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Una barbaridad, ¿qué será lo siguiente?

Una barbaridad, ¿qué será lo siguiente?
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  • Publishedfebrero 11, 2026



el presidente de Contador público certificado, Adam Hansenpuso sobre la mesa un debate sensible dentro del ciclismo profesional: cambiar el actual sistema de localización de ciclistas para los controles antidopaje fuera de competición con el uso de un rastreador GPS.

En el sistema actual, el ADAMS (Sistema de Gestión y Administración Antidopaje), Los ciclistas deben detallar su ubicación diariamente y establecer un período de 60 minutos durante el cual deben estar disponibles para una posible inspección. Tres fallas, ya sea por inaccesibilidad o por errores administrativos, dentro de un período de doce meses resultan en suspensión.

En declaraciones al podcast Asiento cálido para el hogar, Hansen criticó el hecho de que los cambios introducidos recientemente aumentan el riesgo de sanciones por simples descuidos burocráticos. «Desde 2025, el oficial de control no puede llamar al pasajero fuera de este horario específico. Si el pasajero no completa sus actividades diarias, se supone que está en casa. Si no lo está, llega automáticamente una notificación de control fallido», explicó.

Para Hansen, el problema es de concentración. «Lo complica todo porque muchos corredores no estaban al tanto del cambio. Da la impresión de que estamos intentando atrapar al ciclista por un error administrativo y no a alguien que se está dopando. Si quieres atrapar a los tramposos, simplemente llama por teléfono: en un minuto te darán la muestra», criticó. Según él, el sistema actual penaliza más a los corredores limpios que a los que intentan evitarlo.

El presidente de la CPA afirmó que durante una reciente visita a los rallyes de pretemporada preguntó directamente a los ciclistas sobre posibles alternativas. La respuesta de un equipo fue unánime: prefirieron traer un localizador GPS antes que seguir completando el sistema de seguimiento. «Las fallas de control por cambios de planes o errores administrativos son muy comunes. Con un GPS estarían siempre localizados, no tendrían nada que anotar y se podrían controlar en cualquier momento», destacó.

Ya hablamos de ello en 2007.

Hansen incluso sugirió una solución sencilla y cotidiana: una aplicación de teléfono móvil que señala la ubicación exacta del corredor. «Preferiría esto mil veces al sistema actual. Es muy fácil cometer un error administrativo». Insistió en una situación, la de la implantación del GPS, de la que ya hablábamos en 2007.

El australiano avaló su postura con la experiencia personal de cuando aún competía. Acumuló dos controles fallidos porque no escuchó el timbre de su casa mientras estaba dentro de una cámara de altitud. «Estaba en casa, pero no escuché la puerta. Un mes después recibí dos cartas. Sólo tuvieron que llamarme y en un minuto estaba allí», recuerda.

Por su parte, Luis Pasamontes Lo pensó: “Atroz, ¿qué pasará después? Desde entonces, incluso cambió su horario y se sentó afuera de la puerta para evitar problemas. Una historia que reabre el debate sobre hasta qué punto el sistema antidopaje debería depender de la burocracia o la tecnología.



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