Trump, Irán y el Imperio persa
Al ignorante Donald Trump se le ocurrió decir que podía acabar con Irán y llevarlo a la Edad de Piedra en una noche. Bravuconada de un deslenguado e inculto ricachón que ostenta el poder mundial. No parece tener idea de la historia de este planeta. Corría el año 550 a. C. cuando Ciro el Grande estableció el Imperio persa, considerado como la primera superpotencia de la Historia, según estudiamos ya en la escuela primaria y viene ahora el «emperador» a decirnos que él es más poderoso que 10.000 años de Historia.
[–>[–>[–>Todo para justificar su ilegal guerra contra los ayatolás del petróleo y una presunta bomba nuclear. Esos gobernantes a los que Occidente maniobró para llevarlos al poder. Fue hace 48 años. Gobernaba el país un monarca a su antojo, disfrazado de demócrata occidental que oprimía a su pueblo con el consentimiento de las naciones occidentales. La insostenible situación del pueblo iraní fue aprovechada por los grandes conservadores religiosos de la nación para expulsar al rico sha Reza Pahlevi, dueño y señor del gran país, popularizado en la prensa rosa por la belleza de sus esposas, a las que exhibía o repudiaba a capricho.
[–> [–>[–>Recordemos que el ayatolá Ruhollah Jomeini se manifestó durante meses entre el final de 1978 y el principio de 1979 en Neauphle-le-Château, en las afueras de París, con gran atención de los medios de comunicación, contra el sha persa. Así se convirtió en el rostro de la oposición al régimen después de estar exiliado tres lustros en la vecina Irak. Con un bagaje antisha, apoyado por el régimen iraquí de Sadam Huseín, Jomeini se presentó en Teherán a comienzos de febrero en un avión de Air France acompañado por centenar y medio de periodistas. Fue recibido en el aeropuerto por una multitud que rechazaba el régimen autoritario. Había conseguido unir a la oposición laica y la religiosa y entraba como un revolucionario.
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Pero el imán Jomeini representaba un régimen religioso liderado por unos ancianos ultraconservadores que implantaron una república islámica. La crisis social, económica y política con la gran represión que sufría el país en los últimos años del gobierno del sha había unido a la oposición que los ayatolás aprovecharon para llamar la atención occidental. La «revolución islámica» pronto implantó los valores conservadores de los religiosos chiítas, mientras el huido Reza Pahlevi terminó refugiado en Estados Unidos, después de pasar por Egipto, Panamá, Marruecos, México y las Bahamas. En 1980 regresó a Egipto y falleció de un linfoma en El Cairo ese mismo verano.
[–>[–>[–>Tras su marcha el sha dejó un gobierno provisional, un consejo de regencia que permitió la llegada del clérigo exiliado en Francia. Hubo entonces combates entre las dos facciones, los monárquicos y los partidarios de Jomeini, quienes lograron que se celebrase una consulta que terminó en la república islámica con una Constitución teocrática. Enfrentado principalmente a Estados Unidos, el régimen iraní pronto mostró su rostro conservador chiita, enemigo de los sunitas de Arabia Saudita, a la vez que mostró su intención de convertirse en el país con poder para derribar al estado judío, asumir el liderato de los paises árabes y extender la versión chiita del Corán.
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Es decir, la república islámica, que apoya a radicales musulmanes de la región del Próximo Oriente, hoy enfrentada a las democracias occidentales, fructificó gracias al primer apoyo occidental. Su pretensión de conseguir armas nucleares, de las que disponen otros estados cercanos, como India, Pakistán y, sobre todo, Israel, le ha llevado a conflictos contra estados sunitas, contra el Reino Unido y el gendarme estadounidense (recordado es el cerco a su embajada en Teherán) y los conservadores europeos. Además, el aislamiento internacional ha radicalizado al conservacionismo islámico represor de los ayatolás.
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