Un preso de la dictadura argentina durante el Mundial del 78 recuerda cómo escuchaba los goles de la selección por el patio de la cárcel: «Seguían torturando ahí dentro»
Dalmiro Es uno de esos miles de argentinos que vivieron la Mundial 78, del dictador Jorge Videlatras las rejas. La dictadura de Videla duró de 1976 a 1983, año en que finalmente llegó la democracia al país. Por eso, dos años antes del Mundial, los militares comenzaron a matar a compatriotas, y ni siquiera durante el evento futbolístico se detuvo en absoluto la maquinaria de tortura y asesinato de la dictadura argentina.
Según Dalmiro, Cuando comienza el Mundial, «yo estaba en lo que se conocía como ‘los corredores de la muerte’, que eran los Pabellones 1 y 2 de La Plata… En ese momento era uno de los llamados ‘campos de concentración públicos’. Desde allí, desde esa prisión, a la que lo acompañamos, como vemos en este video, Dalmiro escucha como puede los goles de su equipo, mientras lucha por sobrevivir.
«Durante el Mundial pusieron altavoces en los campos de juego y se retransmitieron los partidos (…) Allí dentro seguían torturando, persiguiendo… Pero, claro, se alegraban cuando ganaba el equipo», confiesa Dalmiro.
Como se explica en la sexta columna Víctor Martínez Patón, presidente de la Academia Española de Fútbol, Esto «fue un gesto como ‘esta Argentina que está jugando representa tanto a ustedes que están presos como a los que los tenemos presos'».
Y los goles de Argentina, «fueron celebrados por igual por carceleros y presos… Era algo indistinto o por encima de ideología política. Todos los argentinos queríamos que Argentina ganara el Mundial», afirma. José del Olmo, vicepresidente de la Academia Española de Fútbol.
Aunque, en realidad, no todos, ya que algunos de los presos querían boicotear aquel Mundial que le lavaba la cara a la dictadura: «En ese momento discutíamos, conversamos… Teníamos opiniones a favor, en contra… Las posiciones en contra eran que promover o adherirse al Mundial era básicamente justificar la dictadura, el golpe militar y el genocidio».
El futbolero Dalmiro participó de estos debates porque también le tocó muy de cerca: Su madre fue una de las madres valientes de Plaza de Mayo que buscaron a sus hijos, esposos y familiares desaparecidos y enfrentaron la dictadura con la fuerza de un pañuelo.
Su madre estaba a favor del Mundial porque decía que servía «para ampliar las denuncias, que no había necesidad de oponerse exteriormente al Mundial para aprovecharse de la prensa extranjera y seguir promoviendo las denuncias para detener el genocidio y derrocar la dictadura». Porque Dalmiro había perdido a varios familiares en esa dictadura.
Pero la FIFA no dice nada de esos crímenes y avanza en su Mundial la selección argentina, que pese a algunas polémicas, acabó ganando el oro, algo que no sentó muy bien en Europa, donde hubo tremendas protestas al grito de «¡Videla asesino!».
«Durante todas las semanas que dura el Mundial, lo que la FIFA intenta hacer es disminuir cualquier tipo de voz crítica y dejarla de lado, porque todo el mundo sabía de los desaparecidos, todo el mundo sabía de los centros de tortura, todo el mundo sabía, todo el mundo sabía de forma sistemática cómo se asesinaba a los opositores políticos», afirma el profesor. Alejandro Quiroga, director del Máster en Estudios sobre Nacionalismo de la UCM.
¿Esa presión logró la libertad de presos como Dalmiro…? Fue el primer intento de boicot a un Mundial.
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