Vacaciones con hambre
El curso escolar está a punto de finalizar o ya ha finalizado. Ha sido un curso bastante movido, el profesorado ha protagonizado varias movilizaciones para reivindicar mejores condiciones laborales y sociales. Dignas. Alumnos de muy diversa edad han tenido también variados problemas, como el de una instalaciones (aulas, laboratorios…) sin acondicionar para soportar los calores del cambio climático. Y termina el curso que para unos podrá ser una liberación. Para otros una preocupación. No solamente para ellos, quizá mayor para sus padres. Se cierra el comedor escolar.
[–>[–>[–>Por esta razón y dada la precariedad de muchas familias, bastantes niños no comerán en el colegio y muchos de ellos no comerán. Se quedarán sin proteínas, sin hidratos de carbono, sin azúcares, sin los nutrientes necesarios para una vida plena.
[–> [–>[–>Diversos estudios constatan que en distintos barrios de las grandes ciudades y distintas comunidades rurales muchos niños solamente comen en el colegio y los días sin «cole» hacen una pobre ingestión. Hay niños que las únicas comidas que hacen jornada tras jornada son el desayuno y la comida escolar. Son las escasas calorías que entran en su estómago durante horas. Si el comedor escolar cierra por vacaciones esos niños ayunarán irremediablemente. Ni el antiguo pan con chocolate para merendar. ¡Qué panorama les espera, calor con hambre!
[–>[–>[–>
La falta de alimentos, el hambre, afecta al desarrollo cognitivo y físico de muchos millones de menores y su causa está ligada a la pobreza. Algunas estadísticas señalan que un 45% de las muertes de menores de cinco años son motivadas por el hambre, originado por la pobreza. Las cifras relativas a la situación española, el país que mejor lleva en Europa el avance y la fortaleza de su economía, muestran que uno de cada tres niños y niñas en España está en riesgo de pobreza o exclusión social, según un estudio publicado por Aldeas Infantiles, donde se señala que «la desnutrición debilita el sistema inmune, aumentando el riesgo de contraer enfermedades graves como neumonía, diarrea, malaria, VIH/SIDA o sarampión. Los niños con desnutrición aguda severa tienen una probabilidad mucho mayor de morir por estas enfermedades, siendo hasta once veces más propensos que los niños sanos». Y Plataforma Infancia dice que «medidas como el Ingreso Mínimo Vital o el complemento a la infancia han ayudado a paliar su impacto, pero sigue sin ser suficiente» ya que «un 33% de los niños y adolescentes españoles está en riesgo de pobreza y exclusión social».
[–>[–>[–>Por su parte, un informe del Ministerio de Consumo indica que «el 23,2 % de los niños y niñas de familias con rentas inferiores a 18.000 euros brutos anuales sufre obesidad. Y es que debido a la situación de vulnerabilidad que atraviesan, estas familias se ven obligadas a consumir alimentos más baratos y menos saludables». Por lo que muchos niños si no desayunan ni comen en el colegio no lo hacen tampoco en casa, lo que presenta unas vacaciones con hambre. Los hay que pueden asistir a algún campamento de verano, que significa disfrutar unos quince días con al menos tres comidas, pero no todos tienen acceso a campamentos sociales, gran parte organizados por ONGs. Es difícil el acceso, principalmente, en zonas rurales.
[–>[–>[–>
La situación es bastante preocupante en algunas zonas. No es como aquella que sufrimos durante el franquismo en que llegaba a los colegios la «ayuda americana» con reparto de leche y queso, procedente de leche polvo que llegaba de América, que en vez de incluir a la dictadura en el Plan Marshall, nos regaló un vaso de leche y un pedazo de queso que ofrecían en muchos colegios a la hora del recreo. Tras años de avance económico, seguimos pagando el «regalo» que recibió la banca -según el ministro del momento no nos costaría nada- y los desorbitados sueldos y jubilaciones de grandes ejecutivos mientras los salarios de muchos trabajadores no alcanzan el oficial Salario Mínimo. Hace falta, al menos, el «bocadillo de vacaciones».
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí