una luminosa joya de 200 m2 repleta de libros y arte
Boris Izaguirre pasa sus momentos de descanso, acompañado de su marido, Rubén Nogueira, en Un piso amplio y luminoso en el madrileño barrio de Salamanca.
La vivienda es reflejo directo de la personalidad del colaborador televisivo, que esta semana estuvo invitado en Cero dramasEl programa de sexualidad de La 2: sofisticada, colorida y marcada por el amor por los libros y el arte.
Ubicado en una de las calles más cotizadas de Madrid, El apartamento tiene unos 200 metros cuadrados. y destaca por la abundancia de una decoración ecléctica en la que conviven piezas de diseño y muebles clásicos.
El acceso se realiza a través de un recibidor que sirve como carta de presentación del estilo de la casa, con paredes neutras que permiten que las pinturas y los objetos decorativos tomen protagonismo.
Desde ese punto se llega salón principal, una estancia diáfana presidida por un gran mirador a la calle, que aporta luz a la casa durante horas y horas al día.
Uno de los comedores de la casa de Boris Izaguirre.
Dos sofás enfrentados, sillones bajos y una mesa de centro de estilo oriental. Crean una zona de asientos diseñada para largas conversaciones, mientras que las icónicas lámparas estilo Arco refuerzan la dimensión más sofisticada del espacio.
Junto al salón se encuentra el salón, la habitación más grande de la casa, donde Boris y su pareja suelen recibir amigos, como le enseñó el venezolano Bertín Osborne en mi casa es tuya.
Él comedor principal, Con una mesa redonda y sillas tapizadas, se acompaña de obras de arte contemporáneo sobre un aparador de madera noble, creando un ambiente elegante.
Cuando el número de invitados crece, la casa cuenta con un segundo comedor, una mesa alargada situada junto a una gran librería azul que ocupa una pared entera.
La biblioteca y el despacho conforman el corazón intelectual de la casa. En la biblioteca, estanterías a medida repletas de volúmenes recubren las paredes, mientras sillones de diseño y mesas de centro permiten convertir este espacio en una extensión natural de la zona social.
El despacho de Boris Izaguirre en su casa del barrio de Salamanca, en Madrid.
El despacho, por su parte, es el rincón más maximalista: paredes llenas de pósteres, cuadros de distintos estilos, figuras decorativas y plantas, todo bañado por la luz que entra a través de amplios ventanales.
En esta estancia se ubica la mesa de trabajo en la que el investigador de Mask Singer desarrolla sus columnas y novelas, rodeado de sus referencias culturales.
Una decoración colorida
La cocina, larga y funcional, Apuesta por muebles bajos blancos y concentra el color en un suelo azul llamativo, que aporta un toque divertido sin renunciar a la practicidad.
Se complementa con despensa y áreas de servicio, diseñado para el uso diario pero también para organizar comidas con amigos.
La zona de noche se distribuye en varios dormitorios y baños, concebido como un refugio íntimo y lleno de toques personales.
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