Una dosis de este fármaco frena en dos horas los síntomas del autismo en ratones adultos
Un nuevo estudio publicado esta semana en la revista «Nature Communications» acaba de revolucionar el postulado, sostenido desde hace décadas, según el cual la arquitectura del cerebro emerge del útero materno con una huella prácticamente indeleble, al demostrar que es posible invertir, en el espacio de un instante, … unas horas y en ratones adultos, principales manifestaciones de los trastornos del espectro autista (TEA) como la hipersensibilidad sensorial, las conductas repetitivas o la propensión a sufrir convulsiones.
El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), No ofrece una cura milagrosa ni un tratamiento inmediato. para los pacientes. De hecho, el fármaco utilizado para conseguir este efecto flash, la rapamicina, es muy tóxico con su uso continuado y pierde su eficacia al poco tiempo.
Lo verdaderamente revolucionario de este descubrimiento es naturaleza conceptual: demuestra que el cerebro adulto conserva una capacidad de adaptación y autorregulación mucho mayor de lo que se pensaba, abriendo la puerta a la búsqueda de dianas terapéuticas centradas en reconectar circuitos cerebrales sin necesidad de reparar la estructura física dañada durante el desarrollo fetal.
El punto de partida de la experiencia se remonta a la etapa gestacional. Los científicos expusieron a ratones preñados a un estímulo inflamatorio leve, un simulación de infección materna que la literatura científica está estrechamente relacionada con un mayor riesgo de autismo en la descendencia. Durante el nacimiento y el crecimiento, los ratones desarrollaron inflamación crónica, proliferación cerebral, alteraciones en la conectividad funcional y Comportamientos típicos del espectro del autismo.como hipersensibilidad al entorno o rutinas motoras repetitivas.
La sorpresa de la rapamicina
La verdadera sorpresa llegó cuando el equipo administró una dosis única de rapamicina –un inmunosupresor utilizado en medicina humana para prevenir el rechazo de trasplantes y en ciertos tratamientos oncológicos– a los roedores adultos. En sólo 120 minutos, los patrones neuronales anormales se calmaron, se redujo el riesgo de convulsiones, las regiones cerebrales desorganizadas se comunicaron normalmente nuevamente y los comportamientos repetitivos se redujeron significativamente.
El fármaco no reparó el tejido, sino que equilibró expresamente la actividad eléctrica de las neuronas bloqueando la vía mTOR.
Una ventana de dos horas es una ventana de tiempo demasiado estrecha para que el cerebro cambie permanentemente su estructura física o reconecte sus sinapsis. Este fenómeno sugiere que el fármaco no reparó el tejido, sino que equilibró expresamente la actividad eléctrica de las neuronas bloqueando la vía mTOR, una cascada bioquímica hiperactiva en estos animales que regula el crecimiento y la excitabilidad celular.
El director del Centro de Investigación sobre Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo de la UCLA y autor principal del estudio, Harley Kornblum, enfatiza la importancia de este margen de respuesta. “El nivel de normalización funcional alcanzado en tan poco tiempo sugiere nuevos mecanismos sobre cómo podrían actuar futuros tratamientos”, explica el investigador. Según él, los resultados indican que «el cerebro adulto puede ser más adaptable de lo que pensábamos, incluso cuando las alteraciones estructurales de la infancia todavía están presentes. Esto nos señala los circuitos funcionales del cerebro, no sólo su estructura física, como objetivo de futuras terapias». »
“El cerebro adulto puede ser más adaptable de lo que pensábamos, incluso cuando las alteraciones estructurales de la infancia siguen presentes”
Por su parte, Janel Le Belle, primera autora del trabajo y profesora asociada de neurocirugía en UCLA, cree que los resultados replantean la estrategia médica contra el autismo. “Si el cerebro adulto sigue siendo capaz de normalizar sus funciones, algunas características asociadas al autismo podrían tratarse con éxito sin necesidad de corregir las diferencias estructurales subyacentes”, explica el científico.
Luces y sombras del ensayo.
A pesar del entusiasmo inicial, prevalece la cautela dentro de la comunidad científica. La administración repetida de rapamicina genera rápidamente tolerancia en los animales, provocando pierden su eficacia en unas pocas semanas. Además, su perfil farmacológico en humanos incluye efectos secundarios graves que excluyen por completo su uso clínico directo para modular la conducta.
Los expertos independientes consultados por Science Media Center (SMC) España piden rigor en la interpretación de estos resultados fuera del laboratorio.
La catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, Magdalena Torres Molina, considera que el trabajo destaca por su calidad técnica y transmite un mensaje de esperanza. “Para mí lo realmente importante de este trabajo es demostrar que Los síntomas del autismo se pueden tratar.incluso en un cerebro adulto; Ahora lo importante es encontrar este tratamiento. Hay un verdadero cambio de paradigma en términos de reversibilidad de los síntomas”, reflexiona el investigador.
“La mayor limitación del trabajo es que los beneficios terapéuticos de la rapamicina son sólo transitorios”
Desde el Centro Nacional de Salud Ambiental del Instituto de Salud Carlos III, el científico Víctor Briz coincide en la relevancia de comprobar que el cerebro adulto conserva la capacidad de remodelación, aunque recuerda las limitaciones inherentes a la prueba. «La mayor limitación del trabajo es que los beneficios terapéuticos de la rapamicina son sólo transitorios. Queda por ver si otros fármacos con mecanismos de acción similares, pero con perfiles farmacológicos y toxicológicos diferentes, pueden lograr este objetivo», afirma Briz, quien también subraya que la investigación siempre debe priorizar la búsqueda de terapias para los síntomas más incapacitantes o dolorosos de los pacientes.
A estas reservas se suma un debate ético y conceptual más profundo sobre los modelos animales. Monique Botha, profesora asociada de psicología social y del desarrollo en la Universidad de Durham, advierte peligro de extrapolación directa. «El autismo es una experiencia de neurodesarrollo humano compleja y muy diversa. No tenemos un único marcador biológico que lo defina, por lo que no es posible crear un ratón que ‘sea autista'», precisa el especialista británico, recordando que la respuesta del público no debe confundir la modulación temporal de ciertos comportamientos en roedores con la cura de una condición humana tan polifacética.
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