Venezuela, el fracaso de un país de oligarcas y autócratas
Los piratas del Caribe atacaban por sorpresa, apresaban al capitán, tomaban el control de la nave y después se llevaban el botín a la isla del tesoro. Un proceder que recuerda a lo que viene haciendo Donald Trump con Venezuela, aunque con una excepción. No toca al resto de oficiales de la nave, aunque los mantiene con la soga al cuello. Todo indica que la estrategia del presidente de EEUU es utilizar a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, de muro de contención ante cualquier tentativa de motín, resistencia armada chavista, lo que desestabilizaría aún más el país y podría forzar la entrada de tropas estadounidenses. Es una de las razones del descarte de María Corina Machado, odiada por los fieles al régimen. «No cuenta con el apoyo ni el respeto necesario del país», dijo Trump de la líder de la oposición. La pregunta es si Rodríguez tiene la capacidad de controlar a las facciones del chavismo, dentro y fuera del Ejército. Si Trump logra gobernar el país sin sobresaltos desde Washington, como presume, Venezuela habrá perdido su soberanía y el chavismo habrá tocado a su fin, tras un cuarto de siglo en el poder.
[–>[–>[–>Llegados a este punto vale echar un vistazo a lo sucedido las últimas décadas en el país caribeño, entre oligarcas y autócratas. Tras la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958, Venezuela vivió tres décadas de estabilidad política en una región de golpes de Estado y revoluciones. Ese año, los dos principales partidos democráticos en esa época, Acción Democrática y Copei, firmaron el Pacto del Punto Fijo, un acuerdo para alternarse en el poder sin perder privilegios. Una época dorada gracias al petróleo, pero de corrupción y despilfarro. «El Pacto de Punto Fijo mató la democracia en Venezuela», dijo el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri en 1996. «Se creó una auténtica oligarquía política que, tras haber tirado un chorro de petrodólares, ha dejado a dos terceras partes de la población en pobreza crítica, ningún servicio funcionando y una educación espantosa».
[–> [–>[–>El primer aviso llegó en 1989 con el «caracazo», la rebelión contra la política de austeridad de Carlos Andrés Pérez. Tres años más tarde, el comandante Hugo Chávez lideró sin éxito una intentona golpista. Fue condenado a 15 años de cárcel, pero fue indultado y solo cumplió dos para después ser elegido presidente y redactar una nueva Constitución. Su largo mandato coincidió con el alza de los precios del petróleo.
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‘Boligarcas’
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En frente tuvo a una oposición muy hostil que intentó sin éxito echarle del poder en 2002. Chávez se volvió más desconfiado y autoritario. Purgó el Ejército y se alió con Fidel Castro. Del Estado petrolero chavista surgió una nueva élite, los Boligarcas (Bolivar y oligarca). Con las arcas del Estado llenas, Chávez puso en marcha programas sociales: eliminó el analfabetismo y lleno las zonas empobrecidas de centros de salud asistidos por médicos cubanos. Como pago, Cuba recibía petróleo. El régimen también colocó a agentes del castrismo en puestos estratégicos del poder.
[–>[–>[–>La riqueza y el apoyo popular hicieron que Chávez descuidara los problemas domésticos e invirtiera mucho tiempo y dinero en proyectar su imagen internacional como figura del antimperialismo y valedor de los desprotegidos. Estrechó lazos con Irán, China y Rusia.
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Chávez ganó las cuatros elecciones presidenciales en las que compitió antes de su muerte en 2013. Dejó un país divido y en manos de Nicolás Maduro, su fiel vicepresidente. Desde entonces todo fue todo a peor. Del 2013 al 2021, la economía cayó un 80%. Hiperinflación, cortes de energía, escasez de alimentos y de gasolina. Todo fruto de la pésima gestión y corrupción del gobierno, de las sanciones impuestas por EEEUU y sus aliados. A todo ello hay que sumar la pandemia y el desplome de los precios del crudo.
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[–>Represión
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Maduro reprimió varias revueltas populares con decenas de muertos y llenó las cárceles de presos políticos, instaurando una suerte de autocracia electoral. La Corte Penal Internacional (CPI) mantiene abierta una investigación por posibles crímenes de lesa humanidad. Y llegaron las elecciones de 2018, fraudulentas según la oposición y parte de la comunidad internacional. Entonces se puso en marcha la operación Juan Guaidó, el que fuera presidente de la Asamblea Nacional que en el 2019 se autoproclamó presidente interino del país con el apoyo de EEUU y la UE. Fracasó.
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Y de ahí damos el salto a los comicios del año pasado en las que Maduro se proclamó vencedor, a pesar de que la oposición mostró actas electorales que indicaban la victoria holgada de Edmundo González. Pero eso a Trump poco le importa. Ya ha dejado claro sus intenciones. Apoderarse del gran botín, del petróleo y del Arco Minero del Orinoco, una gran reserva de minerales codiciados por Silicon Valley y la industria armamentísticas, además de echar del «patio trasero» a China y Rusia.
[–>[–>[–>El 3 de enero, día del asalto, se cumplieron 36 años de la captura por las tropas invasoras de EEUU del dictador panameño Manuel Noriega, acusado de narcotráfico. Trump no quiso pasar por alto ese aniversario. Todo bien calculado. Impecable.
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