TRAS LAS ELECCIONES | El cambio de gobierno en Hungría abre la puerta a desbloquear la ayuda a Ucrania y las sanciones a Rusia
Como una victoria propia han celebrado los líderes de la Unión Europea (UE) la derrota de Viktor Orbán en las elecciones en Hungría este domingo, y el cambio de gobierno, 16 años después, que pondrá al frente del Ejecutivo al democristiano y líder de la oposición húngara, Péter Magyar.
[–>[–>[–>Orbán ha mantenido bloqueadas hasta ahora dos decisiones fundamentales del club comunitario. Por un lado, la aprobación del vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, y por otro lado, un préstamo por valor de 90.000 millones de euros para Ucrania. Ese dinero es fundamental para garantizar la viabilidad económica del país durante los próximos dos años.
[–> [–>[–>Orbán respaldó originalmente hacer uso del presupuesto comunitario para dar un crédito a Kiev, siempre y cuando su país no tuviera que contribuir al mismo. Sin embargo, llegado el momento de poner en marcha el mecanismo, el todavía primer ministro húngaro se negó a dar luz verde a la decisión, que requiere unanimidad.
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El húngaro lo hizo en respuesta a la negativa de Ucrania de reparar el oleoducto Druzhba, a través del que Rusia suministra petróleo a Hungría y que el propio Kremlin había bombardeado. Para Orbán era una estrategia electoral; para Costa, una violación del principio de cooperación sincera que por el que se rige la UE. La situación se agravó aún más cuando salieron a la luz pruebas de que el Gobierno húngaro informaba al Kremlin de las reuniones comunitarias, en plena invasión rusa de Ucrania.
[–>[–>[–>«Espero trabajar estrechamente con Péter Magyar para construir una Europa más fuerte y próspera», dijo el presidente del Consejo el domingo. La duda ahora es si el propio Orban, tras haber perdido las elecciones, desbloqueará las sanciones y el préstamo, o habrá que esperar al nuevo Ejecutivo. De momento, la presidencia chipriota del Consejo no ha incluido el tema en la agenda de los embajadores del bloque esta semana.
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No tan rápido
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Los líderes de la Unión Europea se han mantenido al margen durante la campaña electoral húngara. Ni siquiera respondieron a las provocaciones del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, que acusó a la UE de «tratar de destruir la economía» húngara. El objetivo era evitar acusaciones de intentos de interferencia en el proceso electoral.
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[–>Bruselas respira ahora tranquila tras unas elecciones que dan una clara victoria a la oposición. Un resultado además que debería dar margen a Magyar para deshacer buena parte del entramado judicial y legislativo de Orbán que ha costado millones de euros en fondos comunitarios a Hungría que permanecen congelados.
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Sin embargo, el cambio de gobierno no supone necesariamente un giro radical en la política húngara, sobre todo en lo que respecta a Ucrania. En el pasado, Magyar se ha opuesto a enviar armas a Kiev y se comprometió a llevar a referéndum la entrada del país al bloque.
[–>[–>[–>Su partido votó además en contra del préstamo de 90.000 millones en la Eurocámara y el futuro primer ministro húngaro se puso del lado de Orbán en su disputa con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, sobre el oleoducto Druzhba. La duda es si estas opiniones eran parte de su estrategia electoral y, tras su victoria, relajará su postura.
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«Hungría ha elegido Europa»
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«El corazón de Europa late con más fuerza en Hungría esta noche», dijo Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en una publicación en redes sociales apenas 20 minutos después de que Orbán asumiera su derrota. «Hungría ha elegido Europa», añadió la presidenta, «Europa siempre ha elegido a Hungría».
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Para buena parte de los líderes del bloque, la victoria de Magyar es la victoria de la Unión Europea. Con este resultado electoral, Hungría vuelve al camino comunitario y fortalece la Unión, a ojos de Bruselas. «El pueblo ha decidido», dijo el canciller alemán Friedrich Merz, «unamos fuerzas por una Europa fuerte, segura y, sobre todo, unida«.
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«Creo que estoy más feliz que tú», le dijo a Magyar el primer ministro polaco, Donald Tusk, durante una llamada tras conocerse los resultados. Varsovia será el primer lugar al que viaje el futuro primer ministro húngaro. Bruselas será previsiblemente el segundo destino, con el objetivo de tratar de desbloquear los miles de millones en fondos congelados.
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Uno de los mensajes más tibios quizás ha sido el de uno de los líderes de la Unión Europea que más podría beneficiarse del cambio en Budapest. El pueblo europeo «ha hablado, y su voluntad es clara», dijo el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en una publicación en redes sociales.
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El presidente francés, Emmanuel Macron, celebró la victoria de la oposición como «un triunfo de la participación democrática, el compromiso del pueblo húngaro con los valores de la Unión Europea y el lugar de Hungría en Europa». Mientras que para el primer ministro finlandés Petteri Orpo «el resultado electoral brinda a Hungría la oportunidad de reintegrarse a nuestra comunidad de valores y seguridad como actor constructivo».
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«Hoy ganan Europa y los valores europeos», dijo el presidente español, Pedro Sánchez. De «victoria histórica por la libertad» ha calificado el resultado el premier estonio, Kristen Michal. Como una «gran victoria» para Europa y para Hungría la calificó el lituano Gitanas Nausedas.
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Para el sueco Ulf Kristerson estas elecciones marcan «un nuevo capítulo» en la historia húngara. Mientras que el holandés Rob Jetten aseguró que el cambio de gobierno es un soplo de esperanza «para la restauración de la democracia, el Estado de derecho y la cooperación europea».
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La otra Europa
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Con la caída de Orbán, cae la mayor figura de la ultraderecha en el bloque, pero no la única. La primera ministra italiana, Georgia Meloni, quien apoyó a su «amigo» Viktor Orbán en las elecciones, ha tendido la mano a Magyar para colaborar.
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«Italia y Hungría son naciones unidas por un profundo vínculo de amistad», aseguró Meloni en una publicación en redes sociales. «Estoy segura de que continuaremos colaborando con espíritu constructivo en beneficio de nuestros pueblos y para afrontar los desafíos comunes a nivel europeo e internacional», añadió.
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Otro de los líderes a los que Orbán deja húerfano es al checo Andrej Babis, reelegido recientemente. «Respeto el resultado electoral y espero con interés nuestra cooperación», dijo Babis, que reconoció que Magyar «se ha ganado la confianza de la mayoría de los húngaros», despierta «grandes esperanzas» y «no debe defraudar».
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Pero sin duda, el líder que más echará de menos a Orbán es su mayor aliado, el eslovaco Robert Fico. En un largo comunicado, Fico aceptó el resultado electoral y se mostró «dispuesto a cooperar» con el nuevo primer ministro. En particular, el eslovaco llamó a colaborar en la protección de las minorías y los intereses energéticos.
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También propuso reavivar el Grupo de Visegrado, que forma Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa. Aunque el popular Donald Tusk está al frente del gobierno polaco, la victoria del partido Ley y Justicia en las elecciones presidenciales da cierto margen a la alianza para unir fuerzas.
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