tres años después, la vida sigue igual… o peor
Según el último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, en 2025, Sólo el 14,5% de los jóvenes de 16 a 29 años están emancipados. Se trata del peor dato desde que se realizó el estudio, que además añade que Quienes decidan hacerlo solos deberán destinar el 98,7% de su salario a pagar el alquiler. Ambos datos bastan para ilustrar el desolador panorama al que se enfrentan los jóvenes españoles a la hora de acceder a la vivienda y bastarían por sí solos para concluir que la Ley de Vivienda, que ya cumple tres años, no ha servido para cumplir uno de sus principales objetivos, que era facilitar el acceso a la vivienda a los jóvenes.
Las estadísticas obstinadas respaldan que los precios Tanto la vivienda como el alquiler han aumentado considerablemente desde la aprobación de la norma. «Ha sido el periodo en el que más han aumentado. No se puede decir que sea la causa del aumento de los precios, pero es cierto», afirma Santiago Calvo, doctor en Economía y profesor de la Universidad de Las Hespérides.
Los primeros en corroborar este incremento son los oficiales, los del propio Ministerio de Vivienda y los del Instituto Nacional de Estadística (INE). Según ambas fuentes, el precio de compra y venta de la vivienda aumentó entre un 25% y un 30% entre mayo de 2023 y mayo de 2026, con una fuerte aceleración durante 2025.
Las estadísticas notariales también arrojan un aumento del 14% entre 2023 y 2025, aunque las proyecciones apuntan a que podría llegar al 25% en mayo de este año, en línea con el INE y Vivienda.
Otros no oficiales pero muy utilizados para tomar la temperatura del mercado, los de los portales inmobiliarios, muestran mayores incrementos a la hora de recoger el precio de salida de las ventas. Ambos estiman un avance superior al 40% en estos tres años.
El También ha empeorado la accesibilidad, que mide el porcentaje del salario necesario para afrontar la compra de una vivienda. en el trienio porque los precios han crecido mucho más rápido que los salarios. Si en 2023 eran necesarios 7,3 años de ingresos para comprar una vivienda, en 2026 esa cantidad ha ascendido hasta una horquilla de entre 8 y 9, según el Banco de España. Además, los ingresos medios necesarios para realizar la compra han pasado de 50.000 a 65.000-80.000 euros, según un cálculo de Pisos.com.
El acceso al alquiler tampoco ha mejorado, como demuestra el Observatorio de la Emancipación. Según Idealista, los precios son ahora un 30,7% más caros de media que en 2023 y la oferta se ha reducido un 30% – Fotocasa eleva la caída al 37%. El propio observatorio alerta de que el 43% de los jóvenes que viven en alquiler están en riesgo de pobreza.
Y, como advierte María Matos, portavoz y jefa de Estudios de Fotocasa, Los efectos negativos de la ley, en su opinión, aún no se han revelado plenamente.. «Durante este tiempo se ha consolidado un clima de inseguridad jurídica e incertidumbre regulatoria que está desincentivando a los propietarios y deteriorando la inversión en vivienda. El 12% de los propietarios incluso dice que se replanteará la compra de inmuebles como una inversión de futuro, algo que podría seguir reduciendo la oferta disponible a medio y largo plazo”, advierte.
Áreas estresadas
Tanto Calvo como Matos creen que La ley tampoco ha sido beneficiosa en zonas estresadas con alquileres limitados.. «La oferta se está hundiendo», afirma el profesor de la Universidad de Las Herpérides. El último Observatorio del Alquiler de la Fundación Alquiler Seguro presentado en abril sostiene que, en Cataluña, la presión de la demanda ha escalado hasta los 355 interesados por vivienda en el primer trimestre de 2026, mientras que su oferta proyecta un nuevo mínimo de 96.742 inmuebles para 2026. Por su parte, el País Vasco registra la mayor caída de la oferta proyectada a nivel nacional (-11,1%) y una presión que alcanza ya los 168 contactos por inmueble. En Navarra, la proyección de la oferta apunta a una caída del 9,9% y en La Coruña, del 6,3%.
«Las zonas tensionadas o las limitaciones de precios pueden tener sentido en mercados con un gran parque público de vivienda, pero cuando se aplican sin medidas que fomenten la construcción, incentivan la oferta y aporten seguridad jurídica, acaban provocando el efecto contrario al deseado», afirma Matos.
Analistas y expertos insisten en que es necesario repensar la política de vivienda para frenar un problema que ya es el que más preocupa a los españoles. «Tenemos que repensar las políticas que tenemos, que están centradas en la demanda, cuando lo que tenemos que hacer es aumentar la oferta»asegura Calvo, que pide «construir, construir y construir».
La Federación de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) pide un «plan Marshall» que integre políticas de urbanismo, infraestructuras, movilidad y servicios públicos con el objetivo de «descentralizar la demanda y garantizar oportunidades habitacionales en todo el territorio».
En su opinión, «mejorar las conexiones de transporte, equipamientos y servicios básicos en ciudades y municipios de tamaño medio reduciría la presión sobre las grandes áreas urbanas y favorecería la creación de nuevos focos de vivienda asequible donde actualmente hay capacidad de crecimiento».
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí