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Tuve un padre mayor. Era jubilado y siempre estaba en casa. Había mucha diferencia generacional

Tuve un padre mayor. Era jubilado y siempre estaba en casa. Había mucha diferencia generacional
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  • Publishedjulio 3, 2026



Natalia Millán (56 años) se prepara para vivir un momento especialmente dulce, dentro de la temporada estival madrileña. El artista subirá al escenario del Teatro La Latina del 1 al 19 de julio para protagonizar Cleopatra enamorada, el musicalun proyecto que consolida una trayectoria impecable.

Sin embargo, su camino hacia el éxito y los grandes escenarios no siempre estuvo pavimentado con el aplauso de su familia. Y, como ella misma ha dicho, no pudo contar con el apoyo de sus padrepara quien su carrera como actriz fue un decepción.

En una reciente charla con la revista Lecturasla actriz ha echado la vista atrás para recordar sus orígenes, desvelando el brecha generacional que la alejó de su padre y del papel fundamental que su madre en su vocación artística.

Un «papá maravilloso»

Para Millán, la realidad en su hogar estuvo marcada por la edad de su padreuna circunstancia que marcó su infancia.

«Tenía un padre mayorera un padre maravilloso y Lo recuerdo con todo mi amor y cariño.«, dice la actriz con nostalgia. «Lo conocí jubilado y era un hombre que estaba en casa todo el tiempo, pero había una diferencia generacional importante».

Ese choque de tiempos se hizo evidente cuando Natalia decidió encaminar su futuro hacia el mundo del espectáculo.

Su padre, un hombre de mentalidad tradicional, tenía expectativas diferentes para ella. “Yo era un buen estudiante, seguramente él tenía otros planes para mí. Que me dediqué a eso fue una decepción«, confiesa.

El oposición No fue un simple desacuerdo, sino un freno absoluto que la obligó a encontrar su propia vida. independencia desde muy pequeño.

«Nadie en mi familia y, de hecho, Mi padre se oponía totalmente a que me dedicara a esto.. Por eso comencé a trabajar desde temprano para tener dinero y poder pagar clases de baile, canto y actuación. «Me dijo esa frase tan fea de que esta profesión era sólo para p…», lamentó.

Luis Merlo y Natalia Millán, en 'Conspiranoia'. Foto: EFE/ Sofía Carabias

Luis Merlo y Natalia Millán, en ‘Conspiranoia’. Foto: EFE/ Sofía Carabias

El talento de su madre.

En el lado opuesto de la escala familiar estaba su madre, quien se convirtió en su principal apoyo y su gran referente artístico. «Mi madre estaba y está encantada de que me dedicara a esto.»dice Millán.

La actriz describe a su madre como una mujer de ingenio desbordante que volcaba su arte en su vida diaria: «Estaba dedicada a su hogar, pero era muy creativa.«Le gustaba escribir, siempre estaba inventando cosas, redecorando la casa por dos dólares».

Además de su creatividad, su madre poseía un don que la timidez y las circunstancias de la época impedían florecer profesionalmente: una voz prodigiosa.

Natalia recuerda una de las anécdotas de la infancia de su madre: «Cuando era pequeña la hacían cantar en el colegio de monjas, cosa que no le gustaba. Una vez dijo que no quería cantar y se escapó, la castigaron un mes».

Él talento de su madre fue tal que llegó a oídos de grandes conocedores de la época, aunque el destino artístico de la familia no se concretaría hasta una generación más.

Sus padres la llevaron al Maestro Villajosuna eminencia musical de la época. Tras escucharla, el veredicto fue rotundo: tenía delante a una «gran soprano». Pese a ello, su madre se negó a dar el salto profesional.

«Ha pasado toda su vida cantando arias de ópera en casa. Ojalá hubiera heredado su voz«, recuerda la actriz con admiración.

Natalia Millán (RTVE)

El futuro: el relevo generacional

A pesar de los obstáculos iniciales, el amor por el arte ha acabado arraigando profundamente en la saga familiar.

Y ahora, la historia no sólo se repite, sino que evoluciona. Su propia hija, Violetaha decidido seguir los pasos en las artes escénicas, aunque desde el otro lado del escenario, como director de teatro

Nació en 1994su hija Estudió dirección escénica en la RESAD. y actualmente se dedica al campo de teatro.

Lejos de la incomprensión que ella misma sufrió en su juventud por parte de su padre, Millán apoya incondicionalmente la carrera de su hija.

Incluso imagina un futuro profesional común. Cuando se le pregunta sobre esta faceta, la actriz se muestra entusiasmada ante la perspectiva de ponerse bajo sus órdenes: ««Realmente quiero que él me dirija»..



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