Un paciente del hospital de Lugo se niega a marcharse tres semanas después de recibir el alta
Sigue ingresado en Hospital Universitario Lucus Augusti (Hula) a pesar del alta médica. Sí, un caso excepcional que obligó a intervenir al Servicio Gallego de Salud negándole a este paciente las alternativas de atención que se le han ofrecido hasta ahora.
El hombre, un lucense de unos sesenta años, Ingresó hace más de un mes debido a una enfermedad crónica que padece. Tras una evolución favorable, una vez que los médicos consideraron que podía hacer vida normal, fue dado de alta. Ya han pasado tres semanas, pero no se ha podido hacer efectivo. Vamos, quien se negó a irse.
Rechaza las soluciones de soporte que le ofrecen
Para muchos la situación es incomprensible; Incluso hay quien a las mismas puertas del hospital les costó creerlo. “¿Pero cómo es posible que no se vaya?” » comentaba con sorpresa un vecino de Lugo esta mañana. «Tendremos que conocer las condiciones en las que se encuentran, la vida de cada persona…», subraya una mujer que teme que se trate de un caso de vulnerabilidad: «Imagínate que no tiene adónde ir, tampoco se va a quedar en la calle».
Pero lo cierto es que, según fuentes sanitarias, al paciente se le ofrecieron diferentes opciones, entre ellas tratamiento para una plaza de residencia a través de servicios sociales. Opciones que, según nos cuentan, habría rechazado, expresando su intención de quedarse en Hula.
“Hombre, no puedes quedarte en el hospital como si fuera tu segunda casa”, dice otro vecino del centro. Y no es menos cierto que la localización es necesaria: muchos pacientes la están esperando. Así que hay opiniones para todos los gustos.
No es la primera vez que se produce un caso así, aunque sí el más largo. Otro elemento que diferencia a este paciente de otros casos registrados en la sanidad pública es que algunas fuentes apuntan a que en esta ocasión la permanencia no responde a la falta de recursos disponibles, sino simplemente a la negativa del interesado.
Así son las cosas, El hombre sigue ocupando una habitación, Recibe comidas diarias y medicamentos prescritos, aunque ya no recibe visita médica, ya que no debería necesitarla y no la tendría si estuviera en casa, como indica su alta. En la fábrica donde reside se dice que no se han producido incidentes graves, aunque se han registrado conductas puntuales que han generado ciertos inconvenientes. Por ejemplo, como caminar por los pasillos con la radio sonando a todo volumen o utilizar zonas comunes para cortarse las uñas.
Esperando lo que diga un juez
Como a día de hoy no parece haber solución a este problema, el Servicio Gallego de Salud (Sergas) ha puesto el caso en conocimiento de la autoridad judicial. Tocará ahora valorar las capacidades cognitivas de este hombre y si llegado el momento será necesario ponerlo a salvo y ordenar su ingreso en un centro de otras características.
Si bien dijo en algunas ocasiones que tenía familia, no tendría ninguna relación con ellos ni ningún entorno al que acudir, por lo que es la justicia la que tendrá que intervenir.
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