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un cautiverio de 25 días que terminó por la inexperiencia de sus secuestradores

un cautiverio de 25 días que terminó por la inexperiencia de sus secuestradores
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  • Publishedmarzo 20, 2026



Tal día como hoy hace 45 años, dos hombres pidieron 100.000 pesetas por el crack del Barça, Enrique Castro, mejor conocido como quini. Tenían secuestrado al futbolista en una celda en la que llevaba 20 días, pero eran novatos y la policía acabó encontrando el escondite para liberar al culé. Fueron 25 días de cautiverio que mantuvieron en vilo al mundo del fútbol y a toda una sociedad. Y cuando fusilaron a Quini, no había pasado ni una semana desde Antonio Tejero había sembrado el terror en el Congreso con la fallida golpe de estado del 23F.

Es como si lo hubieran secuestrado ahora. Lamina Yamal. Ahora bien, entonces era la España del Los 80 aterrorizados por ETAprovocando que el país se ponga patas arriba y contenga la respiración durante las casi tres semanas en las que ‘El Brujo’ fue secuestrado. Era la nueva estrella de la temporada de un Barça que había pagado por él 82 millones de pesetasuna cifra enorme para la época, que la convertía en una pieza suculenta para dos desempleados sin antecedentes que sólo buscaban dinero.

Era el 1 de marzo de 1981 cuando, tras vencer al Hércules, El delantero asturiano es baleado a punta de pistola al salir del estadio y obligado a subir a una furgoneta. De allí a la caja de madera en la que fue transportado a un sótano, en los bajos de un taller, en Zaragoza. Su entorno confirmó los peores augurios al día siguiente: su coche apareció abandonado y con las puertas abiertas.

Vigilado constantemente por uno de sus secuestradores, Quini pasó casi un mes en este lugar sin levantar sospechas entre los vecinos. Una habitación sin ventilación de tres metros y medio de largo por dos metros y medio de ancho.en el que había un colchón de espuma, revistas y una palangana. Los secuestradores pusieron precio a su liberación: 100 millones de pesetas, es decir, algo más de 600.000 euros.

Sin embargo, la inexperiencia de estos dos hombres los delató. Uno de ellos fue identificado cuando retiró parte del dinero de la cuenta que habían abierto en Suiza. De hecho, al ser detenido confesó el paradero de Quini. Aunque le habían mantenido encerrado, el futbolista nunca les guardó rencor y renunció a los cinco millones de indemnización que les impuso el juez.

Condenado a una década de prisión, Quini perdonó a sus captores e incluso pidió reunirse con uno de ellos. Un perdón que quizás la afición culé no ofrecería esa temporada, ya que El cautiverio pasó factura en las filas de un Barça incapaz de ganar en ninguno de los partidos. durante esos 25 días. Algo que les costó la Liga, pero que no impidió que Quini la terminara como pichichi el año en el que disputó el partido más difícil de su vida.

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