todos caen en la noche más salvaje de la edición
Si anoche no estabas pegado a la pantalla, debes saber que te perdiste la noche más salvaje de La isla de las tentaciones. Lo que prometía ser una bacanal de libro de texto acabó con todos los concursantes cayendo, uno tras otro, sin red y con el público en estado de shock. Atamán se rompió en el trío, Yuli tiró la lealtad por la borda, Alba sorprendió incluso a sus compañeras y Mar convirtió su drama personal en un espectáculo aparte. Vayamos por partes.
Ataman, el rey del quiero y no puedo
había cantado Felices cuatro como alguien que se jacta de tener un currículum. Atamán se creyó el machista de la edición y acabó huyendo como un resorte cuando Irini y Jokebed se pusieron serios. Las dos tentadoras pasaron de la broma al beso, y de ahí, directo al dormitorio. Mordió, se subió a la cama, pero en cuanto los tuvo encima, besándose y jugando con él, salió corriendo. Literalmente. Manolete, si no sabes pelear… El trío desapareció.
Cantar Felices cuatro Era firmar un contrato que no tenía intención de cumplir.
Fuera de cámara, todavía tuvo el descaro de justificarse: «Cantábamos porque éramos felices y tal vez terminamos siendo muy felices». Claro, y voy a pedir una hipoteca porque me gusta el color del banco.
Yuli se olvida de Lucas (y de su propio drama)
La niña que el lunes lloró en la hoguera asegurando que solo amaba a Lucas, dos días después se coló en la cama con Óscar. El Yuli que seguía repitiendo «No quiero lastimarlo» desapareció tan pronto como el grupo bajó la guardia. Tras la tercera hoguera, le pidió a Óscar que durmiera con ella porque «no quería estar sola» y a la noche siguiente cedió. «Me dejé llevar», confesó ante la cámara. Pim, pam, pum, Lacasito. Lucas, mientras tanto, sobrevive repitiendo que el amor de su vida es ella. Oh.
Alba, la gran sorpresa de la noche
Si Yuli era predecible, lo que pasó en Alba fue un terremoto. La misma Alba que describió a David como «cariñoso, dulce, con amor» acabó enamorando a Álex en el jacuzzi. Todo ocurrió cuando el resto de compañeros se fueron a dormir. Álex dio con la tecla adecuada y Alba se dejó llevar sin mirar atrás. Pensar en la reacción de David al ver las imágenes da escalofríos. Asimismo, la tableta vuela hacia el Caribe.
Mar, un rompecabezas de 5.000 piezas (y un mando roto)
Y luego está Mar. Entender su enojo con Christian es como hacer un Sudoku sin números. No ha hecho nada. Literalmente, nada: desde que la vio alterada, su libido se congeló. Mar construyó un drama monumental a base de diez minutos de imágenes en las que Christian ni siquiera hablaba claro. Se le vio con el cojín en la boca, sin decir palabra, pero la mente de Mar hizo su propia película. El resultado: un mando de televisión estrellado, Sandra Barneda a punto de sacar las chanclas, y una hoguera de enfrentamiento donde Christian soltó la frase de la edición: «Chica, esto es La isla de las tentaciones. «No haber venido». Y tenía razón.
Lo que dice esta bacanal sobre la edición (y sobre nosotros)
Si comparamos con la cuarta edición, el trío de Álvaro Boix fue el gran momento que marcó un antes y un después. Aquí Atamán ha conseguido que le recordemos por todo lo contrario: por ser duro. La isla parecía descafeinada, pero era cuestión de esperar a que explotara la olla a presión. Esta bacanal deja claro que todo el mundo tiene una quiero y no puedo que, tarde o temprano, sale a la luz. Y mientras Sandra Barneda colecciona mandos rotos, nosotros disfrutamos de las palomitas. Porque al final de eso se trata el programa: de sostener un espejo lleno de malas decisiones que no podemos dejar de mirar.
El termómetro del chisme
- 🌡️ Nivel dramático: 9/10. El montaje pasó de monótono a explosivo en una sola noche.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana audiencia de Telecinco; Pierde Lucas, quien se entera ahora.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva próximamente?: El lunes arderán las hogueras con imágenes de esta bacanal. Y David buscará una nueva tableta.
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