras y anotaciones manuscritas. Apoyado en este documento, Rey encuentra arrestos para esta nueva edición cuya promoción está en suspenso, según explica José Lázaro en su biografía revisada.
[–>[–>[–>Ante estos hechos se abren dos vías para el debate: por un lado, se mantienen las especulaciones sobre los episodios más complicados de esclarecer en la vida de LMS. La postura de la familia es férrea al respecto. Estamos hablando de tres niños que pierden de forma súbita y traumática a su madre en 1963 y a su padre en 1964. Ninguno de ellos tenía más de diez años. Y el problema no es crecer entre habladurías o silencios. El problema son las pérdidas, las ausencias y, sobre todo, los recuerdos, los balidos de los corderos de raza «Clarice Starling». Y creo que todos tenemos derecho a la confidencialidad e incluso al secreto y el perdón de los pecados.
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Por otro lado, está la obligación que tienen los herederos de cuidar el legado literario. Este es un punto que la familia debe resolver sin vacilaciones porque el testimonio de Alfonso Rey se mueve en un campo neutro de afectos, pero cardinal para el oficio de escribir. Y Rey exige reparaciones muy concretas sobre la obra y el mandato de LMS, o sea, del padre de los herederos.
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José Lázaro ha hecho un buen trabajo en su último libro. Le falta esa desconfianza hacia el malogrado, tan importante para Manuel Alcántara. Hay en Lázaro hay una notable seducción por el personaje que funciona a modo de velo en la retina, como el trauma con las víctimas de una catástrofe.
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«El tiempo es implacable al poner las cosas en su sitio. Lo importante es que Luis Martín-Santos se hace más grande cada vez que le leemos y releemos», escribe Lázaro. Dudo que el tiempo arregle algo. Cuando Paco Umbral vivía en León, años 1960 y 1961, tenía una sección radiofónica llamada «El tiempo y su estribillo». El estribillo es la parte de la canción que se repite una y otra vez. Para Umbral, el «estribillo del tiempo» son las rutinas, las pasiones humanas que nunca cambian, los mismos errores, las costumbres inalterables de la sociedad.
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