UNIÓN EUROPEA | La UE última los detalles del acuerdo con el Mercosur, entre las protestas de los agricultores
La Comisión Europea trabaja a contrarreloj para cerrar los detalles del acuerdo comercial con los países del Mercosur, que pasa por aprobar una serie de salvaguardias para acallar las protestas de los agricultores, y lograr el respaldo de una mayoría de países este viernes que permita formalizar la firma del tratado la próxima semana, dando un paso más para la constitución de una de las mayores áreas de libre comercio del mundo.
[–>[–>[–>Para sacar adelante el acuerdo, el Ejecutivo comunitario necesita una mayoría cualificada. En la práctica, esto se traduce en el voto a favor de al menos 15 de los 27 países del bloque, que representen además el 65% de la población de la UE. Esto se conoce como doble mayoría y puede llevar en ocasiones a que una minoría de países pueda bloquear las decisiones. Por eso, Bruselas trabaja para lograr cada voto. Las últimas horas son cruciales.
[–> [–>[–>La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ya tuvo que cancelar su viaje a Brasil, donde pretendía oficializar la firma, el pasado diciembre. Lo hizo después de que los líderes, con Francia e Italia a la cabeza, echaran el freno de mano. El Ejecutivo comunitario no da por hecho que vaya a salir adelante. «Todavía hay cuestiones sobre las salvaguardias», reconoció el pasado miércoles el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, tras reunirse con los ministros de los Veintisiete en Bruselas.
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Salvaguardias, fondos y pesticidas
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Hansen se refiere al paquete de medidas que el Parlamento Europeo y el Consejo, que representa a los gobiernos, pactaron el pasado mes de diciembre. En particular, refuerza el mecanismo de vigilancia de los mercados para hacer frente a un potencial incremento de las importaciones o una caída de los precios de los productos procedentes de los países del Mercosur, que ponga en riesgo el sector en Europa.
[–>[–>[–>El texto fijó en un 8% ese incremento y amplió la lista de productos considerados como «sensibles», que incluye el pollo, la ternera, los huevos, el azúcar o los cítricos. En caso de alarma, el Ejecutivo deberá tomar medidas que podrían llegar a la suspensión de las ventajas comerciales que introduce el acuerdo de manera temporal.
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Estas salvaguardas, sin embargo, no son suficientes para todos. En paralelo, la Comisión Europea ha propuesto incrementar los fondos dedicados a la Política Agrícola Común en el próximo presupuesto comunitario, todavía pendiente de negociar, para tratar de lograr el respaldo de los gobiernos.
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[–>Además, en respuesta a las demandas de Francia, el Ejecutivo se ha abierto a revisar la legislación actual para incrementar los controles sobre las importaciones y reducir los máximos de ciertos residuos de pesticidas permitidos, prohibiendo la entrada de productos que los superen. Además, Bruselas busca más fórmulas para reducir el coste de los fertilizantes, entre otras maneras, rebajando los aranceles.
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Con Italia pero sin Francia
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Estas propuestas habrían logrado inclinar la balanza en el caso de Italia. El ministro de Agricultura, Francesco Lollobrigida, aseguró el miércoles tras reunirse con sus homólogos en Bruselas que el acuerdo representaba «una oportunidad». Antonio Tajani, titular de Exteriores y quien fuera presidente del Parlamento Europeo, dio también a entender que Roma estaba dispuesta a apoyarlo.
[–>[–>[–>«Italia nunca ha cambiado su posición: siempre hemos apoyado la conclusión del acuerdo«, dijo Tajani. Pero lo cierto es que fue la primera ministra italiana, Georgia Meloni, quien el pasado mes de diciembre tiró del freno de emergencia para impedir que Von der Leyen viajara a Brasil, tal y como estaba previsto, para firmar el acuerdo.
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Francia, como Polonia o Hungría, sigue oponiéndose al acuerdo. El portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, aseguró que el texto «todavía no es aceptable», añadiendo que es «de otro tiempo». Bregeon espera que, incluso aunque el pacto logre el respaldo de los gobiernos este viernes, la Eurocámara acabe rechazándolo en el proceso de ratificación.
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Un voto entre protestas
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De dar el visto bueno a las salvaguardias, se espera que este viernes los gobiernos europeos también encarguen a Von der Leyen que firme el acuerdo comercial con los países del Mercosur. La presidenta de la Comisión tiene previsto viajar la próxima semana a Paraguay, país que ostenta la presidencia rotatoria del bloque, para sellar el pacto. Su comisario de comercio, Maros Sefcovic, no quiso especular el pasado miércoles sobre la fecha.
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Ante la inminente oficialización del acuerdo, miles de agricultores están tomando las calles de toda Europa para protestar. Sefcovic insistió en que el objetivo del Ejecutivo es «alcanzar un acuerdo beneficioso para todas las partes que nunca perjudique a las empresas de la UE». El esloveno aseguró además que con el Mercosur, la Comisión ha ido «más lejos que nunca» con sus salvaguardias.
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En un contexto geopolítico marcado por la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la amenaza del presidente Donald Trump contra todo el continente, sin embargo, el acuerdo tiene un significado mucho más profundo. «Debemos salvaguardar esta valiosa moneda manteniéndonos como un socio comercial fiable y de confianza«, aseguró Sefcovic.
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