UE VENEZUELA | La UE busca estabilidad económica y seguridad en pleno caos de Venezuela y Trump
En un mundo en el que reina el caos, trazar un plan de acción parece una utopía, por eso, la Unión Europea ha definido para este 2026 unas prioridades que se centran sobre todo en abordar cuestiones pendientes, retos estructurales y reforzar así su posición en el mundo, lo que pasa por fortalecer la política de defensa del bloque, potenciar la competitividad, y responder a las necesidades de los ciudadanos. Las repasamos.
[–>[–>[–>«Con un panorama global desafiante y en rápida evolución, la Unión Europea debe actuar con unidad, urgencia y ambición«. Así arrancaba una declaración que firmaron el pasado mes de diciembre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en representación del Consejo de la UE.
[–> [–>[–>Lo hicieron en los márgenes de una cumbre marcada por el acuerdo alcanzado por los líderes del bloque para garantizar la financiación de Ucrania durante los próximos dos años. Porque invertir en la defensa ucraniana es invertir en la seguridad europea. Asegurar una posición de fuerza para Kiev en una negociación de paz y la prosperidad del país, pase lo que pase, son condiciones indispensables para todo lo demás.
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En esa declaración, las presidentas y la primera ministra se marcaron seis prioridades: continuar reforzando la política de seguridad y defensa europea, garantizar una economía más fuerte y competitiva, asegurarse de que esa economía sea inclusiva y responda a las necesidades de la sociedad, continuar endureciendo la política migratoria, proteger las democracias europeas, y convertir a la UE en un actor de peso en el ámbito internacional.
[–>[–>[–>Caos global
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Apenas acababa de arrancar el año cuando Europa se despertó con la noticia. Estados Unidos había bombardeado posiciones estratégicas en Venezuela y capturado a Nicolás Maduro, a quien acusan de pertenecer a un cártel. Aunque la mayoría de los líderes de la UE reaccionaron a la noticia con cierta rapidez, los Veintisiete —en realidad, veintiséis porque Hungría se opuso— tardaron dos días en firmar un comunicado conjunto.
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El comunicado hace una llamada a «la calma», «la moderación», el respeto al derecho internacional y la voluntad del pueblo venezolano. Pero lo hace en el vacío. La operación de la Administración de Donald Trump supone una violación de la legalidad internacional y el presidente estadounidense ha negado la legitimidad de la posición venezolana, a la que apoya Europa. Trump ha amenazado en las últimas horas a Cuba, Colombia y México. Estos dos últimos, socios importantes del bloque. Pero el republicano no solo mira a Latinoamérica, sino que ha reiterado su amenaza de anexarse Groenlandia, territorio de un país miembro.
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[–>La UE insiste en que aspira a tener un sitio en el tablero global, pero lo hace en base a parámetros de un mundo que ya no existe. La insistencia en la defensa de un derecho internacional que ha sido violado sistemáticamente en Gaza, Ucrania y ahora en Venezuela hace palpable la falta de herramientas del bloque para posicionarse. A esto se añade el temor a plantar cara a Trump, en medio de las negociaciones de paz para Kiev.
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Apoyo a Ucrania
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Con un ojo puesto en esas negociaciones de paz lideradas por Estados Unidos, Europa se prepara para lo que venga. El pasado mes de diciembre, los líderes pactaron utilizar el presupuesto comunitario como garantía para dar un préstamo a Ucrania por valor de 90.000 millones de euros. Ese dinero es un tercio de lo que necesita Kiev para continuar la lucha durante los próximos dos años. La prioridad en cuanto al arranque de la actividad política en enero será traducir esa decisión política en acciones legales. Esto pasa por la creación del instrumento financiero, haciendo uso de la cooperación reforzada, para que Hungría, República Checa y Eslovaquia puedan desvincularse del mismo.
[–>[–>[–>Una vez garantizada la viabilidad económica del país, el segundo objetivo es mantener la presión sobre Rusia —con un nuevo paquete de sanciones que deberá llegar a principios de año— y el respaldo político y diplomático a Kiev en las negociaciones de paz. Una de las garantías de seguridad sobre la mesa de negociaciones será precisamente la adhesión a la UE, que el bloque tendría que trabajar para acelerar.
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«En última instancia, la prosperidad de un Estado ucraniano libre reside en la adhesión a la UE«, reconoció Von der Leyen en un comunicado en redes sociales tras la última ronda de negociaciones de paz entre el presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, y el estadounidense, Donald Trump. «También constituye una garantía de seguridad clave por sí misma», añadió la presidenta de la Comisión, «la adhesión no solo beneficia a los países que se unen; como demuestran las sucesivas oleadas de ampliaciones, toda Europa se beneficia».
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Una Europa de la defensa
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El año 2026 será clave para la política de defensa del bloque. Tras movilizar 150.000 millones de euros en préstamos, los gobiernos europeos presentaron planes nacionales con proyectos concretos describiendo cómo planeaban usar el dinero. Ahora llega el momento de traducir esos planes en compras y acciones concretas que fortalezcan las capacidades de los Veintisiete frente a la amenaza rusa.
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Una de las prioridades en el ámbito legislativo será el paquete de simplificación que la Comisión Europea presentó en el ámbito de la defensa. En la práctica, debería facilitar los permisos, agilizar el papeleo para la adquisición de equipamiento militar, fomentar la inversión o mejorar la cooperación transfronteriza. El texto final está pendiente de un acuerdo entre el Parlamento y los gobiernos.
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Los gobiernos trabajarán, además, en paralelo con la OTAN para mejorar la interoperabilidad de sus ejércitos y su capacidad de respuesta conjunta. Una de las iniciativas pendientes para este año, por ejemplo, se centra en el ámbito espacial, prioridad identificada por los líderes durante una cumbre el pasado año. Los europeos continuarán también con el trabajo para facilitar, por ejemplo, la movilidad militar.
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Una economía más fuerte y global
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La otra gran prioridad, estrechamente vinculada, es lograr una economía más independiente, estable y competitiva en un mundo en el que la competencia es cada vez más feroz. La UE no entiende la seguridad exclusivamente vinculada a la defensa. Buena parte de los objetivos del bloque este año tiene que ver con poner fin de manera definitiva a la dependencia energética de Rusia, además de reforzar la soberanía tecnológica, reduciendo las dependencias de otras materias primas en áreas estratégicas.
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Como se hizo durante 2025, buena parte de los esfuerzos de la UE estarán dirigidos a la desregulación o la simplificación para aliviar la carga administrativa de las empresas. Aunque eso sí, no sin consecuencias para los estándares medioambientales o sociales introducidos en los últimos años. Uno de los principales objetivos este año será confirmar el fin del veto a los coches con motor de combustión.
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Otro de los grandes paquetes de simplificación que los europeos esperan cerrar este año afectará a las pequeñas y medianas empresas. Además, Consejo y Parlamento buscarán cerrar la creación del conocido ‘régimen 28’, que aspira a armonizar las normas para empresas que operen en varios países del bloque. También impulsarán la creación de una Unión del Ahorro y la Inversión para movilizar capital.
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El objetivo es seguir fortaleciendo el mercado único ante la competencia de otros espacios económicos, aunque sin cerrarse a nuevos mercados. De hecho, uno de los primeros retos a los que se enfrenta la Comisión nada más empezar el año es lograr el respaldo de los gobiernos para firmar el acuerdo comercial con los países del Mercosur, pospuesto en diciembre por la oposición de Francia e Italia.
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La crisis de la vivienda
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La vivienda se ha convertido en la principal preocupación de los europeos. Las dificultades para acceder a un hogar asequible generan una importante tensión social que se traduce a menudo en malestar político. Por eso, encontrar la manera de que la UE pueda contribuir a hacer frente a la crisis habitacional se ha convertido en una prioridad.
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La Comisión reconoce que el aumento de los alquileres de corta duración, que puede llegar al 20% de la oferta en las zonas más tensionadas, es un problema. Bruselas se ha comprometido a presentar en la primera mitad del año una iniciativa que unifique criterios para considerar cuándo una zona está sometida a una mayor presión y determinar qué tipo de medidas pueden tomar en ese caso las autoridades competentes.
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A finales de 2026, el Ejecutivo comunitario presentará también una reforma de las normas que regulan el sector de la construcción. El objetivo, según la Comisión, es facilitar y acelerar la construcción de vivienda nueva para aumentar la oferta disponible y aliviar la presión sobre el mercado.
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Más allá de estas cuestiones, que serán centrales en el debate, la UE sigue trabajando en el endurecimiento de las políticas migratorias. La Eurocámara y los gobiernos buscarán en 2026 un acuerdo sobre la nueva directiva de retornos que aspira a agilizar e incrementar las deportaciones de personas migrantes que hayan llegado irregularmente a Europa.
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Además, 2026 debería ser un año clave en la negociación del próximo presupuesto comunitario. Las prioridades han cambiado; los retos son mayores, pero hay menos dinero. Las instituciones se han comprometido a tratar de alcanzar un acuerdo antes de que acabe el año.
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