Un ‘airbag tecnológico’ para frenar a los ladrones de vehículos de ‘guante blanco’
El robo de vehículos ya no responde sólo a la antigua imagen del cristal roto, la puerta forzada y el puente hecho bajo el volante. La digitalización del automóvil también ha cambiado la forma de robarlo. Llaves inteligentes, sistemas de apertura sin contacto, … Puertos de diagnóstico, conectividad Bluetooth, WiFi, GPS, aplicaciones móviles y actualizaciones remotas han abierto nuevas oportunidades para las bandas organizadas. Pero esa misma transformación también ha impulsado una nueva generación de soluciones de seguridad basadas en ubicación, radiofrecuencia, sensores, software y ciberseguridad.
El fenómeno también mantiene una tendencia ascendente. España registró 7.908 robos de vehículos entre enero y marzo de 2026, un 2,6% más que el año anterior, según el Balance delictivo del Ministerio del Interior recogido por LoJack. La novedad no está sólo en cuántos vehículos se roban, sino en cómo. El ladrón oportunista convive ahora con estructuras profesionalizadas, capaces de actuar con rapidez, desplazar el vehículo, ocultarlo, desmontarlo o prepararlo para su salida a otros mercados. En este entorno, el coche de alta gama resulta muy atractivo por su valor, la demanda de piezas y la posibilidad de reventa. Pero el riesgo ya no afecta sólo a los modelos más caros: cualquier vehículo conectado incorpora nuevas superficies de ataque.
Desde LoJack, empresa especializada en la recuperación de vehículos robados, insisten en la importancia de reaccionar rápidamente tras la denuncia. Su propuesta se basa en sistemas de localización por radiofrecuencia VHF. La idea es que la protección no termine cuando el vehículo desaparece, sino que se active precisamente en ese momento para reducir el tiempo de localización y aumentar las posibilidades de recuperación.
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Especial Infraestructura
Reto tecnológico
Eurocybcar es una empresa tecnológica con sede en Vitoria-Gasteiz que trabaja en la identificación, evaluación y prevención de riesgos de ciberseguridad en vehículos, sistemas de gestión de flotas e infraestructuras de telecomunicaciones. «El coche actual se ha convertido en un megaordenador con ruedas que viaja a 120 kilómetros por hora», explica su directora general, Azucena Hernández. La comparación no es casual: si un ordenador, un teléfono móvil o un servidor de una empresa necesita protección, un vehículo conectado también debe tenerla, porque está en juego tanto la privacidad como la seguridad de los viajeros. Además, el vehículo ya no se comunica sólo consigo mismo: forma parte de un ecosistema que puede conectarse con otros vehículos, semáforos, antenas, satélites o peatones a través de comunicaciones V2X.
Esta conectividad multiplica las ventajas para el usuario, pero también los puntos débiles. Eurocybcar distingue entre vulnerabilidades que requieren acceso físico al coche -por ejemplo, manipular directamente el puerto OBD, que da acceso a las unidades de control- y aquellas que permiten una acción remota, que son mucho más graves. Hernández recuerda un caso que ilustra bien este salto tecnológico: en 2023, en España fue detenida una banda organizada de ‘ciberladrones’ que utilizaba un dispositivo remoto escondido bajo la apariencia de una Game Boy. Con él podrían abrir vehículos de alta gama sin tener la llave y, posteriormente, arrancarlos con otro sistema.
Uno de los puntos de entrada más conocidos es el sistema de apertura y arranque sin llave. En estos casos, el atacante puede copiar o reproducir la señal que abre y cierra el coche. El puerto OBD es otro punto sensible. Nació como una herramienta de diagnóstico para talleres y fabricantes, pero también puede convertirse en una puerta de entrada a los sistemas electrónicos del coche. A ello se suman tecnologías que el usuario utiliza a diario sin percibirlas como posibles riesgos: Bluetooth, USB, WiFi, GPS, eCall, aplicaciones móviles o software actualizado remotamente. Eurocybcar resume el problema en una idea: más conectividad significa más superficies de ataque.
La tecnología Komobi detecta movimientos extraños y notifica al usuario mediante aplicación y llamada automática.
Los riesgos van más allá del robo. Un coche conectado puede almacenar rutas, datos personales, hábitos de conducción, información de ubicación y acceso a servicios digitales. Si las tecnologías no son ciberseguras, un ciberdelincuente podría infectar el vehículo, espiar al usuario, acceder a datos privados, bloquear funciones o manipular determinados sistemas. La compañía también alerta del papel de las aplicaciones móviles vinculadas al coche, que pueden ser una vía de acceso si no están bien protegidas.
Por ello, la respuesta del sector empieza a ir más allá de la tradicional alarma. La innovación avanza en varias direcciones: sistemas de localización más robustos, inmovilizadores digitales, protección de puertos OBD, autenticación reforzada, detección de anomalías, seguimiento de flotas y certificaciones que permiten saber si un vehículo cumple determinados requisitos de ciberseguridad. En este último ámbito, Eurocybcar y Aenor desarrollaron el certificado “Ciberseguridad en Vehículos-UNECE/R155-ESTP”, que permite evaluar si un vehículo protege los datos, la integridad de sus sistemas y la seguridad de los ocupantes de acuerdo con los requisitos de UNECE/R155. Las regulaciones europeas han acelerado este proceso. La UNECE/R155 exige a partir de junio de 2024 que todos los coches, camiones, furgonetas, autobuses y autocaravanas fabricados o vendidos en Europa tengan una aprobación de ciberseguridad. En la práctica, esta exigencia supone que la ciberseguridad deja de ser un extra reputacional y pasa a ser un elemento estructural de la industria.
Hitos y exigencias
El tema también empieza a entrar en la contratación pública. Según Eurocybcar, el CCN (Centro Criptológico Nacional) ha iniciado un proyecto para poder ofrecer a otras administraciones un certificado oficial de ciberseguridad para vehículos, de modo que organismos como cuerpos policiales o las Fuerzas Armadas puedan adquirir y utilizar vehículos que cumplan determinados requisitos de protección.
España suma hitos en este campo. En 2022, AENOR otorgó a NUUK Mobility Solutions el primer certificado de “Ciberseguridad en Vehículos”, otorgado a un vehículo que superó una evaluación según los requisitos UNECE/R155. Aunque aquel primer caso correspondía a una moto de reparto eléctrica, el precedente es relevante porque anticipaba un debate que afecta a la movilidad en su conjunto: cualquier vehículo conectado, ya sea particular, profesional o flota, necesita proteger sus comunicaciones, datos y sistemas críticos.
La aplicación práctica de esta tendencia también se observa en las flotas. Correos anunció en 2025 la incorporación de 800 motos eléctricas ciberseguras NUUK, que superarían las 2.500 unidades Cargo Pro, considerado un ‘vehículo ciberseguro’, certificado por AENOR y Eurocybcar. Estos vehículos añaden telemetría, geolocalización, registro de medidas y envío de alertas o alarmas al centro de control.
En la misma lógica de seguridad conectada se sitúa Komobi, empresa sevillana especializada en soluciones inteligentes para motos. «La conectividad no sólo cambia la forma en que se protege un vehículo, cambia cuando se actúa: antes de que te enteraras del robo horas o días después; Ahora recibes una notificación y una llamada de alerta en el momento en que empieza a pasar algo”, explican desde la empresa.
España sumó 7.908 robos de vehículos entre enero y marzo de 2026, un 2,6% más que el año anterior
En el caso de las motos, aclaran, lo más habitual no es el robo silencioso mediante sofisticadas manipulaciones electrónicas, sino su circulación y remolque no autorizados: alguien la levanta, la carga en una furgoneta o la empuja unos metros para perderla de vista. Por ello, sus dispositivos se centran en detectar movimiento en unos quince segundos, avisar al usuario a través de la aplicación y llamada automática, y ofrecer seguimiento de ubicación durante el intento de robo. La empresa resume así el cambio fundamental: el futuro de la protección no será «candado versus tecnología», sino candado y tecnología trabajando juntos.
En un parque de vehículos cada vez más digitalizado, proteger el vehículo también significa proteger la información que genera y los servicios que lo rodean. De ahí que la certificación, la trazabilidad y la evaluación técnica empiecen a ganar peso en las decisiones de compra y contratación.
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