uno de cada tres hogares jóvenes cae en la pobreza tras sumar la vivienda
Uno de cada tres hogares jóvenes en España no es pobre sobre el papel… hasta que paga el alquiler. Las estadísticas oficiales llevan décadas midiendo la pobreza con un termómetro imperfecto: el ingreso bruto de los hogares. Pero hay un agujero negro en esa ecuación: el costo de la vivienda. Cuando se descuenta lo que una familia deja cada mes en alquiler o hipoteca, el mapa de la pobreza en España cambia por completo. Y la generación más castigada es la joven.
Un informe elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística y el Banco de España revela que El 32,9% de los hogares encabezados por personas menores de 35 años caerían en la pobreza si se mide su renta disponible después del pago de la vivienda. para miEn el total de hogares españoles, la tasa de pobreza pasaría del 19,5% al 23% al aplicar ese mismo filtroun porcentaje que en el caso de los jóvenes sería 9,9 puntos superior. Por su parte, la población extranjera con una renta inferior al 60% de la mediana (umbral de pobreza) crece del 44,7% de media al 52,3% si se tiene en cuenta el gasto en vivienda.
Y es que Los gastos de vivienda representan más del 40% de los ingresos del 9% de la población, pero el porcentaje se duplica con creces para los jóvenes (19,6%). -marcado por la precarización del empleo, la mayor dificultad para ahorrar y el endurecimiento del acceso al crédito- y en los inmigrantes que llegan a España por motivos laborales (25,8%). En detalle, el El alquiler en el mercado es la opción del 45% de los hogares jóvenes, mientras que la propiedad de vivienda cae del 65% en 2008 al 40,8% en 2025, pese a que no es más barata sino más accesible por su menor desembolso inicial. El extranjeros residentes por motivos laborales también están relegados en su mayoría a viviendas de alquiler: 63,4%, frente a sólo el 23,9% que accede a la compra.
El diagnóstico es claro: los problemas de acceso a la vivienda se concentran en el mercado de alquiler a precio de mercadoespecialmente en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga y entre los sectores de población con menores rentas. Aunque el impacto es cada vez más generalizado ya que, dadas las dificultades de compra y la escasez de viviendas sociales, El número de viviendas en alquiler a precio de mercado casi se ha duplicado en los últimos 20 años y ha aumentado de 2,1 millones a 3,9 millones de viviendas en 2025.
Actualmente, el 20,2% de los hogares vive en viviendas de alquiler. Estos hogares que viven de alquiler Destinan de media el 34% de sus ingresos al alojamiento, frente al 24% que destinan quienes tienen una hipoteca. Sin embargo, cae al 17,7% para las familias con un alquiler no de mercado (transmisiones de vivienda, vivienda social) y al 9,9% para aquellos hogares que poseen una vivienda libre de hipoteca.
Esta carga es evidentemente más pesada entre los hogares humildes, ya que el alquiler de mercado es más común entre los ingresos bajos y la propiedad sin hipoteca es más común entre los ingresos altos. El 24,7% de los hogares del primer quintil de ingresos (el 20% más pobre) vive en alquiler, frente al 10,0% del quinto quintil (el 20% de la población con más recursos). «La combinación de bajos ingresos y mayores costes de la vivienda debido al pago del alquiler suele representar una carga elevada», afirma el informe.
El porcentaje de personas con bajos ingresos que dedican más del 40% de sus ingresos a la vivienda es del 31,3%, mientras que este porcentaje es inferior al 2% en los hogares de los quintiles de mayor nivel de ingresos. Como con un nivel de ingresos bajo no es posible ser propietario de una vivienda -salvo por herencia o donación- y el alquiler de mercado es caro, el sobreesfuerzo es más frecuente en los hogares que viven en alquiler. Entre la población en riesgo de pobreza (la que tiene ingresos inferiores al 60% de la renta disponible mediana nacional, que prácticamente coincide con la del quintil de ingresos más bajo), el 29,1% vive en alquileres de mercado y el 58,8% de ellos hace un esfuerzo extra para pagar sus gastos de alojamiento.
A la escasez generalizada de vivienda, debido al fuerte crecimiento poblacional y la escasa edificación tras la Gran Recesión -entre 2021 y 2025 sólo se han construido el 45% de las viviendas que harían falta para acoger las nuevas viviendas que se han creado-, se ha sumado una bajísima inversión pública en vivienda social. El peso de la vivienda social en alquiler en el parque total de viviendas es sólo del 3,5%, menos de la mitad de la media europea, que es del 8%. con países como Países Bajos (30%), Austria (24%) o Dinamarca (20%) a la cabeza.
La receta de los autores del informe para salir del apuro: que el sector público adquiera viviendas particulares para destinarlas al parque de alquiler social, mientras se alcanza un pacto de Estado para impulsar una política de vivienda a largo plazo.
Una opción sería el modelo de Dublín, consistente en que los grandes propietarios ofrezcan viviendas en alquiler a un precio un 20% inferior al precio de mercado, lo que podría añadir unas 25.000 viviendas a la oferta de alquiler social. Otra opción es incorporar al parque público las viviendas del Fondo Social de la Vivienda, que gestiona 9.886 viviendas propiedad de bancos o las más de 40.000 viviendas de Sareb.
Asimismo, proponen acelerar la construcción con edificación industrializada, gestión digital y ágil de licencias, actualización de códigos urbanísticos para reutilizar espacios y una coordinación administrativa que evite trabas locales.
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