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Tuvo cáncer con 64 años y no conoció a mi hija pequeña, quise vender mi casa para curarla

Tuvo cáncer con 64 años y no conoció a mi hija pequeña, quise vender mi casa para curarla
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  • Publishedmarzo 21, 2026



Santiago Segura (60 años) nunca ha ocultado que, detrás del humor que le ha convertido en uno de los directores más taquilleros de España, hay una herida que sigue abierta: la cáncer que se llevó su madre y el impacto que tuvo en su vida.

Años más tarde, el cineasta habla de esa etapa con una mezcla de rabia, incredulidad y ternura que desarma

Segura ha dicho que el cáncer siempre le pareció «algo abstracto«Hasta que dejó de ser una estadística y se convirtió en un informe médico con el nombre de su madre.

Tenía poco más de sesenta años cuando le dijeron el diagnóstico y, de repente, que «enemigo distante» irrumpió en la familia con fuerza devastadora.

«Es terrible, el cáncer es terrible.«, reconoció el director, quien aún se emociona al recordar cómo los médicos les dijeron que no había nada que hacer.

«Mi madre, lo que le quedaba por ver y hacer…«, repite, consciente de que la enfermedad le robó no sólo años de vida, sino también momentos irrepetibles.

El golpe más duro lo recibió una frase que todavía suena a sentencia: «No hay nada que hacer«Segura ha confesado que su reacción inmediata fue ofrecerlo todo, incluso su propia casa, para poder comprar una oportunidad.

«Le dije: vendo mi casa, me la llevo a Houston.«, recuerda aquellos días en los que se aferraba a la más mínima posibilidad de curarse en el extranjero.

La respuesta fue demoledora: «Llévalo donde quieras, pero no hay nada que hacer.«, le dijeron, un desalojo médico que define como «terrible», casi tan doloroso como la propia enfermedad.

La madre de Santiago Segura murió a causa de un cáncer cuando todavía tenía mucha vida por delante, algo que el director no deja de subrayar.

«tenia 64 años. Lo que quedaba por ver, por hacer… no conocía a mi pequeña hija«, se lamentó, visiblemente emocionado, en una de sus entrevistas más sinceras.

Ese detalle, que su madre nunca llegó a conocer a una de sus nietas, se ha convertido en un espina en el costado eso reaparece cada vez que habla de ella.

En redes sociales también le ha dedicado mensajes donde reconoce que cada año lo extraña masaunque ya no puedo decírselo.

La experiencia cambió su visión de la enfermedad y convirtió al director en una voz particularmente sensible cuando se habla de cáncer.

«Fue entonces cuando me di cuenta del cáncer, fue cuando comencé a ser sensible al cáncerhay tantas…», explica, señalando algunas estadísticas que califica de «aterradoras»: calcula que uno de cada tres adultos sufrirá esta enfermedad.

Por eso ha estado involucrado en proyectos solidarios vinculados a la lucha contra el cáncer, como la película My Other Jon, cuya recaudación se destinó a la Fundación Aladinaenfocado a niños con esta enfermedad.

Para él, apoyar este tipo de iniciativas es una forma de transformar la dolor personal en algo que sirva a los demás.

Lejos del carácter histriónico de TorrenteEn estas confesiones, Segura muestra su lado más vulnerable, el de un hijo que todavía siente que le arrebataron a su madre demasiado pronto.

Sus palabras conectan con cualquiera que haya pasado por un diagnóstico similar en la familia y haya escuchado el temido «no hay nada que hacer«.

La familia de Santiago Segura.

«Tenemos que luchar contra eso.«, insiste, convencido de que el cáncer ya no puede ser un tabú ni una figura en un informe.

Mientras sus películas llenan las salas, su historia familiar Recuerda que, incluso detrás del humor más explosivo, se puede esconder la historia más dura… y la más humana.



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