un vecino relata cómo avanzó el incendio de Los Gallardos (Almería)
El incendio forestal de Los Gallardos, en Almería, transformó en pocas horas la sierra en una inmensa lengua de fuego. El fuerte viento, las elevadas temperaturas y la abundante vegetación favorecieron una propagación que sorprendió a los vecinos de Bédar y amenazó numerosas viviendas aisladas por el monte.
[–>[–>[–>El fuego habría dejado hasta el momento once víctimas mortales, según el balance trasladado durante la emergencia. La evolución de los incendios activos puede consultarse a través de los canales oficiales de la Agencia de Emergencias de Andalucía, que mantiene herramientas de seguimiento en tiempo real.
[–> [–>[–>Juanfran, vecino de Bédar, se encontraba con su pareja en las inmediaciones del Cabezo María, cerca del entorno de Almocáizar donde se habrían iniciado las llamas, cuando presenció el rápido avance del incendio.
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«La montaña se encendió»
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«Estábamos cazando y de repente vimos cómo una montaña encima de nosotros se encendió«, explicó el vecino a EFE. Dos helicópteros comenzaron a actuar sobre aquel foco, pero las llamas avanzaban ya desde la parte superior de la sierra.
[–>[–>[–>«Cuando lo tenían casi controlado, venían las llamas ya de arriba hacia abajo. Ya venía una lengua de fuego entera«, relató.
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El viento era, según su testimonio, muy fuerte y caliente, una circunstancia que habría facilitado la aparición de focos secundarios a varios kilómetros del origen.
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[–>En apenas dos o tres horas, el incendio había recorrido zonas muy alejadas. «Ya no había un foco aquí y otro allí. Era toda una lengua de fuego encima de la autovía, desde prácticamente el término de Antas hasta donde pierde la vista en Los Gallardos», describió.
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Rápida propagación entre pinos y matorral
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El terreno afectado estaba cubierto por matorral de gran altura y numerosos pinos, una combinación que favoreció la intensidad del incendio y provocó una gran columna de humo negro desde los primeros momentos.
[–>[–>[–>El riesgo de propagación de un incendio forestal depende de factores como la meteorología, el viento, la pendiente y la combustibilidad de la vegetación. La Junta de Andalucía utiliza estos parámetros para elaborar su índice diario de riesgo.
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Desde la terraza de su vivienda, Juanfran contempló cómo la montaña de Bédar se había convertido en «un triángulo ardiendo».
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«Toda la base era una lengua de fuego. Se veía perfectamente. Se ha quemado todo«, aseguró.
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Evacuaciones en las pedanías de Bédar
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La Policía Local de Bédar fue informando sobre la evolución del incendio mediante sus estados de WhatsApp. Poco después del primer aviso, se ordenó la evacuación de varias pedanías, entre ellas La Serena y Fuente del Albarico.
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El Ayuntamiento de Los Gallardos también utilizó sus redes sociales para trasladar información y recomendaciones a los residentes. Según el testigo, la velocidad alcanzada por las llamas resultó determinante durante las primeras horas de la emergencia.
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Los servicios de emergencias recomiendan seguir exclusivamente las instrucciones de los operativos, evitar acercarse a las áreas afectadas y no utilizar caminos o carreteras que no hayan sido habilitados para la evacuación.
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Tragedia en Los Gallardos: combatiendo el incendio / L.O.
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Viviendas aisladas en la sierra de Bédar
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Uno de los mayores riesgos del incendio se encontraba en las numerosas casas y cortijos diseminados por el monte. Fuera del núcleo urbano de Bédar existen viviendas aisladas, muchas de ellas propiedad de residentes extranjeros, especialmente británicos.
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«En casi cada montaña hay una casa», indicó Juanfran. «En cuanto me enteré del incendio pensé en todos los cortijos de los ingleses. Están aislados unos de otros en el monte y, a la que te descuidaras, te pillaba».
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La dispersión de las viviendas complicaba las evacuaciones y aumentaba el peligro para quienes permanecían en zonas rurales alejadas de las principales carreteras.
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El abandono del monte
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El vecino también relacionó la propagación del fuego con la acumulación de vegetación en el entorno.
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«Antes la gente cogía leña, tenía cabras, limpiaba el campo y cultivaba. Ahora el monte está abandonado entero, todo», afirmó.
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A su juicio, la desaparición progresiva de usos tradicionales habría aumentado la cantidad de combustible vegetal disponible. Las políticas andaluzas de prevención contemplan precisamente actuaciones sobre la vegetación y limitaciones de determinadas actividades en terrenos forestales y zonas de influencia.
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Tristeza entre los vecinos
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El pabellón habilitado en Garrucha acogió a parte de las personas evacuadas. Eduardo, un vecino que se desplazó hasta estas instalaciones, describió un ambiente de tristeza y preocupación.
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«La gente está seria, triste. Hay personas enfermas con diálisis, niños y personas mayores«, relató ante las literas instaladas en el recinto.
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En el pabellón se desplegó un dispositivo integrado por personal sanitario, efectivos de emergencias, miembros de la Unidad Militar de Emergencias, fuerzas de seguridad y responsables municipales para atender a las personas desalojadas.
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Mientras continuaban las tareas de extinción, la principal recomendación para la población era mantenerse alejada de la zona, dejar libres las vías de acceso para los servicios operativos y consultar únicamente fuentes oficiales.
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Fuente: La Opinión de Málaga
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