Un día veremos a una mujer en el Madrid o en el Barça
En un mundo de hombres hay una mujer que dirige con éxito a un Celta que volverá a jugar en Europa y que sueña en grande. Marián Mouriño (Madrid, 1975) es una empresaria gallega que creció en México, se formó en Estados Unidos y que lleva trabajando más de 20 años en el Celta. Los dos y medio últimos han sido como máxima dirigente, algo que no ocurre en ninguna de las grandes ligas con la excepción de la nueva presidenta del Venezia en la Serie A. Recibe a MARCA en su despacho y repasa de dónde viene y hacia dónde va con un Celta que confía en pronto ser un SuperCelta.
Pregunta. Marián Mouriño es muy conocida en Vigo, pero no tanto fuera de Galicia. Si tuviera que explicar quién es Marián Mouriño a alguien que no la conociera, ¿qué le contaría?
Respuesta. Describirse a uno mismo es difícil. Creo que soy una mujer de una empresa familiar, que ha vivido siempre en una familia muy trabajadora, emigrante, gallega y con mucha morriña. Desde pequeña he querido mucho mis raíces, mi tierra, y me he ido preparando para trabajar y emprender.
No estamos preparados para despedir esta temporada a Iago Aspas
P. En 2026 es la única mujer presidenta de un club de Primera en España. Si miramos las cinco grandes ligas, sólo está usted y la nueva presidenta del Venezia de los casi 100 máximos dirigentes del fútbol europeo. ¿Tiene la sensación de que el fútbol sigue siendo un mundo de hombres?
R. Los datos dicen que hay poca representación femenina en el fútbol. Es verdad que ha sido un sector tradicionalmente dominado por hombres, pero creo que estamos viviendo una evolución. Cada vez vemos más mujeres en los consejos de administración, en las directivas, como entrenadoras, árbitras o formando parte de los cuerpos técnicos. Creo que se está dando un paso hacia una mayor apertura.
Marián Mouriño, en su despacho
P. Sin embargo, hace unos años coincidieron varias mujeres al frente de clubes y ahora usted está prácticamente sola. ¿Cree que falta continuidad en la apuesta por mujeres presidentas?
R. Es posible. El fútbol es muy exigente. Hay que dedicarle muchísimas horas y todo lo que te acompaña —tu pareja, tu familia, tu entorno y tú misma— tiene que estar preparado para sacrificar mucho de la vida personal. Yo soy presidenta ejecutiva, trabajo toda la semana y después, durante el fin de semana, acompaño a los equipos. Estás viendo fútbol y conviviendo con las categorías inferiores, con As Celtas, con el juvenil, con el Fortuna y con el primer equipo. La exigencia es enorme.
Tengo muchas ganas de que el deportivismo y el celtismo se reencuentren en el derbi de Primera
P. ¿Podríamos llegar a ver algún día a una mujer presidiendo un Real Madrid, un Barcelona o un Athletic, clubes en los que la presidencia depende de una elección?
R. Creo que sí. ¿Por qué no? Estoy segura de que podríamos ver en una elección a una mujer preparada al frente de un Madrid, un Barça o un Athletic.
P. Ha conocido a muchos de los grandes presidentes del fútbol español, desde Florentino Pérez a Joan Laporta. ¿Cómo es la relación entre presidentes? ¿Hay amistad, cercanía o todo es más protocolario?
R. A mí ya me conocían porque llevamos 20 años en el Celta. Había participado en algunas comidas y había acompañado a mi padre a muchos partidos, así que no llegué nueva a este mundo del fútbol. Me han recibido con los brazos abiertos, con muchísimo cariño y respeto hacia lo que ha sido mi padre en el Celta. Tengo una relación más cercana con Miguel Ángel Gil Marín y con Cerezo, también por la relación de nuestras familias. Con Laporta tengo una relación muy cariñosa y con Florentino siempre ha sido todo súper correcto y educado. La verdad es que no tengo ninguna queja y tengo buena relación con todos.
P. Ahora vuelve el derbi gallego a Primera con Juan Carlos Escotet al frente del Deportivo. ¿Cómo imagina esa relación entre los dos grandes clubes de Galicia?
R. Conozco a Juan Carlos porque es patrocinador del Celta desde hace ocho años. Me he reunido con él en Abanca, en A Coruña, antes de que yo fuera presidenta y antes de que él fuera presidente del Deportivo. Nos hemos visto y hemos hablado incluso cuando estaba al frente del club en el ascenso. Tengo muchas ganas de que el celtismo y el deportivismo puedan disfrutar otra vez de estos derbis en Primera.
A mí me gusta pensar en un Celta a lo grande y eso es lo que sueño
P. Usted creció en México, estudió en Estados Unidos y ha desarrollado parte de su carrera en Vigo. ¿Qué se lleva de todas esas experiencias?
R. Salir al mundo siempre te abre muchísimo conocimiento. Te permite entender otras culturas y otras formas de emprender y de estudiar. A mí me ha ayudado muchísimo estar fuera. También es verdad que, cuando sales, valoras más tus raíces y tu arraigo. Al final necesitas encontrar qué es lo que forma parte de ti, de tu esencia. Para mí era volver a Vigo, volver a Ourense, volver a Galicia: mis gaitas, mi música, mis raíces, mi pulpo, mi marisco. Eso es lo que te devuelve a quién eres, quién es tu familia y qué te han transmitido tus abuelos y tus padres. Vivir en un país como México, tan grande, con tantas oportunidades, con tantas formas diferentes de emprender y también con tantos retos, y después ir a Estados Unidos, me ha abierto muchísimo el mundo. Después todo eso me ha ayudado aquí a emprender, a liderar y a hacer proyectos como Celta 360.
En un mundo tan igualado como el fútbol, donde existe una clase media muy amplia, creo que una infraestructura potente en proyectos grandes puede marcar la diferencia. Siempre aconsejo a los jóvenes y a sus padres que estudien fuera y que vivan otras realidades. Entender otras culturas enriquece muchísimo.
P. Su padre dirigió el Celta durante 17 años. ¿En qué se parece el Celta de Marián Mouriño al de Carlos Mouriño y en qué se diferencian?
R. Se parece en el amor por el Celta. El cariño que tenemos en la familia por el club viene de mi padre. Él nos lo inculcó desde que emigró. Uno de sus lazos más fuertes y vinculantes con Galicia era el Celta. Había que ver los partidos, vivirlos y saber todo lo que pasaba en el club. Esa pasión por el Celta es la misma. También compartimos la apuesta por la cantera. Creo que mi padre, desde el primer momento, llegó con la idea clara de que la cantera iba a ser importante. Siempre le gustó mucho el fútbol de base, ver jugar a los niños y seguir su evolución. Fue de los primeros que apostó por la cantera en la Liga.
Creo que la continuidad que hemos dado a ese proyecto, con este nuevo impulso, era algo que él siempre soñó. El día que ascendió el Fortuna lo dije: para mí fue el regalo más bonito que le he podido dar, porque vi cómo vivió ese proyecto de cantera.
Después hay diferencias. Mi padre gestionaba más desde la parte financiera y corporativa y yo me he ido un poco más hacia lo social. He tratado de entender y vivir más lo que significa el celtismo: las peñas, la afición, abrirme a ellos, que me sintieran cercana y que me vieran como parte de ese celtismo. Yo también soy una celtista, también sufro, pero ahora tengo que tomar decisiones.
Marián Mouriño posa tras la entrevista a MARCA
P. Lo que es evidente es que durante su etapa el equipo ha dado un salto deportivo: se ha pasado de pelear por la salvación a jugar en Europa. Y también parece que socialmente se ha pacificado el club. La economía seguramente sea una de las cuestiones más difíciles de gestionar. Los empresarios suelen decir que los clubes son empresas, pero hay algo diferente. ¿Qué diferencia encuentra usted entre dirigir una empresa y dirigir un club de fútbol?
R. Al final, una empresa también tiene que presentar unos resultados, marcar objetivos y contar con buenos líderes y directores que te ayuden a llevar adelante el proyecto. Creo que estoy muy bien rodeada de un equipo, desde el consejo de administración, el patronato y la Fundación hasta todos los directores y directoras. Todos están muy alineados con el proyecto, lo entienden y creemos en lo que estamos trabajando. Eso es muy parecido a lo que puedes conseguir en una empresa. La diferencia es que en una empresa trabajas más a medio y largo plazo, mientras que en el fútbol trabajas para cada semana. Cada semana eres evaluado en un partido ante toda tu afición y ante toda la gente que te ve dentro y fuera. Analizan si has hecho bien un fichaje, si el entrenador es bueno, si el equipo funciona, si te has equivocado, si has gastado mucho o poco…
P. ¿Esa presión del corto plazo puede hacer que un dirigente se equivoque?
R. Sí. Esa presión con la que vives en el corto plazo es la que muchas veces despista incluso a grandes empresarios que entran en el mundo del fútbol. Están acostumbrados a trabajar a medio y largo plazo, pero el fútbol te come en el corto plazo. Empiezas a tomar decisiones precipitadas para tratar de solucionar los problemas inmediatos y te olvidas del medio y del largo plazo.
P. Usted es diferente al resto de los máximos dirigentes del fútbol español porque es mujer. ¿Esto qué ha supuesto en su vida como presidenta?
R. La verdad es que lo he vivido con mucho orgullo, con mucha ilusión y con mucho reconocimiento por parte de muchas mujeres. Es increíble ver cómo las jugadoras y entrenadoras de As Celtas, pero también muchísimas mujeres directivas, se acercan con esa ilusión y te dicen: ‘Qué bien que representes esto y que mi hija pueda ver en ti que no hay límites, que cada uno puede decidir qué hacer y a qué dedicarse’.
Así que, yo más que buscar el problema o a quién me critica, busco a quién puedo inspirar. Que una mujer haya dado el paso de meterse en un mundo tradicionalmente de hombres puede servir para que muchas niñas, jóvenes y mujeres se sientan identificadas y entiendan que no hay límites si uno quiere.
P. ¿Está preparada para despedir esta temporada a Iago Aspas?
R. La verdad es que no. Esta vinculación de contrato más larga que le hicimos era para decirle que queremos que se quede más tiempo. Va a ser difícil no verlo en los campos. Hemos visto en pretemporada que cada vez que Iago entra hay magia. Nos cuesta a todos creer que es la última, así que tendremos que hacernos a la idea durante el año.
P. ¿Es optimista acerca de poder realizar una gran venta antes del cierre del mercado?
R. Lo que hay que priorizar es el tema deportivo e hicimos los números para que, aun dando pérdidas, todo cuadrase en el límite salarial y pudiésemos inscribir a los jugadores. Aún quedan días, el mercado está abierto y nunca sabes lo que puede pasar. Si llega alguna oferta que el jugador, club y entrenador estemos de acuerdo la valoraremos.
Soy una mujer en un mundo de hombres: busco a quién puedo inspirar, a esas niñas y mujeres que entiendan que no hay límites si una quiere
P. ¿Y ese jugador puede ser Ilaix Moriba?
R. Pues no lo sabemos. Se mueven nombres de jugadores nuestros en equipos como primeras, segundas y terceras opciones, como tenemos nosotros. Estamos preparados para tener recambios pero no sabemos si puede ser Moriba u otro.
P. ¿En qué puede cambiar el club con el proyecto Celta360 y la mayor explotación de Balaídos?
R. Cambia bastante. Van a ser patas, como otras, que no te hagan depender solo de los derechos televisivos. Ingresos alternativos que te ayuden en ese límite salarial. Cuando entré el límite salarial era 60-70 millones y ahora ya estamos en 90. Todo lo que sea tener más negocio extraordinario es más dinero para el verde.
Marián Mouriño con su padre Carlos en una imagen de archivo
El regalo más bonito que le he podido dar a mi padre fue el ascenso del Celta Fortuna
P. En la segunda vuelta Balaídos tendrá un aforo de 31.000 espectadores y la ampliación se puede ir a los 43.000, ¿no son demasiados?
R. Yo creo que 31.000 es una cifra extraordinaria, que hoy llenaríamos con los 9.000 en lista de espera, y tenemos el reto de la grada de Tribuna. A mí me gusta pensar en un Celta grande, que crece y que 43.000 se nos pueda llegar a quedar pequeño. Yo lo sueño.
P. ¿Qué espera de esta temporada del primer equipo y en la histórica del Celta Fortuna en Segunda?
R. Espero una temporada muy ilusionante. El año pasado disfruté muchísimo por Europa y el equipo dio la cara con canteranos y un cuerpo técnico, presidenta y consejo que era su primera vez en Europa. Espero que sigamos contando con ese apoyo del celtismo y partidos ilusionantes por Europa, poner en valor estos 15 años consecutivos en Primera y a partir de ahí ser ambiciosos y quedar entre los 10 primeros durante muchos años. Y un Celta Fortuna que dé la cara y veamos a los chicos crecer con estos canteranos que vienen pisando muy fuerte.
P. ¿Fue muy complicado llegar a un acuerdo con Claudio Giráldez para ampliar su contrato hasta 2028?
R. La verdad es que no, dentro de que las negociaciones siempre son complicadas. Con Claudio hemos generado mucha comunicación desde el principio, mucha confianza, hablamos, comemos juntos y vamos marcando las líneas y los tiempos. Entiendo que tenga pretendientes pero siempre nos ha transmitido que su proyecto está aquí.
El fútbol es muy exigente y quienes te acompañan tienen que saber que hay que sacrificar mucho de la vida personal
P. Han agotado el cupo de cesiones en España, ¿pero confía en que Manu Fernández, Carles Pérez o Matías Vecino puedan salir antes del 31 de agosto?
R. Ahora tenemos una ficha disponible. Algo seguro que encontraremos. Carles y Matías están ante su último año de contrato y Manu, como Carlos Domínguez, son canteranos y al no tener minutos aquí queremos que los tengan en otros clubes. Caben, están todos y no tenemos agobios por este tema.
P. ¿Y esa ficha libre puede ser para Exequiel Zeballos?
R. Es una de las opciones, como ha confirmado Marco Garcés. Un chico que le hemos dado seguimiento durante tiempo y que creemos que puede aportar cosas. Valoramos siempre las oportunidades de mercado y que quede libre en enero puede ser una oportunidad importante. Cuando decidimos ir a por un jugador, obviamente pasa por el cuerpo técnico y el entrenador lo valida y el cuerpo médico y el área financiera. Los fichajes son del club y si acertamos lo hacemos todos y si nos equivocamos también lo hacemos todos.
P. ¿Si hay alguna salida podría haber otro fichaje a mayores?
R. Estamos preparados para eso. Si sale un jugador de cualquier posición, el tener recambios y poder movernos. También depende del día, si es el último día a última hora como ya nos pasó con Douvikas, no tienes capacidad de reacción.
P. El partido ante Osasuna de esta primera jornada se ha tenido que aplazar, ¿qué trastorno produce?
R. Un cambio en una fecha planificada siempre supone un trastorno. Sobre todo para el cuerpo técnico, y para la afición y visitantes que habían comprado su entrada. Pero la colaboración y capacidad de reacción de todos para adaptarnos a las circunstancias ha sido muy buena y profesional.
P. ¿Le preocupa cara a una temporada tan cargada de partidos en Balaídos?
R. Estamos en manos de una de las mejores empresas de mantenimiento de campos, confiamos en que seguiremos garantizando que el césped aguante como lo hizo el año pasado, las tres competiciones. El mismo jueves empezaron los trabajos para cambiar el césped y esperamos que el campo esté en perfectas condiciones para el debut del Celta Fortuna en casa, en la próxima jornada.
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