TIERRAS RARAS | Reserva estratégica, inversiones y alianzas: el plan de Trump en tierras raras y minerales críticos para hacer frente a China
El lunes, en la Casa Blanca, Donald Trump presentó el “Proyecto Vault” (bóveda o caja fuerte), un plan que destina 12.000 millones de dólares de inversión mayoritariamente pública y también privada para construir en Estados Unidos una reserva estratégica de tierras raras y minerales críticos que proteja al país de alteraciones en el mercado o en las cadenas de suministro. Más de una docena de compañías han aceptado participar, incluyendo las automovilísticas General Motors y Stellantis y la tecnológica Alphabet, matriz de Google.
[–>[–>[–>“Durante años los negocios estadounidenses han arriesgado quedarse sin minerales críticos durante alteraciones de mercado. Este proyecto asegurará que negocios y trabajadores nunca se ven dañados por la escasez”, dijo Trump.
[–> [–>[–>Dos días después, 54 representantes de países y aliados de EEUU como la Unión Europea participaron en Washington en una reunión ministerial liderada por el vicepresidente J.D. Vance y en la que estuvieron presentes los secretarios de Estado, Energía e Interior y el representante comercial. Allí Vance propuso crear “un bloque comercial entre aliados y socios” que permita acceso a minerales críticos y financiación y el establecimiento de “cadenas de suministros seguras y resilientes”.
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“Tenemos por delante la oportunidad para ser autosuficientes, no tener que depender nunca de nadie más salvo unos de otros, para los minerales críticos necesarios para sostener nuestras industrias y el crecimiento”, dijo el número 2 de Trump.
[–>[–>[–>La cumbre acabó con 11 acuerdos bilaterales y memorandos de entendimiento con países como Argentina, República Democrática del Congo, Guinea-Conakry, Marruecos, Filipinas, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido o Uzbekistán.
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Esos pactos se suman a otros 10 firmados y 17 negociados en los últimos cinco meses, a anuncios de oportunidades de financiación para apoyar proyectos estratégicos y al lanzamiento de un Foro para Implicación Geoestratégica en Recursos (FORGE por sus siglas en inglés). Y ese foro completa un proyecto previo de EEUU con nueve países, bautizado como Pax Silica, que se estableció para coordinar tanto políticas de minerales como proyectos.
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[–>En todas estas negociaciones Trump y su gobierno están mostrando una cara muy diferente a la que han encontrado en la guerra comercial países y socios como Canadá o la Unión Europea, con los que Washington se ha enfrentado con presiones en esas disputas arancelarias. Y en este campo está mostrando un espíritu de acuerdo y acercamiento que pocas veces se despliegan cuando trata los gravámenes, aunque los minerales críticos y tierras raras han formado parte de sus negociaciones comerciales con países como Ucrania o Groenlandia.
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Plantar cara a China
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Toda la actividad de esta semana por parte de la Administración Trump es una muestra del renovado empeño del gobierno del republicano para intentar establecer cadenas de suministro independientes de China. Y los actos y acuerdos de los últimos días representan el esfuerzo más agresivo hasta la fecha para hacer frente al dominio del gigante asiático en este campo que afecta a unos 60 materiales que EEUU considera esenciales para su economía y su seguridad nacional y que son fundamentales para el desarrollo de tecnologías clave en sistemas de armas avanzados, Inteligencia Artificial o las energías verdes.
[–>[–>[–>Según la Agencia Internacional de Energía, China controla el 70% de la extracción de tierras raras y cerca del 90% de la capacidad de procesamiento de los minerales críticos. Ese control ha dado a Pekín una importante herramienta para hacer palanca y presionar en las negociaciones con Washington en la guerra comercial de aranceles reabierta por Trump en su segundo mandato, un conflicto que está desde octubre en una tregua.
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Pese a esa pausa, y a un diálogo entre Trump y Xi Jinping que se mantiene y que tuvo su último episodio con una conversación entre ambos este miércoles, China mantiene limitaciones a las exportaciones de materiales críticos más estrictas que antes de que el republicano volviera al Despacho Oval. El año pasado, por ejemplo, el gobierno chino limitó las exportaciones de imanes, provocando escasez para fabricantes de motor, semiconductores y robótica, entre otros y en las negociaciones sobre aranceles entre Washington y Pekín se restringió la exportación de minerales necesarios para fabricar motores de aviones, sistemas de radar, vehículos eléctricos, ordenadores o teléfonos.
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El capitalismo de estado, tercer eje
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El plan estratégico de Trump, junto a la reserva de minerales y a las alianzas internacionales tiene un tercer eje: la participación del gobierno en empresas privadas, una muestra más del capitalismo de estado que el republicano está haciendo una de las señales de marca de su segundo mandato.
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Antes de esta semana frenética en Washington, concretamente, se anunció la cuarta inversión directa en un productor estadounidense, USA Rare Earth, que recibirá una inyección de 1.600 millones de dólares a cambio de acciones y un acuerdo de reembolso.
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En el Congreso el impulso de Trump ha recibido aplauso bipartidista y están dándose pasos legislativos para tratar de respaldarlo. Demócratas y republicanos presentaron en enero una proposición de ley conjunta para crear con 2.500 millones de dólares una agencia para incrementar la producción de tierras raras y otros minerales críticos.
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