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una joya medieval en su tierra natal

una joya medieval en su tierra natal
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  • Publishedfebrero 9, 2026



Cualquiera que haya subido al Castillo de Luna de Alburquerque sabe que hay algo especial en el lugar. Isabel Gemio, nacida en esta localidad de Badajoz, lo describe casi como un refugio espiritual: «Desde aquí, las estrellas brillan más cerca. El cielo es más azul. El viento susurra las historias de nuestros antepasados. Y el silencio levanta el alma.»

En la Edad Media, La Raya era un territorio hostil y peligroso, donde pocos caballeros tuvieron el valor de hacer las paces entre los ataques de las tropas moras y las escaramuzas de las huestes portuguesas. Entendemos así que en esta franja de tierra rica en agua y generosa en cultivos, donde nadie quería vivir, se construiría en el siglo XIII un castillo defensivo. Serían dos siglos más tarde Fortaleza románica de Extremadura Allí vivió don Álvaro de Luna, apto del rey Juan II de Castilla, que lo transformó en uno de los más soberbios de los que se extienden en la frontera de España y Portugal.

Castillo de Luna, Alburquerque, Badajoz© Shutterstock

Para Isabel Gemio, “sólo por verlo merece la pena venir hasta aquí. Sorprende y enamora. Desde las alturas se contempla la campiña extremeña y un horizonte lejano e inaccesible”. El Castillo de Luna es un típico castillo de roca que se eleva entre las rocas de un cerro solitario. Su puerta de entrada está flanqueada por macizos muros, protegidos por torres que antiguamente albergaban la caseta de vigilancia. Se extiende sobre 5.000 metros cuadrados, desde cuyas defensas y barbacanas se pueden contemplar los pastos de encinas y alcornoques y la sierra de San Pedro.

Isabel Gemio en el Castillo de Alburquerque, Badajoz
Isabel Gemio, Castillo de Alburquerque, Badajoz© @isabelgemio_oficial

En el interior, el castillo cuenta con dos patios de armas, uno más luminoso y otro más majestuoso; dos torres, la de los Cinco Picos —encargado de construir por el controvertido Beltrán de la Cueva— y el del homenaje —de la época de Don Álvaro—, capilla dedicada a Santa María del Castillo, puertas góticas, arcos apuntados… Todo ello podrá comprobarse durante la visita organizada por la oficina de turismo.

Castillo de Alburquerque, Badajoz,© @extremadura_foto

El castillo siempre ha estado ahí, pero no es sólo una postal imponente, es un monumento nacional, una de las fortalezas más espectaculares de España y el gran guardián histórico de Albuquerque. Sin embargo, durante demasiado tiempo la gente ha vivido -en palabras de Isabel Gemio- de espaldas a esto «enorme gigante de piedra que protegía la ciudad.

Castillo de Alburquerque, Badajoz,
Isabel Gemio en el Castillo de Alburquerque, Badajoz© @isabelgemio_oficial

“Tal vez deberíamos haber míralo más para inspirarte y resistencia», reflexiona la periodista, lamentando que el castillo, que ella define como «nuestro talismán», haya sido abandonado progresivamente hasta alcanzar un preocupante estado de deterioro. Para Gemio, ha llegado el momento de reaccionar: «Es hora de salir del letargo. No podemos permanecer indiferentes ante su colosal deterioro”.

Castillo de Alburquerque, Badajoz© @extremadura_foto

Con la voluntad de revertir esta situación, el pasado mes de octubre se creó en Alburquerque la Asociación de Amigos del Castillo de Luna, una iniciativa ciudadana que continúa la conservación, protección y puesta en valor de la fortaleza. “Valorar nuestro patrimonio significa cuidarlo y mantenerlo con responsabilidad cívica”, afirmó entonces Gemio. El castillo “ha resistido vicisitudes históricas y políticas durante siglos” y ahora merece una defensa firme y colectiva. “De lo contrario, la Historia nos condenará”, añade con insistencia.

Castillo de Alburquerque, Badajoz,© @extremadura_foto

La visión de Isabel Gemio va más allá de la restauración arquitectónica. El periodista sueña con un castillo viviente, integrado en la vida cultural: “Debe convertirse en el faro de piedra más vibrante de la región. “hermosa atalaya en un hervidero de cultura, encuentros y experiencias únicas”. Porque esta herencia, insiste, no se puede ignorar. «Hagamos todo lo posible para garantizar que nuestros descendientes sigan beneficiándose de ello. Es un deber».

VILLA ADENTRO, UN BARRIO DETENIDO EN EL TIEMPO

El castillo medieval no es la única joya del pueblo de Alburquerque, situado a sus pies, al centro histórico, con sus calles empinadas y casas encaladas, está la iglesia de Santa María del Mercado, de aire fuerte, y la Barrio gótico de Villa Adentro, que parece anclado en el tiempo. Se accede a ella a través de dos puertas de origen medieval: la primera, la puerta de la Villa, se sitúa frente a la iglesia de San Mateo; La otra es la Porte de Valence y da acceso al casco antiguo. Y también la ermita de Nuestra Señora de Carrión, muy ligada a la devoción popular, y el paisaje que todo lo rodea, con pastos, encinas y la Sierra de San Pedro al fondo.



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