Una facialista aclara dudas sobre el cepillo linfático viral
Hay herramientas de belleza que aparecen de repente en las redes sociales y se convierten en objetos de deseo casi de la noche a la mañana. Primero fue el rodillo de jade, luego el gua sha y ahora le toca el turno al cepillo facial de drenaje linfático, una herramienta de cerdas suaves que promete activar la circulación, desinflamar el rostro y conseguir una piel más luminosa desde casa.
En las redes sociales se ha vuelto común verlo en las rutinas matutinas, justo después de limpiar el rostro, con movimientos ascendentes por las mejillas, la mandíbula, el cuello y la frente. La promesa es tan atractiva como sencilla: reducir la hinchazón facial en pocos minutos y obtener un rostro más descansado sin necesidad de acudir a cabina. Pero, como es el caso de muchos tendencias de belleza viraleses necesario separar lo que realmente puede hacer de lo que se le atribuye demasiado. Para entender si este cepillo vale la pena o si es un accesorio viral más, hablamos con Ana Quintana, facialista y fundadora de Espacio Badaquien lleva un tiempo utilizando este tipo de herramientas en sus rutinas y tratamientos.
¿Qué es el cepillo facial de drenaje linfático?
Aunque parezca un cepillo de limpieza facial, no tiene exactamente la misma función. El cepillo de drenaje linfático suele ser usar secosobre la piel limpia, seca y con movimientos muy suaves. No está diseñado para desmaquillar, limpiar los poros ni sustituir la doble limpieza, sino más bien para proporcionar una suave estimulación a la piel.
“He estado usando durante mucho tiempo cepillos de cerdas naturales. Normalmente los uso en seco: primero limpio el rostro, lo seco y luego activo el tratamiento con estos cepillos”, explica Ana Quintana. Su función principal, según la facialista, es sencilla: “La realidad es que la función de este cepillo es básica. sirve para activar el sistema linfático de forma cómoda, manual y suave.
Es decir, no estamos ante una herramienta milagrosa, sino más bien un complemento que puede ayudar a despertar la pielMejora la sensación de hinchazón y acompaña una rutina facial si se utiliza correctamente.
El origen del pincel más deseado
Una de las herramientas que más ha contribuido a poner de moda este gesto es El cepillo linfáticoel pincel creado por La facialista estadounidense Cecily Braden, especializado en técnicas de drenaje linfático y masaje facial. Su propuesta se diferencia de otras brochas porque no está diseñada como herramienta de limpieza ni como brocha de maquillaje, sino como un accesorio específico para estimular superficialmente el sistema linfático.
Cepillo linfático Cecily Braden.
Cécile Braden.
Ana Quintana también saca a relucir este punto al hablar del origen de la tendencia. Aprovechando el éxito de este cepillo, como suele ser el caso con virus de belleza, Han aparecido en el mercado muchas versiones similares. Y no todos tienen la misma calidad.
“Se volvió muy viral cepillo facial de cerdas naturalesaunque hay que tener cuidado porque muchos no son naturales”, advierte Ana Quintana. De hecho, ella misma quiso comprobar la diferencia: “Pedí un cepillo con cerdas sintéticas para ver la calidad, y no es buena”.
Una de las claves de este tipo de cepillo es la materia. No es lo mismo un cabello natural, suave y flexible que uno sintético, rígido o demasiado agresivo. La piel del rostro es fina, especialmente en zonas como las mejillas, el cuello o la mandíbula, y cualquier roce excesivo puede acabar provocando enrojecimiento, sensibilidad o irritación.
Por eso, antes de sumarte a la tendencia, conviene considerar bien el tipo de cepillo que estás adquiriendo. No basta con que se parezca al viral: debe ser agradable al tacto con la piel, no irritar y permitir movimientos muy fluidos. Si al usarlo te deja la cara enrojecida, tensa o sensible durante mucho tiempo, probablemente no sea la herramienta adecuada o no se esté utilizando correctamente.
“Estos cepillos se usan en seco y muy suave”, insiste Ana Quintana. Y esta es una de las ideas más importantes para entender esta herramienta: no funciona por presión, sino por delicada repetición y dirección del movimiento.
Entonces, ¿se utilizan para drenar el rostro?
La respuesta es sí, pero con matices. El cepillo puede ayudar activar el sistema linfático manualmente y suave, pero no conviene esperar de él un cambio radical en la forma del rostro. Su efecto está más ligado a mejorar la sensación de congestión, despertar la piel y favorecer un aspecto más fresco, especialmente por la mañana o durante los periodos de retención de líquidos.
“Cuando activamos el sistema linfático“Ayudamos al rostro a eliminar toxinas, por lo que es una herramienta más en la rutina”, explica Ana Quintana. Aquí es importante bajar las expectativas. El cepillo no elimina la grasa localizada, no redefine permanentemente la línea de la mandíbula y no sustituye al drenaje linfático profesional. Puede ayudar a que tu rostro luzca menos hinchado por un tiempo, pero su efecto más notable suele ser temporal.
En este sentido, vale la pena entenderlo como un suplemento de cuidado personalno como una solución milagrosa. Puede resultar útil si se utiliza con consistencia moderada, con suavidad y con la técnica correcta, pero no debe ser el foco de una rutina facial.
El gran error: utilizarlo como si fuera una herramienta de elevación
Uno de los problemas de tendencias virales El hecho es que la forma en que se utiliza a menudo es exagerada, por lo que el resultado parece más impresionante ante la cámara. En las redes sociales se pueden ver videos donde se pasa el cepillo con fuerza sobre la piel, donde se hace demasiado énfasis en una misma zona o donde se utiliza como si pudiera esculpir el óvalo del rostro.
Ana Quintana es tajante: “Cuando ves a alguien manipulando agresivamente un cepillo sobre la piel para crear un efecto liftingerror. «El cepillo no sirve para eso, es mejor usar gua sha».
La diferencia es importante. El cepillo actúa de forma más superficial y está diseñado para estimular suavemente. Gua Sha, por su parte, permite un masaje más profundo y deslizante, siempre que se utilice con un aceite o un producto que facilite el movimiento y se conozca bien la técnica.
Así, si el objetivo es trabajar con mayor profundidad el rostro, enfatizar las tensiones musculares o realizar un masaje drenante diario más intenso, el facialista prefiere otra herramienta. «Si quieres drenar mucho diariamente, es mejor usar guasha», añade.
Además del drenaje, el cepillo puede tener otro beneficio interesante: una exfoliación física muy ligera. “El cepillo sirve para escurrir e incluso para exfoliación naturaldependiendo del pelo que tenga”, explica Ana Quintana.
Este punto también requiere precaución. Puede exfoliar Esto no significa que tengas que usarlo todos los días. ni combinarlo sin criterio con ácidos, retinoides u otros ingredientes activos potencialmente irritantes. Si la piel es sensible, descamación, tiene rosácea activa, acné inflamatorio o si la barrera cutánea está alterada es recomendable evitarlo o consultar previamente a un profesional.
La exfoliación que proporciona Este tipo de pincel debería ser casi imperceptible.e, nunca agresivo. El objetivo no es eliminar capas de piel ni provocar enrojecimiento, sino acompañar la renovación cutánea con un gesto muy ligero.
Por eso, Ana Quintana no lo usa a diario: «No uso el cepillo todos los días». Su recomendación va en la dirección de introducirlo como un gesto específico en la rutina, observando siempre la reacción de la piel.
Cómo utilizar correctamente el cepillo facial
El primer paso es preparar adecuadamente la piel. Ana Quintana siempre hace esto después de limpiarse la cara y secarla. A diferencia de otras herramientas, como Gua Sha, el cepillo drenante facial usado seco. Esto permite que los pelos trabajen sobre la superficie de la piel sin necesidad de un producto resbaladizo.
La presión debe ser mínima. No es necesario apretar, frotar ni sonrojar la piel. El movimiento debe ser fluido.cómodo y controlado. Si le molesta, le pica o le deja sensación de irritación, lo mejor es dejar de hacerlo.
Cepillo linfático.
BOUGCLÉE
“Hay que tener cuidado al usarlo porque en zonas como la garganta, donde está la tiroides, hay que cepillar con mucha, mucha suavidad”, advierte la facialista. En cuanto a la ruta, Ana Quintana Recomienda realizar movimientos ascendentes en el rostro, especialmente en las mejillas, la mandíbula y la frente. Pero añade un detalle imprescindible para que el gesto tenga sentido en una rutina de drenaje: terminar en la zona terminal.
Para Ana Quintana, uno de los puntos más importantes es Dirigir el masaje con cuidado. No se trata de pasar el cepillo al azar por el rostro, sino de acompañar el movimiento hacia las zonas de salida linfática.
“El truco consiste en ponerse manos a la obra término. Está justo detrás de la clavícula. Todos los masajes que hagamos deben quedar ahí para que luego el cuerpo pueda depurarlo”, explica.
El término es el área en la parte inferior del cuello, cerca de las clavículas, donde suele terminar. Drenaje linfático manual. Así, aunque en el rostro los movimientos pueden ser ascendentes para trabajar las mejillas o la mandíbula, la rutina debe acabar bajando hacia esta zona, siempre suavemente.
Cepillo facial o gua sha: cuál elegir
La elección depende del objetivo. Si lo que buscas es estimulación suave, Un gesto de secado rápido y una ligera exfoliación natural, el cepillo puede cobrar todo su significado. Es cómodo, fácil de usar y no requiere productos.
Si por el contrario quieres trabajar un masaje más profundo, drenar con más frecuencia o realizar maniobras con mayor efecto sobre la musculatura facial, Ana Quintana lo tiene claro: es mejor optar por guasha
Porcelana Gua Sha de Mariona Vilanova (110 euros).
Mariona Vilanova
Gua Sha requiere más técnica y debe usarse con un aceite o suero que permita que la herramienta se deslice sin arrastrarse por la piel. Pero si se usa bien, puede ser más adecuado para quienes buscan un masaje facial más completo.
Por tanto, el cepillo no sustituye al gua sha. Son herramientas diferentes. y uno de los grandes errores de viral Se trata precisamente de presentar el cepillo como si pudiera hacer el trabajo de todas las demás herramientas faciales.
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