Economia

un carnicero se desespera y denuncia que con eso «apenas se compran kilo y medio de morcillo, algo de picada y tres filetes»

un carnicero se desespera y denuncia que con eso «apenas se compran kilo y medio de morcillo, algo de picada y tres filetes»
Avatar
  • Publishedabril 16, 2026




La evidencia de que el dinero se ha reducido a un ritmo vertiginoso no siempre se ve en las grandes estadísticas macroeconómicosino en la letra pequeña del ticket de compra.

El responsable de la carnicería ha querido ejemplificarlo con un caso real. El filete doradoun establecimiento situado en la localidad madrileña de Colmenar Viejo y conocido en las redes sociales como «El carnicero de TikTok».

A través de un vídeo que acumula miles de visualizaciones, este profesional del sector ha puesto cara y figuras hasta la impotencia que siente cada vez que tiene que entregar una bolsa prácticamente vacía tras cobrar un billete morado.

El detonante de su indignación fue una operación rutina de venta al público que cerró hace apenas unos días.

Según contó a cámara, un cliente se llevó a casa una selección de productos que describió con total precisión: un kilo y medio de morcillaochocientos gramos de carne picada y medio kilo de filetes cadera

Mientras tecleaba la cantidad en la caja registradora, el marcador se detuvo en el 52euros. La reacción del carnicero no fue de satisfacción comercial, sino más bien de profundo malestar generacional.

«Me quedé pensando… Amigo, ¿Cuándo ha cambiado tanto la vida?«, confesó el comerciante, visiblemente molesto por tener que ser él quien materialice la pérdida de valor de los salarios de sus vecinos.

El espejismo de la abundancia perdido en apenas cinco años

Para poner en contexto desolador esos 52 euros, el creador de contenidos repasa un periodo que en términos históricos apenas es un suspiropero en cuanto a la cesta de la compra parece un abismo insalvable.

El carnicero no habló de los años ochenta ni de la peseta, sino de una realidad mucho más cercana y por tanto más dolorosa: los cinco años inmediatamente anteriores a la pandemia.

«Hace cinco años por 52 euros comprabas un kilo de carne picada, un kilo de filetes, otro de carne para guisar, otro de tiras de lomo, pollos… Y te sobraba dinero tomar uno cerveza«, enumeró, pintando un panorama de abundancia de proteínas que hoy es ciencia ficción para las economías domésticas.

El profesional del sector cárnico finalizó su intervención con una advertencia que trasciende lo puramente alimentario. «Esto tiene que explotar»afirmó, reflejando el sentimiento de una clientela que llega al mostrador con la misma ilusión de siempre pero sale del local con una bolsa cada vez más ligera.

Su testimonio, lejos de ser una anécdota aislada, se ha convertido en una termómetro social lo que refleja cómo la inflación acumulada ha socavado sin piedad la capacidad de elegir en la dieta diaria, obligando a los hogares a reiniciar menús y sustituir piezas nobles por cortes más económicos o directamente por otro tipo de proteínas.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: