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una trituradora de oro que deja a Alguacil como última víctima

una trituradora de oro que deja a Alguacil como última víctima
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  • Publishedfebrero 16, 2026



Imanol Alguacil aterrizó en Arabia Saudita con signo de entrenador avezado en la élite y con una identidad de juego reconocible, pero su aventura en Al-Shabab Terminó antes de que pudiera hacer un proyecto con ello.

Su salida no sólo deja un nombre más en la lista, sino que marca la sexta caída de España en la temporada 2025-26 entre Arabia Saudita y Qatarun medidor que representa la volatilidad del banco en Oriente Medio.

En teoría, esta región prometía el trato que pocas veces da el fútbol europeo: tranquilidad, recursos y tiempo. En la práctica, el dinero ha acelerado el reloj en la dirección opuesta: cuanto más se invierte, menos se tolera el proceso.

Imanol Alguacil, en su presentación con Al Shabab.

Imanol Alguacil, en su presentación con Al Shabab.

AL-SHABAB

El resultado es una paradoja que se ha convertido en algo habitual: la misma liga que seduce con sus salarios, sus infraestructuras y su contratación de medios se ha convertido en una centrífuga de decisiones, cambios de rumbo y despidos repentinos.

No se trata sólo de perder juegos. El patrón que se repite en Arabia y Qatar Esta temporada se trata de algo más amplio: proyectos que nacen con urgencia, pautas que exigen un impacto inmediato y guardarropas que cambian de piel cada pocas semanas.

El técnico español, tan apreciado por su metodología y su pizarra, llega con el manual de «construcción» bajo el brazo… y se encuentra con un ecosistema que no siempre compra trabajo, sino fuegos artificiales.

La situación en Arabia

El caso Alguacil es el más reciente. El Al Shabab decidió prescindir del técnico tras una carrera irregular con 6 victorias en 24 partidos oficiales, una cifra que, en un contexto de inversión y altas expectativas, suele tener fecha de caducidad.

Pero Arabia Saudita ha demostrado que ni siquiera el aprobado garantiza la continuidad. Javier Calleja fue despedido de Riad en noviembre a pesar de que el equipo estaba fuera del descenso (12º) y llevaba tres partidos sin perder, un escenario que en otras ligas se habría vendido como estabilidad.

Javier Calleja, durante su estancia en Al Riyadh.

Javier Calleja, durante su estancia en Al Riyadh.

EFE

En su caso, el ruido en torno a la decisión ha alimentado la idea de que el poder judicial saudí no depende únicamente de los rankings: también pesan las dinámicas internas, los cambios de criterio y la política coyuntural.

Y si Alguacil representa el golpe deportivo y Calleja el desconcierto, Miguel simboliza la parte más preocupante de la ecuación: la inestabilidad incluso cuando el trabajo parece estar funcionando.

Michel, durante su estancia en Al-Qadsiah.

Michel, durante su estancia en Al-Qadsiah.

EFE

Él Al-Qadsiah Se deshizo de él en diciembre de 2025, durante una salida a mitad de temporada que sorprendió por el contexto competitivo del equipo y el crédito acumulado tras el ascenso obtenido el año anterior. En la historia de Shredder, son este tipo de decisiones las que refuerzan la sensación de hacer trampa: no basta con cumplir; A veces eso ni siquiera es suficiente para competir.

Arabia ha trazado así una línea clara: el técnico llega como gestor de un proceso, pero el club lo trata como a un interruptor. Si el equipo no despega, se cambia; si despega “menos de lo esperado”, también. El oro no compra la paciencia: la consume.

Mismo camino

Katar Se había vendido durante años -y percibido- como un destino más «bonito» para el entrenador español: menos ruido, un ambiente que ya había adoptado ideas de juego importadas y una relación histórica con los entrenadores formados en nuestra escuela.

Esta temporada, sin embargo, el campeonato ha contado con tres nombres seguidos. De los seis entrenadores españoles que comenzaron su formación en Qatar, tres fueron despedidos durante la primera parte de la temporada.

El caso que tiene mayor impacto por su carga simbólica es el de Félix Sánchez. Su salida de Al Sadd Estaba ligado a una mala secuencia y a la necesidad de una reacción inmediata, una lógica que también se endureció en Qatar. Si incluso los perfiles con arraigo y conocimiento profundo del entorno se encuentran sin margen, el mensaje para el resto es claro: aquí también se vive el día a día.

Félix Sánchez, durante su estancia en el Al Sadd.

Félix Sánchez, durante su estancia en el Al Sadd.

EFE

Santa Déniapor su parte, fue destituido en noviembre de 2025, en una etapa marcada por la dificultad de estabilizar al equipo en la clasificación y poner fin a una dinámica negativa.

Y el tercer caso, el de Pablo AmoCompleta la fotografía de unos meses especialmente agresivos con los españoles en Qatar. Su salida de Al Arabi unas semanas antes del despido de Dénia, en el mismo paquete de decisiones que dejaban el «contador» de despidos en tres.

Sumando Arabia Saudí y Qatar, el balance de este periplo deja seis salidas españolas a medio camino -con Alguacil como último capítulo- y un aprendizaje incómodo: Oriente Medio no es una retirada dorada, sino una apuesta de alto riesgo. La región seguirá atrayendo talento: por dinero, por ambición y por desafíos.

El debate de fondo ya no es si el técnico español «vale» allí (lo ha demostrado en muchas otras experiencias), sino si el ecosistema está dispuesto a pagar el verdadero precio de una idea: tiempo, coherencia y continuidad. Hasta que esto cambie, el molinillo seguirá funcionando. Y el oro, por brillante que sea, seguirá llevando la misma letra pequeña: en el desierto, el banco arde antes de enfriarse.



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