Un infierno para Donald
Atrapado en una guerra de previsiones inciertas, Donald Trump lanza otro ultimátum: o en 48 horas se abre el Estrecho de Ormuz, o aplastará todas las plantas energéticas de Irán. La inteligencia americana sabía que la respuesta iraní a los ataques no sería principalmente militar. Su potencial bélico es infinitamente inferior al de Israel y ya no hablemos del de EE UU. Lo que sabía la inteligencia americana, y buena parte de los expertos en relaciones internacionales y en general la opinión pública, es que el régimen de los ayatolás cortaría el flujo de una quinta parte de todo el petróleo y el gas mundial, que pasa por su costa por un canal de agua de unos 30 kilómetros de ancho y que abastece a medio planeta. Lo sabíamos todos, lo cuentan multitud de columnas de opinión publicadas en las últimas semanas. Todas coinciden que declarar la guerra a Irán era una amenaza a la economía mundial.
[–>[–>[–>Pero arrastrado por Israel, Trump decidió lanzarse al absurdo ¿Para qué? El régimen iraní pasaba por momentos de debilidad, viviendo las peores protestas ciudadanas. Tal vez era la génesis hacia un cambio futuro. Pero las manifestaciones se han acallado y la sucesión se ha resuelto con un líder más joven, más radical y con mayor ascendencia entre la Guardia Revolucionaria. Atrapado en la guerra de Netanyahu, nadie se fía de Trump. En casa la crítica le viene del lado demócrata y divide al republicano, en especial a los más radicales. En la esfera internacional esta guerra le deja solo. Los aliados le han negado el apoyo, entre otras cosas porque nadie se fía de él. El viernes quería amainar los vientos de guerra, el sábado, sin embargo, lanzaba un nuevo ultimátum para recrudecerla. Una guerra es algo muy serio para cualquier país y el presidente Trump es más un niño Donald caprichoso con pistolas que un líder al que acompañar. Su ultimátum dirige la guerra al abismo, pero aún hay una alternativa. Un alto el fuego a cambio de abrir el estrecho tendría más probabilidades de éxito que el descenso seguro al infierno de Donald.
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