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¿Una reforma ‘a la sueca’ para salvar las pensiones?

¿Una reforma ‘a la sueca’ para salvar las pensiones?
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  • Publishedabril 12, 2026




El Reforma de las pensiones suecas Es el más famoso de todos los que se han desarrollado en Europa en las últimas dos-tres décadas. No decimos que sea el mejor modelo en términos absolutos: primero, porque eso lo tendrá que decidir cada uno; y, en segundo lugar, porque el Sistemas de pensiones holandeses o daneses (con más peso de capitalización) suelen aparecer mejor situadas en los rankings internacionales que miden la sostenibilidad y la suficiencia.

Pero ningún país ha logrado pasar de un sistema puro de reparto (basado 100% en cotizaciones) a uno mixto con el éxito de Suecia. Su reforma, que fue aprobada a principios de los años 90, lleva tres décadas en marcha. Y en este punto (cómo pasar de un modelo de distribución pura a uno con ponderación de capitalización) tiene pocos comparables que hayan resultado tan bien.

Se dice que En España, el Gobierno de José María Aznar tenía una propuesta hacer algo similar a mediados de los 90. Y los responsables no se atrevieron por la difícil situación económica del país y por miedo a la respuesta de los sindicatos. ¿Dónde estaríamos si lleváramos treinta años siguiendo esta línea? Probablemente no tenga mucho sentido insistir en una cuestión que sólo nos llevaría a la melancolía.

Pero siguiendo ese espíritu, esta semana Atenea, la fundación impulsada por Iván Espinosa de los Monteros, presentó un documento titulado «Solución al problema de las pensiones»Realizado por el economista Daniel Lacalle. Lo que piden es, más o menos, una reforma al sueco. Lo hacen con un decálogo de medidas que podríamos resumir en tres puntos principales:

– Modelo mixto, que se construyó con una «transición gradual». Y tendría tres pilares:

  1. «Una pensión mínima que se financia íntegramente mediante impuestos generales». Algo parecido a los actuales no contributivos o el Ingreso Mínimo Vital. Separado de las cuentas del Seguro Social. Y en el que no se tienen en cuenta aportaciones, años de trabajo, etc…. Es un ingreso universal para personas mayores de la edad de jubilación.
  2. «Un modelo de cuentas nocionales «La clave del modelo sueco. El sistema de reparto sigue vigente, pero pasamos de las reglas paramétricas que tenemos actualmente (cuántos años cotizar, años para cobrar el 100%, años para calcular la base…) a un sistema de cálculo actuarial: al jubilado se le devuelve lo que aportó en cotizaciones (actualizándose a la evolución del coste de la vida, claro está) y en función de la esperanza de vida en el momento de la jubilación. Es un modelo que también permite cierta libertad para fijar la edad de jubilación: si se jubila antes, el pago mensual será menor; si se jubila más tarde, la pensión será mayor; mucho más sostenible; aunque para la mayoría de los trabajadores también implica una pensión inicial algo menor.
  3. «Un elemento de capitalización individual a través de cuentas de inversión. Se sugiere un porcentaje de las remuneraciones (como el 2,5% en el modelo sueco)». Pues eso, como dicen los impulsores de la propuesta, sería como copiar el modelo implementado en el país nórdico y que implica que incluido en el sistema público también incluye un pilar de ahorro individual.

Ajustes basados ​​en ingresos y crecimiento económico. Es una de las novedades más importantes que propone Atenea. Y es políticamente delicado, pero al mismo tiempo es una de las claves que han hecho funcionar el modelo sueco: nada de garantizar por ley que las pensiones se revalorizarán con el IPC. La idea es que los beneficios subirán… si hay ingresos que lo permitan. Es decir, si la creación de empleo y la recaudación de impuestos dan cabida. El autor (Lacalle) pide «implementar sistemas de ajuste automático basados ​​en el equilibrio financiero» y «establecer una conexión entre la revalorización de las pensiones y la productividad: para preservar el equilibrio entre generaciones, los aumentos de las pensiones anuales deben fijarse en función de la productividad económica».

– Fomentar el ahorro privado y la construcción de patrimonio familiar. El tercer pilar de la propuesta tiene que ver con el ahorro privado. Por muy sostenible que sea el modelo público, y aunque tenga una parte de capitalización, cada familia estará mejor si ha podido acumular activos que le sirvan de salvaguardia frente a los vaivenes de la economía. En este sentido, Atenea reclama «promover el ahorro privado a través de incentivos fiscales y educación financiera; (…) mejorar el tratamiento fiscal de los planes de pensiones y otras herramientas de ahorro a largo plazo».



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