TRÁGICO SUCESO | Una casa embargada, un ictus, sin relación con familiares cercanos y dos pistolas; así se fraguó la trágica decisión del matrimonio de Lena: «Repetían que se iban a pegar un tiro para quitarse de en medio»
Félix G. y su mujer, Irene G., ambos de 70 años de edad, aparecieron la mañana de este sábado tiroteados en su chalé de Columbiello, en el concejo de Lena. Cuando llegó la Guardia Civil encontró al marido muerto y a ella en un estado de tal gravedad que inicialmente se la dio también por fallecida. La investigación apunta a que el matrimonio decidió quitarse la vida conjuntamente. De hecho, habían anunciado a sus amigos más próximos que tenían en mente hacerlo, aunque nadie pensó que acabaran cumpliendo ese funesto plan, como al final sucedió. Las deudas y graves problemas de salud parecen estar detrás de la decisión. Todo ello dibuja un contexto personal muy complicado que, según las primeras pesquisas, habría sido determinante.
[–>[–>[–>La bucólica tranquilidad del pueblo de Columbiello, que se levanta sobre una colina próxima a Pola de Lena, se truncó poco antes de las diez de la mañana. El matrimonio avisó a un primo del marido para anticiparle veladamente los acontecimientos. Según las fuentes consultadas por este diario, pidieron a este familiar que se personara en la vivienda para recoger unos papeles, apuntándole enigmáticamente que no se asustase con lo que se iba a encontrar. Como adelantó la edición digital de LA NUEVA ESPAÑA, lo que halló fueron los cuerpos del matrimonio en su dormitorio con sendos tiros en la cabeza. Esta persona llamó de inmediato al servicio de emergencias 112, que a su vez movilizó a la Guardia Civil. Al lugar se desplazó una patrulla de Seguridad Ciudadana de Pola de Lena, haciéndose cargo a continuación de las investigaciones la Unidad Orgánica de Policía Judicial.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>La Guardia Civil se encontró a los dos integrantes del matrimonio juntos y en medio de un charco de sangre. La gravedad de las heridas causadas por los disparos hizo que inicialmente tanto el marido como la mujer fueran dados por muertos. Fue el médico quien finalmente se percató de que Irene G. aún mantenía un «hilo de vida». En ese momento se solicitó con urgencia una UVI móvil, que llegó a la vivienda ya pasadas las once y media de la mañana. Los sanitarios lograron estabilizar a la mujer, que pasadas las doce fue trasladada en estado crítico al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).
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La investigación ha descartado oficialmente que haya una tercera persona implicada en los hechos. Además, los agentes también han descartado ya por completo la violencia de género. Todo indica, según las pesquisas, que el matrimonio decidió quitarse la vida agobiado por su situación personal. Hay indicios dinámicos y también testimonios elocuentes que apuntan en esa dirección.
[–>[–>[–>Para empezar está la propia escena del suceso. Según la información a la que ha tenido acceso este diario, marido y mujer fueron encontrados, cada uno de ellos, en posesión de un arma corta.
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Aunque los vecinos que escucharon los disparos dieron por hecho que Félix G. había disparado a su esposa con una escopeta, ya que había sido cazador, para luego pegarse él un tiro, la investigación apunta a que cada uno utilizó su propia arma, procediendo a la autoagresión prácticamente al mismo tiempo. Con todo, deberá ser el informe judicial el que, en última instancia, determine con exactitud lo ocurrido en el dormitorio y la secuencia de los hechos.
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[–>La reacción del pueblo
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En el acogedor pueblo de Columbiello el terrible final de Félix e Irene causó este sábado un profundo sobrecogimiento, pero no tanta sorpresa como cabría esperar. Se podía intuir un desenlace así. «Llevaban días diciendo que se iban a pegar un tiro», apuntan algunos de sus allegados. «Félix era un hombre muy vehemente y decía que se iba a quitar de en medio, a lo que Irene respondía que ella no se iba a quedar sola en el mundo». Al parecer, el matrimonio también tenía desavenencias con su entorno familiar más cercano.
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Un grupo de vecinos. / Juan Plaza
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Los problemas que asediaban a la pareja eran bien conocidos en el entorno. Primero, atravesaban grandes dificultades económicas. Félix G. fue en su momento un conocido constructor que trabajó en Pola de Lena y alrededores. «Las cosas le fueron bien durante un tiempo», señalan quienes lo conocían.
[–>[–>[–>«Hace cerca de quince años compraron una finca aquí en el pueblo y levantaron una casa preciosa, con mucho terreno. Un lugar para disfrutar de la jubilación», recuerdan los vecinos. Sin embargo, los tiempos de bonanza dieron paso a otros mucho más complicados. «Tenía la casa embargada. Iban a quedarse en la calle», aseguran sus más íntimos. Algunos apuntan incluso que la vivienda familiar ya había salido a subasta y que el matrimonio afrontaba un desalojo inminente.
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Al problema económico se suma una sucesión de graves achaques de salud. «Ella había sufrido un ictus hace unos años y estaba débil, muy delgada, pero con días buenos», explican amistades del matrimonio. «Él también tenía problemas serios de salud que le obligaban a acudir al hospital con frecuencia, aunque igualmente estaba remontando».
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Los allegados a la familia aseguran que el deterioro físico y económico, unidos, habían sumido a la pareja en una profunda depresión. «Les intentábamos animar en la medida de lo posible, pero llevaban tiempo diciendo que se iban a pegar un tiro, aunque no nos lo creímos. La verdad es que lo estaban pasando fatal con todo lo que tenían encima», concluyen las fuentes consultadas por este diario.
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A este clima de angustia se sumó además lo vivido en Columbiello, donde la mañana transcurrió cargada de tensión mientras los servicios sanitarios y la Guardia Civil permanecían en la casa, separada no mucho más de cien metros del centro del pueblo. La presencia de los efectivos durante horas alimentó la incertidumbre entre los vecinos, que seguían de cerca cualquier movimiento en el entorno de la vivienda.
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Durante gran parte de la mañana, muchos dieron por hecho que ambos cónyuges estaban muertos, ante la falta de noticias y el hermetismo de la intervención. Algunos residentes reconocieron que el silencio en la zona resultaba sobrecogedor, roto únicamente por la llegada de vehículos oficiales y el trasiego de profesionales. La expectación fue creciendo con el paso de las horas, en un ambiente cargado de preocupación e impotencia. Nadie se atrevía a confirmar lo ocurrido, pero el temor a un desenlace fatal era ya compartido por prácticamente todo el vecindario, que aguardó con inquietud hasta conocer los primeros datos oficiales.
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El estado de la herida
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Irene G. permanece ingresada en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias. Pese a la gravedad de su estado, los equipos sanitarios desplazados a Columbiello lograron estabilizarla y mantenerla con vida hasta su ingreso en el centro ovetense, donde permanece estable bajo constante observación. Ha comenzado incluso a responder a los estímulos externos.
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La noticia de la inicial recuperación de Irene G. solo ha generado cierto alivio en Columbiello. «Si sobrevive no creo que pueda seguir adelante sin Félix. No podían vivir el uno sin el otro», explican amigos de la pareja.
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«Eran muy cariñosos entre ellos y aunque no teníamos un trato muy estrecho me parecían buena gente», apunta otro vecinos no tan allegado.
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Los más cercanos insisten en que los problemas económicos y de salud habían sumido al matrimonio en «un pozo». Remarcan que malas relaciones familiares eran causa de constante queja. «Últimamente se veía que lo estaban pasando mal, pero por mucho que ellos hablaran de ello nunca pensamos que pudieran pensar en suicidarse», apuntan en Columbiello.
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El matrimonio convivía en su amplia casa unifamiliar con la única compañía de una mastín de muy buen carácter. «Un familiar se ha hecho cargo y estará bien cuidada, aunque ya es un animal bastante mayor», señalan los allegados. Después del disgusto, ahora todos están pendientes de la evolución de Irene G., aunque, por regla general, los vecinos se encogen de hombros antes de mostrarse optimistas.
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