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Tolox, la excursión perfecta en Málaga: cascadas, rutas de montaña y sopa tolita en la puerta a la Sierra de las Nieves | Escapadas por España | El Viajero

Tolox, la excursión perfecta en Málaga: cascadas, rutas de montaña y sopa tolita en la puerta a la Sierra de las Nieves | Escapadas por España | El Viajero
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  • Publishedabril 18, 2026



El agua cae pesadamente, furiosa. Parece que disfruta del vuelo hasta aterrizar en el llamado Charco de la Virgen, una poza cristalina y única, tímida, escondida entre sombras y cerros. La cascada que llena esta piscina natural tiene casi 20 metros de altura y es, sin embargo, hermana pequeña de otra situada unos minutos río arriba del sendero. Se llama La Rejía y se compone de tres saltos que suman poco más de 100 metros de altura. Rodeado de un manto verde, con la humedad flotando en el aire entre helechos y orquídeas, es una verdadera proeza que parece digna de un país tropical. Pero no es Costa Rica, es un enclave mediterráneo al que se puede acceder con un simple paseo desde Tolox.

Este sencillo pueblo blanco de casi 2.500 habitantes situado en el interior de la provincia de Málaga sirve de puerta de entrada al Parque Nacional de la Sierra de las Nieves. Rodeada de una inmensa naturaleza, conserva un trazado urbano de origen nazarí, mantiene sus tradiciones y ofrece una gastronomía tan humilde como sabrosa.

«Lo siento, no te vi. Ya sabes que las estrellas no se ven de día», dice de manera halagadora José Coto, 52 años y dueño del bar Mancilla para muchas de ellas. Dedica esta frase a una citadina que llevaba unos minutos sentada en la terraza del negocio esperando su desayuno. “Aquí todo está bien excepto el camarero”, bromea más tarde con algunos visitantes que piden café y pitufo mixto -el clásico panecillo malagueño con jamón york asado, queso derretido y una migaja de mantequilla- para reunir energías para explorar este pequeño pueblo y su entorno natural. “Pregunta en la oficina de turismo: aquí puedes hacer de todo”, recomienda Coto, bandeja en mano, mientras curiosea las mesas repartidas por la Plaza de la Constitución, donde se encuentran en el mismo edificio el Ayuntamiento, la Policía Local y la Guardia Civil. La Iglesia de San Miguel Arcángel, construida en 1505, se encuentra unas cuestas más arriba.

La imagen de una señora barriendo la puerta de su casa entre macetas de colores es aquí cada mañana una realidad, al igual que un mural dibujado sobre una pared encalada. Esparcidas por otros puntos, también vemos la de una joven refrescándose con un vaso de agua, otra de un burro bebiendo de una fuente, la de un recolector de aguacates, insectos o incluso vistas panorámicas del entorno. Incluso un mural que representa un simple cubo de latón. Se trata de piezas producidas durante los encuentros Art Tolox, una iniciativa cultural que reúne a artistas cada año a finales de verano y que celebrará su décimo aniversario en 2026.

Un mapa sitúa cada profesión y sirve de excusa para recorrer las calles de la ciudad de punta a punta. Merece la pena hacerlo con tranquilidad en el barrio alto, con minúsculos pasillos, decenas de plantas desbordantes de sus macetas y toscos zócalos que protegen las casas de la humedad. Cerca del Museo de Artes Populares (García Rey, 1), algunas de estas pequeñas calles nos permiten reconstruir la planta de un antiguo castillo, del que encontramos referencias ya en el siglo IX, cuando lo ocupó el rebelde Omar Ibn Hafsun. Pasó a manos cristianas a finales del siglo XV, quienes permitieron a los residentes musulmanes permanecer allí, con la condición de que se declararan vasallos. Las similitudes de esta zona con los pueblos de la Alpujarra granadina no son casuales.

En el otro extremo del pueblo, un encantador paseo arbolado conduce a El Balneario, inaugurado en el siglo XIX, especializado en el cuidado de las vías respiratorias con aguas sulfurosas de la región y que alberga un precioso hotel con piscina. Está abierto de junio a octubre, pero es un interesante punto de referencia durante todo el año ya que junto a él parten varias rutas de senderismo. “Hay para todos los niveles”, explica Elena González, 39 años, apasionada de la aventura desde pequeña y que decidió en 2011 crear su negocio. Hoy en día, Aventúrate Sierra de las Nieves realiza actividades medioambientales para colegios o grupos, y también ofrece muchas opciones de turismo activo que van desde espeleología hasta escalada, barranquismo o rutas en vehículos 4×4. También en bicicleta eléctrica, con rutas de media montaña por pistas forestales que permiten saborear los paisajes de estas sierras y su fusión con las zonas de cultivo -olivares, cereales, huertas y frutales- regados desde antiguas acequias de origen nazarí.

Entre sus propuestas también se encuentran paseos interpretados por senderos. La mujer de Tolox recomienda paseos como el que atraviesa los abetos por el Tajo de la Caína (ya en el vecino municipio de Yunquera) y, para los más aventureros, la subida a Torrecilla. Con sus 1.919 metros, es el segundo pico más alto de Málaga y requiere una buena forma física: son necesarios unos 14 kilómetros de ascensión sin descanso para superar un desnivel de casi 1.500 metros.

“Por eso la ruta de las cascadas es ideal: es apta para todos, se puede disfrutar mucho del agua y la vegetación va cambiando a medida que se avanza”, explica González sobre esta caminata de unos 10 kilómetros que, fácilmente, se puede completar en cuatro horas. Al principio cruza dos puentes de madera sobre el río Caballos para luego continuar por la orilla entre estanques, ideal para nadar cuando llega el calor. Las lluvias de este año han dejado un camino más amplio, con árboles caídos y deslizamientos de tierra, por lo que hay que tener cuidado. Cruzamos el río varias veces antes de llegar primero al Charco de la Virgen y luego a La Rejía. El camino regresa finalmente entre peridotitas, matagallos, bolinas y pinares hasta llegar de nuevo a Tolox. A lo largo del camino podrás observar decenas de especies de aves, como el trepador azul, el mirlo europeo o el canario verde. Para no perdértelos sólo hay que estar atento.

El último tramo lo comparte con un pequeño sendero botánico de sólo 700 metros –suave y familiar– donde crecen, entre otras, hasta 28 especies autóctonas: desde el pinsapo a la palmera enana, pasando por aulagas, enebros y jaras. Más allá de eso, las posibilidades para caminar son infinitas. La subida a la Cruz del Padre Ventura transcurre por las 14 estaciones de un viacrucis y una excursión paralela al río Horcajos -y sus antiguos molinos harineros- llega a la ermita que custodia a la Virgen de las Nieves. A sus pies, una zona de ocio a la sombra de un pinar es ideal para hacer un picnic. El recorrido es el mismo que el de la Romería que lleva hasta allí la imagen cada mes de mayo en un carro tirado por mulas o bueyes.

Queso de cabra malagueño y sopa de tolita

«Están reparando muchas carreteras y desde la pandemia cada vez viene más gente. Los fines de semana es casi una feria», reconoce José María Sánchez, que en el verano de 2017 abrió el restaurante La Lola en un antiguo estudio de televisión en la parte alta de la calle Calvario de Tolox. El queso de cabra malagueño cocinado con romero y tomillo o el jarrete son dos de sus especialidades, pero también el salmorejo con queso Idiazábal y el crujiente de queso ibérico y Steak Tartar solomillo de ternera. En el menú a veces ofrecen sopa tolita, un plato local que definitivamente debes probar. En su terraza, al sol y con una magnífica vista de la ciudad, vale la pena pedir el vino de la casa, un blanco muy joven elaborado por Sánchez y su familia a partir de la singular uva Perruna que ellos mismos cultivan.

De vuelta al centro de la ciudad, El Rincón de Rafael (calle Encina, 78) ofrece brochetas de gambas, buen jamón y raciones generosas. En el Restaurante Enebro (Avenida Balneario, 20), con su recién estrenado Solete Repsol, la chef Ángela Sedeño sirve pulpo a la brasa, carnes a la brasa y sabrosas opciones para vegetarianos con verduras de la familia Hevilla, además de increíbles aceitunas locales y postres caseros. La Alberca (Encina, 53) dispone de una estupenda terraza para disfrutar del menú diario -que incluye platos tradicionales de cuchara como unas ricas lentejas o un buen salmorejo- y carnes a la brasa. Los fines de semana, el bar Mancilla también ofrece tapas a la hora de comer. Con el bacalao como protagonista (“tiene un secreto que no se puede desvelar”, según su dueño), también ofrece alitas de pollo secretas, ensaladilla rusa o callos caseros. El negocio cierra todas las tardes cuando se van sus clientes. Y hay pocas ganas de irse. Las prisas se quedan fuera de la Sierra de las Nieves.





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