Una multitud celebra el 1 de Mayo bajo la amenaza de quedarse otra vez sin energía
El presidente Miguel Díaz-Canel, junto con el nonagenario Raúl Castro y los supervivientes de la primera generación que tomó el poder en Cuba en 1959, encabezaron una multitudinaria celebración del 1 de Mayo en un momento en el que lo que no abunda en la isla es el trabajo: se encuentra prácticamente paralizada debido a una crisis energética profundizada por Washington que amenaza con volver a agravarse. Se calcula que el petróleo ruso que llegó semanas atrás a la isla está a punto de acabarse.
[–>[–>[–>La llamada «marcha patriótica» bordeó el tradicional malecón de La Habana, como se conoce el largo paseo frente al mar. Las procesiones se desplegaron con sus carteles de «Cuba sí, yanquis no» y las banderas nacionales frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos. «La Patria se defiende» fue la consigna. «Este Primero de Mayo estamos todos convocados a un desfile por la paz. Marchemos unidos: trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, artistas, deportistas, cubanas y cubanos todos, contra el bloqueo genocida y las groseras amenazas imperiales a nuestro país», pidió Díaz-Canel, quien muy temprano se sumó a la manifestación. Según Granma, el órgano oficial del Partido Comunista, la jornada del Día Internacional de los Trabajadores «trasciende este año el carácter festivo para convertirse en una expresión concreta de resistencia y voluntad». En medio de las presiones externas «la respuesta del pueblo se articula desde cada espacio productivo y social». La publicación destacó que más de seis millones de cubanos firmaron la proclama contra las sanciones de EEUU y la defensa de «la paz y la soberanía». La Habana y Washington vienen menteniendo negociaciones secretas que hasta el momento no han arrojado resultados y se mantienen latentes las amenazas de Donald Trump de «tomar amistosamente» la isla.
[–> [–>[–>A pesar de las necesidades estatales de anclar la celebración a los urgentes problemas del presente, Díaz-Canel no se privó de repetir los viejos rituales de corte soviético como la entrega del Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba a varios ciudadanos.
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Sindicalismo opositor
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A la par, ocurrió un hecho inédito. Una Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) hizo su presentación social, algo sin precedentes en los últimos 67 años. El mínimo intento de autonomía habría significado un sacrilegio punible. La llamada ASIC es resultado de las nuevas condiciones políticas y la existencia de una organización al menos digital. Se desconoce su inserción en el movimiento obrero. Más allá de su fuerza, el pronunciamiento no deja de llamar la atención. El Primero de Mayo, señala, transcurre «entre la represión y la dignidad«. La declaración se firmó en la provincia de Matanzas, epicentro de la industria turística, la extracción de petróleo y la actividad agroindustrial, entre ellas la caña. En el Día de los Trabajadores, señala el secretario general Iván Hernández, es necesario referirse a las «detenciones arbitrarias», la «vigilancia permanente», la «infiltración» de las organizaciones sociales y las «amenazas de muerte». Estos hechos responden a «un patrón reiterado de desconocimiento de la libertad de asociación».
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Se agota el petróleo
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Mayo comienza a la vez con una señal de alarma. El alivio que supuso el crudo ruso que eludió el cerco norteamericano se acerca a su fin. «Y, sin más envíos a la vista, la isla mira de nuevo al abismo de los apagones interminables que paralizan la vida y la economía», advirtió el portal OnCubanews. «Duró menos de un mes el respiro que llevó al país el buque Anatoli Kolodkin cuando atracó el 31 de marzo en el puerto de Matanzas con 100 000 toneladas de crudo. Pero han sido unos días de cierto alivio para millones de cubanos exhaustos por la crisis energética». Los datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) son en ese sentido elocuente. Si los apagones afectaban al 60% del país, en las últimas dos semanas los cortes máximos oscilaron entre el 35% y el 45%. En La Habana, donde el Gobierno concentra esfuerzos para evitar que el malestar social se exprese fuera de las redes sociales, se estaban superando las 15 horas de luz ininterrumpida.
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El Gobierno cubano ha llamado la atención sobre esta mejoría para volver a responsabilizar a EEUU de los desastres económicos y energéticos. «La fotografía completa es, sin embargo, más compleja», previene el portal. «La situación energética era crítica desde mediados de 2024 y los cortes registrados en noviembre y diciembre pasados –antes del bloqueo–, fueron similares a los de enero y febrero». El freno a las importaciones «impide el funcionamiento de los grandes generadores distribuidos por todo el país, responsables del 40 % de la producción eléctrica». Estos equipos precisan diésel y fueloil que Cuba solo puede importar o refinar a partir de crudo importado.
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[–>En este contexto, Rusia reiteró que mantiene a la mayor de las Antillas entre sus principales aliados. Moscú confirmó que estudia nuevos suministros «adicionales» de petróleo. El viceministro de Exteriores ruso, Alexánder Pankin, reconoció la existencia de dificultades para hacerlo en medio del «cerco energético» dispuesto por la administración de Donald Trump. «Es casi como una aventura llevar un barco con petróleo o productos derivados a Cuba a través del Atlántico, el canal de la Mancha o el mar Báltico».
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