Trump justifica la guerra en Irán, se desentiende del estrecho de Ormuz y avanza que los «golpeará con extrema dureza» para «devolverlos a la Edad de Piedra»
La expectación era máxima, en horario de máxima audiencia y transmitido por todos los canales de televisión del país, Donald Trump se dirigió a la nación para justificar la guerra en Irán y mostrar una vez más su “furia épica”. Sin embargo, durante estos apenas 20 minutos de intervención no dio detalles precisos sobre el fin del conflicto, sobre la posibilidad de desplegar tropas en suelo iraní o sobre cómo garantizar la reapertura del Estrecho de Ormuz, porque ya no considera este aspecto como algo que le pertenece.
Abrió su discurso destacando la “joint venture” o colaboración con Venezuela en la producción y venta de crudo y presentó al país latino como un “verdadero socio”. «Ahora estamos trabajando codo a codo con Venezuela, somos, en el verdadero sentido de la palabra, socios en una empresa conjunta», dijo Trump. «Nos llevamos de maravilla en lo que respecta a la producción y venta de enormes cantidades de petróleo y gas, las segundas reservas más grandes del mundo, detrás de las de Estados Unidos», añadió.
Ya involucrado en esta tarea, Donald Trump volvió a asegurar que en aproximadamente «dos o tres semanas» terminará la ofensiva en Oriente Medio, es decir, tras una última oleada de golpes «durísimos» para «devolverlos a la Edad de Piedra». «Puedo decir esta noche que estamos en camino de alcanzar todos los objetivos militares de Estados Unidos en breve; muy pronto, los vamos a golpear extremadamente duro. Durante las próximas dos o tres semanas, los vamos a llevar de regreso a la Edad de Piedra», dijo Trump tras reiterar su amenaza de un posible ataque a sus centrales eléctricas.
Esta mañana no se supo nada nuevo. El presidente repitió los mismos mensajes que publicó en sus redes sociales o que expresó en sus diversas intervenciones. Aunque vuelve a afirmar que el cambio de régimen en Irán no era un objetivo, asegura que los nuevos líderes están más abiertos al diálogo.
Respecto al Estrecho de Ormuz, Trump se mostró convencido de que una vez terminada la guerra se reabriría por sí solo. «Una vez que termine este conflicto, el flujo volverá naturalmente. Se reabrirá por sí solo. Querrán poder vender petróleo, porque es lo único que tienen para intentar reconstruir su país. El flujo se reanudará, al igual que el suministro de gas». Trump, consciente de que el aumento de los precios del combustible está repercutiendo negativamente en su popularidad, reconoció que «muchos estadounidenses están preocupados por el reciente aumento de los precios de la gasolina» y aseguró: «Este aumento a corto plazo es enteramente resultado del lanzamiento de ataques terroristas».
Un poco menos agresivo que en sus ataques anteriores y sin nombrar explícitamente a la OTAN, Trump atacó a países que no querían apoyar la guerra ni enviar medios militares para proteger el tráfico marítimo en Ormuz. «A los países que no pueden conseguir combustible, muchos de los cuales se niegan a involucrarse en la decapitación de Irán», envió el siguiente mensaje: «Tengo una sugerencia. Primero: consigan petróleo de Estados Unidos. Lo tenemos en abundancia. Tenemos mucho. Y segundo: reúnan ese coraje que han estado demorando. Debieron haberlo hecho antes. Debieron haberlo hecho con nosotros, como les pedimos: vayan al estrecho, tómenlo, protéjanlo y úsenlo para ustedes mismos, Irán es esencialmente diezmado.
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